“Faltan computar inevitables nuevas represalias, el riesgo de interrupciones en la cadena productiva por faltante de insumos y partes, las pérdidas en los balances de compañías más afectadas del sector real de la economía, y su repercusión en la morosidad de cartera de los bancos. Y un vuelta a empezar por el deterioro de la confianza de empresas y familias (claves para la trayectoria de la inversión y del consumo). En compensación, por el momento lo que puede esperarse es un cambio en las políticas fiscales y monetarias de China y Europa (las que pueden tener impacto global), pasando a terreno expansivo”, advirtió Fundación Mediterranea.
Brasil y Argentina, con aranceles más bajos (10%) enfrenten impactos más moderados, aunque en el futuro cercano podría sufrir por la caída del precio de las commodities y redireccionamiento de exportaciones asiáticas y europeas.
En el caso argentino, el incipiente nuevo escenario comercial global impacta de forma ambivalente. El informe resalta que la baja tasa en USA y la debilidad del dólar alivia las presiones cambiarias. Sin embargo, la volatilidad global refuerza la necesidad de una esquema cambiario más flexible.
“De ese modo, ante cada nuevo shock externo, si la Argentina adoptara un régimen cambiario de “flotación administrada”, el impacto se distribuiría de un modo más equilibrado (o menos desequilibrado) al interior de la economía, moderando su repercusión sobre el nivel de la tasa de interés doméstica y sobre la capacidad del país de comenzar a recuperar reservas externas en el Banco Central”, anotó el informe de la fundación
Crisis de 2008
El intento de Trump de restaurar el orden económico mundial que rigió por décadas no busca corregirá fallas como la crisis de 2008 sino rediseñarlo con medidas improvisadas y con consecuencias demoledoras para los estadounidenses, incluidas aumento de precios de los productos de consumo masivo, caída del salario real y recesión.
Los efectos colaterales ya se sienten en los mercados financieros, especialmente en los acciones bancarias, repitiendo señales negativas similares a la crisis de 2008. Se vislumbran nuevas represalias y caída de inversiones.
Según expertos, USA enfrenta un riesgo de estanflación, mientras que Europa y Asia a una recesión deflacionaria.
“Las tasas de interés de los bonos de mediano y largo plazo de Estados Unidos bajaron en forma significativa, pero en cuanto a la política monetaria (que define la tasa de corto plazo), la Reserva Federal entrará en la encrucijada propia de los períodos de “estanflación””, analizó Fundación Mediterránea.
“Es probable que considere que la mayor inflación habrá de ser apenas transitoria, comenzando a bajar las tasas de política monetaria en función del enfriamiento del nivel de actividad y del empleo. Así, el dólar podría seguir debilitándose, poniendo un piso al deterioro del precio de las commodities. Sería un movimiento adicional al experimentado en estos días, con el dólar perdiendo valor frente al resto de las divisas por el hecho de que hay “liquidación” de activos financieros nominados en dólares que estaban en manos de inversores no estadounidenses que “vuelven” a su moneda de origen”.
Mientras, Trump insiste que USA ya se está beneficiando con su ofensiva arancelaria y pide calma a los mercados: "¡No sean débiles! ¡No sean estúpidos! ¡No entren en pánico (un nuevo partido basado en gente débil y estúpida!). ¡Sean fuertes, valientes y pacientes, y el resultado será GRANDEZA!".
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