A esto se suma el impacto estacional de los gastos de los argentinos en el exterior durante las vacaciones de verano, un canal que históricamente tensiona los depósitos en moneda extranjera. A esto se suma el impacto estacional de los gastos de los argentinos en el exterior durante las vacaciones de verano, un canal que históricamente tensiona los depósitos en moneda extranjera.
El blanqueo y la volatilidad cambiaria
Una parte sustancial del crecimiento se concentró hacia fines de 2024, en coincidencia con la implementación del último blanqueo de capitales, que aceleró el ingreso de divisas al circuito formal. Hacia el cierre de 2025, el proceso volvió a ganar impulso, esta vez asociado a la compra de dólares por parte de pequeños ahorristas, en un contexto de mayor volatilidad del tipo de cambio.
Según datos oficiales, el régimen de regularización incorporó alrededor de US$24.500 millones en cuentas especiales CERA, una porción relevante de los cuales terminó canalizándose a los bancos y explicó buena parte del salto observado en los depósitos privados en dólares.
La comparación histórica
El contraste con el pasado reciente es marcado. Entre 2019 y 2023, los depósitos en dólares del sector privado se redujeron desde unos US$30.000 millones hasta US$14.115 millones, una caída cercana a US$16.000 millones, equivalente a un retroceso de 55%.
Ese proceso fue el resultado de cuatro años de endurecimiento del cepo cambiario, mayor intervención estatal y deterioro de las expectativas, durante la administración de Alberto Fernández. Ese proceso fue el resultado de cuatro años de endurecimiento del cepo cambiario, mayor intervención estatal y deterioro de las expectativas, durante la administración de Alberto Fernández.
Durante la gestión de Mauricio Macri, en cambio, el stock había crecido desde alrededor de US$20.000 millones hasta un rango de US$31.000–32.000 millones, alcanzado entre 2018 y 2019. Ese nivel había funcionado como el techo de la serie post convertibilidad, un umbral que ahora quedó claramente superado.
La desconfianza estructural
La sensibilidad de los depósitos en moneda extranjera tiene raíces profundas en la historia económica argentina. En junio de 2001, en la antesala del colapso de la convertibilidad, los depósitos en dólares del sector privado rondaban los US$49.000 millones, en un esquema de tipo de cambio fijo y alta dolarización del sistema financiero.
La posterior pesificación compulsiva dejó una marca duradera, que todavía influye en la decisión de muchos ahorristas de mantener los dólares fuera del sistema. La posterior pesificación compulsiva dejó una marca duradera, que todavía influye en la decisión de muchos ahorristas de mantener los dólares fuera del sistema.
Ese antecedente, sumado a la inflación crónica, los controles cambiarios y la escasez de reservas de los últimos años, ayuda a explicar el bajo punto de partida de la actual gestión. La magnitud de la recuperación, por lo tanto, no solo refleja un efecto estadístico, sino también un cambio en las expectativas.
Expectativas
Desde la mirada de los analistas, el crecimiento reciente responde a una combinación de factores. Sebastián Menescaldi, director de EcoGo, señaló que hacia el cierre de 2025 influyeron elementos impositivos y estacionales, con el blanqueo como protagonista central.
En la misma línea, el tributarista Sebastián Domínguez destacó la reducción del temor a una intervención sobre los depósitos, un factor clave para explicar la mayor permanencia del ahorro en los bancos. En la misma línea, el tributarista Sebastián Domínguez destacó la reducción del temor a una intervención sobre los depósitos, un factor clave para explicar la mayor permanencia del ahorro en los bancos.
En paralelo, el Gobierno apuesta a profundizar este proceso a través de la Ley de Inocencia Fiscal, sancionada en diciembre. La norma busca modificar la relación entre el Estado y los contribuyentes, apuntando a mayor previsibilidad y seguridad jurídica. Desde el Ministerio de Economía, Luis Caputo viene remarcando que los argentinos mantienen cerca de US$200.000 millones fuera del sistema financiero, un volumen que hoy no genera crédito ni intereses y actúa como un freno estructural para el crecimiento.
Las primeras señales de 2026
Los datos preliminares refuerzan la tendencia. Según estimaciones de Amílcar Collante, al 3 de enero los depósitos en dólares del sector privado ya alcanzaban US$36.977 millones, mientras que los plazos fijos en dólares ascendían a US$8.394 millones, una señal de mayor permanencia de parte del ahorro.
Collante anticipa que el pago de deuda podría generar un impulso transitorio en el corto plazo, aunque luego podrían observarse movimientos en sentido contrario, asociados a retiros del blanqueo y al uso de dólares para turismo. Más allá de esas oscilaciones, el nuevo máximo marca un quiebre respecto de los años previos.
En una economía históricamente acostumbrada a dolarizarse fuera del sistema, el nivel actual sugiere que, al menos por ahora, la confianza en los bancos volvió a imponerse sobre el “colchón”, un cambio que, de sostenerse, puede alterar de manera estructural el funcionamiento del mercado financiero argentin
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