"En China, incluso siendo superrico, no puedes conducir un Lamborghini... Pero en Dubái, puedes conducir cualquier cosa. Nadie te tocará", explica el empresario Li Guo. Esta permisividad social, sumada a una visa de residencia accesible mediante una inversión de 2 millones de dírhams, ha facilitado que la comunidad china supere ya los 370.000 ciudadanos en el país.
El desembarco de Capitales: las startups y el sector inmobiliario
No es solo riqueza privada; más de 15.000 empresas chinas operan en los EAU. El mercado inmobiliario, con un crecimiento del 12% en 2025, ofrece una rentabilidad que el mercado doméstico chino ya no puede garantizar.
Alice Liu, exportadora de paneles solares y ahora agente inmobiliaria, asegura que sus clientes "están más interesados en la rentabilidad del alquiler que en los jacuzzis".
En el ámbito tecnológico, Dubái es hoy un laboratorio para empresas como WeRide. Su director de mercados de capitales, Eric Dong, señala que el negocio de taxis autónomos es tres veces más rentable en el Golfo que en China debido al mayor poder adquisitivo de los usuarios.
Sin embargo, este auge no está exento de riesgos: la presión de China para frenar la salida de capitales y la vigilancia de USA sobre posibles sanciones secundarias en bancos emiratíes son las sombras que acechan a este oasis financiero.
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