La deuda soberana también recupera terreno. El Bonar 41 gana 16,8% hasta US$49,3, el AL35 sube 14,2%, el GD30 12,8% y el GD35 13,5%. Estas mejoras llegan tras un derrumbe que llevó a las paridades a precios de default y con rendimientos de dos dígitos.
El riesgo país perfora los 1.140 puntos, con una baja de más de 300 unidades frente a los niveles máximos de la semana pasada. Este retroceso refleja tanto compras de oportunidad como la percepción de que, con apoyo de Washington, la capacidad de estabilización del Gobierno podría ampliarse.
El rol de Washington y el FMI
El verdadero catalizador de la jornada llegó desde Estados Unidos. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que la Argentina es un socio “sistémicamente importante” y que el gobierno de Donald Trump está dispuesto a “hacer lo necesario” para sostener el programa económico de Milei. Entre las medidas en estudio figuran swaps de divisas, compras de deuda soberana y asistencia a través del Fondo de Estabilización Cambiaria.
A este gesto se sumó la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, quien celebró el respaldo norteamericano y destacó la importancia de contar con socios internacionales para impulsar la estabilización y el crecimiento. La lectura del mercado es que la Argentina vuelve a insertarse en la agenda prioritaria de Washington y del Fondo, algo que hasta hace pocas semanas parecía lejano.
El dólar, todavía bajo presión
En el frente cambiario, los números aún reflejan tensión. El mayorista cede a $1.438 (-2,5%), el MEP baja a $1.461,22 (-5,8%) y el CCL se acomoda en $1.471,03 (-6,1%). El oficial opera en $1.470 y el tarjeta en $1.911. Si bien la baja en los dólares financieros acompaña el rally de activos, las presiones de fondo sobre la demanda de divisas no desaparecieron.
Entre la euforia y la realidad
Venimos de una semana donde el mercado argentino se hundió en números rojos. Los bonos soberanos en dólares llegaron a perder hasta 16%, las paridades se movieron en niveles de default técnico y el riesgo país saltó a 1.477 puntos, su mayor nivel desde la salida del cepo. Al mismo tiempo, el Banco Central tuvo que desprenderse de más de US$ 1.100 millones en apenas tres ruedas para sostener el techo de la banda cambiaria en $1.474,5, un drenaje que recordó los días más críticos de 2019.
Las acciones también sufrieron: el Merval venía de caídas superiores al 10% en varios papeles líderes y los ADRs argentinos mostraban desplomes de dos dígitos en Wall Street. La presión se trasladó al dólar financiero, con un CCL que superó los $1.500 y un MEP en ascenso, reflejando la búsqueda desesperada de cobertura.
En ese contexto de fragilidad, el respaldo político y financiero de Estados Unidos, sumado a la suspensión temporal de retenciones al agro, encendió un rebote técnico. Pero como advierten en la City, el escenario de fondo sigue siendo el mismo: reservas netas muy bajas, desconfianza fiscal y un clima político complejo en el Congreso.
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