“El mercado no se asusta con un dólar más caro si eso viene acompañado de más reservas y menos riesgo político. Hoy el piso de $1.400 a $1.500 no asusta a nadie, porque ya estaba en los precios”, señaló un operador con larga experiencia en renta fija.
Las acciones mantienen la tendencia alcista
Bonos en dólares firmes
La sorpresa de la jornada estuvo en los Bopreal, que siguieron mostrando compras selectivas incluso en medio de la suba del dólar. El BPY6D cerró en US$101,10, con una leve baja del 0,39%, mientras que el BPD7D ganó 0,52% hasta los US$96, con una TIR del 9,3% anual. También subieron el BPC6D y el BPB7D, con rendimientos que se ubican entre 6,8% y 8,6% según el plazo.
La lectura de la plaza es clara. Los inversores ven que los bonos en dólares tienen margen para seguir ajustando hacia arriba si el riesgo país baja y Milei mantiene el compromiso de disciplina fiscal y dólar competitivo.
En otras palabras, un tipo de cambio más alto no necesariamente destruye las expectativas de rendimiento, siempre que no derive en una crisis de confianza. En otras palabras, un tipo de cambio más alto no necesariamente destruye las expectativas de rendimiento, siempre que no derive en una crisis de confianza.
Los bonos CER y LECAPs sintieron el impacto
En cambio, el segmento de bonos en pesos fue más selectivo. Los títulos ajustados por inflación mostraron una rueda mixta: algunos repuntaron, pero otros se movieron con cautela. El TZXO5, que vence en 2025, se mantuvo en $132,74 con una TIR explosiva del 154%, mientras el TX26 y el TZXM6 rindieron entre 12% y 14%, con paridades cercanas al 95%.
Las LECAPs, por su parte, volvieron a mostrar tasas altísimas. El T15D5 ofreció un 43% anual y el T13F6 rindió 38%, reflejo de un mercado que exige una prima elevada para quedarse en pesos. La suba de los dólares paralelos volvió a tensionar ese segmento, y todo indica que los inversores empiezan a rotar hacia papeles cortos o dolarizados.
“Si el dólar se mueve, los bonos en pesos lo sienten primero. En cambio, los bonos hard dólar ya tienen ese riesgo incorporado. Por eso, mientras el MEP sube, los Globales o los Bopreal pueden seguir ganando”, explicaron desde una mesa de trading local.
El dólar no asusta si el mercado confía
La reacción del mercado muestra una madurez que no se veía hace tiempo. El salto del dólar no generó pánico ni corrida, sino un reacomodamiento de precios. El consenso entre operadores es que el mercado ya se cubrió y que la volatilidad actual no altera la hoja de ruta.
El razonamiento es simple. Si el Gobierno logra mantener la calma fiscal, acumular reservas y consolidar la confianza política tras la victoria legislativa, el dólar puede subir sin provocar un colapso financiero. Incluso, puede funcionar como válvula de ajuste para corregir atrasos acumulados.
De hecho, algunos economistas sostienen que una suba moderada del dólar puede mejorar la competitividad, reducir la brecha y, paradójicamente, favorecer la recuperación de bonos y acciones.
“El mercado ya descontó un dólar caro, por eso no reacciona con miedo. Ahora lo que importa es si hay política económica consistente detrás. Si el plan sigue firme, los activos argentinos todavía tienen recorrido”, concluyó un operador del microcentro porteño.
Hoy, en Argentina, el dólar caro ya no es sinónimo de crisis, sino parte de un mercado que empieza a reacomodarse a una nueva normalidad. Hoy, en Argentina, el dólar caro ya no es sinónimo de crisis, sino parte de un mercado que empieza a reacomodarse a una nueva normalidad.
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