A horas de sellarse el acuerdo con el FMI, y en medio de un contexto global muy volátil para los commodities tras la invasión de Rusia a Ucrania, se sumó la explosiva carta de Darío Martinez, secretario de Energía de la Nación, a sus 3 autoridades superiores:
- el presidente Alberto Fernández;
- el jefe de Gabinete de Ministros, Juan Manzur, y
- el ministro de Economía, Martín Guzmán,
texto en el que reconoce que la Argentina se está quedando sin gas y culpa a ellos por haber recibido solamente el 20% de los fondos necesarios para marzo. El funcionario anticipa que será afectada la tarifa social de gas y electricidad y que habrá incumplimientos con los productores privados:
En el ejercicio de mis funciones como secretario de Energía, consciente de las necesidades que se deben afrontar durante el corriente mes para mantener los servicios básicos imprescindibles y actividades críticas vinculados a mi área, es que por la presente rechazo el recorte impuesto por los Techos de Caja, advirtiendo sobre las consecuencias desastrosas para el país que ello implica. En el ejercicio de mis funciones como secretario de Energía, consciente de las necesidades que se deben afrontar durante el corriente mes para mantener los servicios básicos imprescindibles y actividades críticas vinculados a mi área, es que por la presente rechazo el recorte impuesto por los Techos de Caja, advirtiendo sobre las consecuencias desastrosas para el país que ello implica.
Según la Secretaría de Energía, el ministro Martin Guzmán aplicó a su presupuesto mensual lo que se conoce como Techo de Caja y, en lugar de girar en marzo $309.802 millones, tal como correspondía, le envió $66.015 millones, el 21% de lo necesario.
Este apretón monetario pone en crisis al Sistema, rompiendo con la cadena de pagos y provisión, cuando aún faltan tres meses para la demanda del invierno, la época de mayor consumo.
Martínez es claro y conciso en el documento al hablar de que esta medida deja desfinanciada a la Secretaria de Energía: los $66.015 millones del Techo mencionado, no alcanzaría siquiera para cubrir
- el pago del Gas que importamos desde Bolivia,
- el buque Metanero de GNL que adquirió IEASA para cubrir la falta de Gas que produce temporalmente una parada técnica de una planta de tratamiento planificada, y
- los 17 barcos de gasoil que contrató CAMMESA para abastecer las Centrales Térmicas y sus depósitos que se encuentran en niveles mínimos.
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Gasoducto para el fluido boliviano: La Argentina depende más que nunca de Evo Morales y su gente.
El gran problema
El principal problema que enfrenta la industria petrolera en estos momentos es el desabastecimiento de gasoil.
Por la guerra la suba de precios se disparó y las refinadoras están perdiendo debido al diferencial entre el precio internacional y el local.
La reciente suba del precio de los combustibles buscó descomprimir parcialmente esta situación. El lunes 14/03, los precios de las naftas en las estaciones de servicio aumentaron en promedio un 11,5% la nafta Premium y 9,5% la nafta Super.
Sin embargo, la brecha continúa siendo un problema y, además, ya está siendo difícil conseguir el combustible porque los países comenzaron a stockearse frente a la incertidumbre creciente que generan las sanciones a Rusia, principal abastecedor de gas natural de Europa.
Uno de los principales motivos de preocupación por el faltante de gasoil que empieza a poner en riesgo el abastecimiento local es garantizar la disponibilidad para la actual temporada de cosecha.
Los traders advierten que ya no se trata de pagar precios récord por la importación de gasoil, sino que se está registrando una faltante física del producto por la sobredemanda a nivel mundial. En el gobierno existe preocupación (ahora) porque, muy probablemente habrá desabastecimiento del combustible en algunos segmentos de la cadena, al menos durante abril y mayo.
En este delicado contexto, el Ministerio de Economía y la Secretaría de Energía convocaron a las principales petroleras del país para buscar alternativas que mitiguen los efectos nocivos de la crisis energética.
Durante el invierno 2021 la Argentina importó 56 buques de gas natural licuado (GNL) por un total de US$ 3.290 millones, a un precio de US$ 8,33 el millón de BTU. Para el invierno que se aproxima la Secretaria de Energía proyecta importar 70 barcos, debido a que hay menos agua en los diques de las represas y, por lo tanto, menor es la generación hidráulica.
El problema consiste en que, como consecuencia de la guerra entre Rusia y Ucrania, el BTU cotiza por encima de los US$ 30 (4x más que el invierno pasado) pero ha llegado a cotizar la semana pasada a US$ 60 (8x).
Si tenemos en cuenta la cantidad de gas demandado a los precios actuales, la cifra que debería abonar la Argentina seria impagable, al menos para sus escuálidas finanzas. Además, habría que considerar el resto de la energía importada que proviene de Bolivia y Brasil, sumado a los subsidios que se dan en el mercado interno por más de US$ 15.000 millones.
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La guerra en Europa del Este tiene consecuencias en el gas que precisa la Argentina.
La importación de GNL tiene otro condicionante: consecuencia de que la Argentina nunca construyó en sus puertos la planta regasificadora, está obligada a alquilar dos barcos regasificadores, uno anclado en Bahía Blanca y otro en Escobar, que suplen la falta de infraestructura que sí construyó Chile cuando la Argentna le interrumpió el abastecimiento de gas.
De esta manera, es probable que, si el invierno es muy frío, muchos argentinos sientan las consecuencias del congelamiento de tarifas, de la falta de infraestructura y de inexistencia de planificación regulatoria.
Por ese motivo en Presidencia de la Nación se sigue tan de cerca las previsiones del Servicio Meteorológico Nacional.
Si no llegaran los fondos desde la Casa Rosada, Energía describe un escenario con
- afectación directa e inmediata a la tarifa social de gas y electricidad que pagan los sectores de menores recursos,
- atrasos de todo tipo e
- incumplimientos de pagos a los productores privados con impacto en las inversiones y posibles demandas judiciales.
También se demorará más la construcción del gasoducto Néstor Kirchner, una “obra que fue anunciada públicamente por el Gobierno Nacional como la solución adecuada y necesaria para incrementar la producción doméstica de gas natural a partir de Vaca Muerta”.
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