Millonarias deudas y presunto vaciamiento
Según un informe de la Sindicatura fechado el 24 de octubre, La Suipachense había acumulado una deuda postconcursal de $8.458 millones en cheques rechazados, a lo que se sumaban otros $1.000 millones en aportes previsionales y contribuciones no realizadas, informó Bichos de Campo.
Los trabajadores denunciaron desde hace semanas un proceso de vaciamiento, con maquinaria fuera de servicio y materia prima abandonada. “Hace tres meses que no entra ni un litro de leche y no hay señales de reactivación”, advirtieron los delegados de Atilra en declaraciones al mismo medio.
El juez Enríquez ordenó además oficiar al Banco Central para bloquear el acceso de los responsables a las cuentas bancarias y comunicar el decreto de quiebra a todas las entidades financieras y proveedores de servicios de pago. También dispuso que las autoridades migratorias exijan autorización judicial para cualquier intento de salida del país por parte de Borges León, quien deberá entregar las llaves y accesos digitales de la planta.
La caída de otro símbolo del interior bonaerense
La fecha límite para la verificación de créditos de los acreedores fue fijada para el 10 de febrero de 2026, mientras que el informe general sobre el estado patrimonial de la compañía se presentará el 14 de mayo del mismo año.
La Suipachense, fundada hace décadas y reconocida por su producción de leche, quesos y manteca, fue durante años un motor económico y social para Suipacha y Chivilcoy. Su parálisis deja a la región en una situación crítica, con más de un centenar de familias sin ingresos y una cadena de proveedores rurales y transportistas seriamente afectados.
“Es un golpe durísimo. La fábrica era el corazón económico de Suipacha”, lamentaron vecinos en declaraciones a Bichos de Campo.
Vínculos con otra quiebra
El caso de La Suipachense no es aislado. Según Bichos de Campo, la justicia también decretó recientemente la quiebra de Alimentos Refrigerados SA (ARSA), la empresa que elaboraba postres, yogures y flanes bajo la marca SanCor.
En ambas firmas aparecen empresarios venezolanos vinculados: Manuel y Alfredo Fernández, quienes ya controlaban La Suipachense a través de Maralac SA. Su retiro del país precipitó la crisis y dejó a más de 400 trabajadores sin empleo entre las dos plantas.
Un síntoma de la crisis láctea
La caída de La Suipachense se suma a una serie de cierres y reestructuraciones en el sector lácteo argentino, golpeado por la falta de financiamiento, la suba de costos y la pérdida de competitividad exportadora.
En los últimos años, la concentración del mercado y la caída del consumo interno redujeron el margen de maniobra para las pymes del rubro, mientras las grandes empresas priorizan la producción de commodities para exportación.
Para los trabajadores de Suipacha, el cierre de la planta no solo representa la pérdida del empleo, sino el derrumbe de un símbolo local. “La Suipachense era sinónimo de identidad, trabajo y arraigo. Hoy solo queda la incertidumbre”, concluyó el reporte de Bichos de Campo.
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