Licitación de activos del Tesoro del miércoles 16/07
La primera gran prueba del esquema post-LEFI dejó un sabor amargo en el equipo económico. Este miércoles (16/7), el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, encabezó una licitación extraordinaria en la que el Tesoro solo logró captar $4 billones de los más de $10 billones que quedaron sueltos en el sistema financiero tras la extinción de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI).
Aunque recibió ofertas por $4,922 billones, el resultado mostró dos señales preocupantes: la escasa participación en relación al stock liberado y, sobre todo, el alto costo que debió convalidar el Gobierno para lograr esa adhesión parcial.
Los bancos marcaron la cancha
La presión vino desde un lugar claro: los bancos, principales tenedores de las LEFI, fueron los grandes protagonistas de la jornada. Sin instrumentos remunerados de corto plazo tras el fin de las letras del BCRA, el sistema financiero se encontró con una montaña de pesos sin destino definido. Pero lejos de acudir con entusiasmo a la licitación, impusieron condiciones.
¿Fracaso o advertencia?
En la previa, desde Economía aseguraban que buscaban “darle una alternativa” a los pesos flotantes para sostener la transición monetaria. Pero la lectura que dejó el resultado fue otra: el mercado no respondió como esperaba Caputo, y esa falta de adhesión en volumen, combinada con tasas más altas que las de mercado, debilita la señal de control que intentó dar el Tesoro.
Más aún: el remanente de liquidez no absorbido —más de $5 billones— presiona sobre la curva de pesos y sobre la brecha cambiaria, en un contexto donde el dólar paralelo ya venía encendido.
A esto se suma la pérdida de anclaje de las tasas: con el fin del crawling peg, sin instrumento estrella del BCRA y con expectativas de inflación a la baja, el mercado empieza a exigir rendimientos reales positivos de manera más firme.