ver más
pod 8 -360.280-google

El salario real en baja y el caso Adorni dieron paso al descontento social

El salario real en caída, el consumo masivo que baja y el caso Adorni, dieron paso a un mayor cansancio social, que ya se ve en diferentes encuestas.

Por estos días, la economía argentina ofrece una postal contradictoria. Mientras algunos indicadores muestran signos de recuperación, el consumo masivo sigue sin reaccionar. Al mismo tiempo, el descontento social parece crecer en las zonas urbanas. El caso Adorni y la caída del salario real golpean de lleno el ánimo en las calles.

Durante 2025, el consumo masivo cayó 3,7% interanual y acumuló varios meses consecutivos en retroceso, según Worldpanel by Numerator. En 2026, aunque aparecen leves mejoras estadísticas, el rebote es débil y heterogéneo.

Incluso mediciones recientes de Scentia muestran caídas interanuales de 3,4% en febrero y un desplome mensual en distintos canales de venta, con supermercados, autoservicios y mayoristas en terreno negativo.

Los motivos detrás de la caída en el consumo masivo

La explicación más inmediata remite al deterioro del poder adquisitivo. Entre enero 2025 y enero 2026 los salarios registrados reales cayeron 3,4% según datos del INDEC. El resultado es un consumidor que piensa dos veces antes de comprar.

De esta situación emerge un cambio en la lógica de consumo. El Monitor Nacional de Consumo Masivo de Taquion plantea que hoy el 63% de los argentinos reconoce que consume menos, aunque no abandona el mercado sino que lo reorganiza bajo estrictos criterios de necesidad. La “canasta chica” y la planificación extrema del gasto dejaron de ser excepciones para convertirse en norma.

El drama del consumo

Esta dinámica convive con datos oficiales favorables al crecimiento de la economía. El último informe de avance de la actividad, referente al cuarto trimestre del 2025, plantea que el consumo privado creció 4,1% interanual.

La situación muestra que mientras los que tienen salarios más bajos dejan de consumir o se endeudan para hacerlo, quienes tienen salarios más altos mantienen los consumos y ahorran para consumir en viajes en el exterior, o directamente compran en plataformas que importan los bienes.

La foto plantea una economía dividida y con pocas posibilidades de derrame hacia diferentes sectores.

Por un lado, sectores vinculados a exportaciones o bienes durables muestran cierta vitalidad; por otro, el consumo cotidiano —alimentos, productos básicos— permanece deprimido. Según diversos análisis, incluso dentro de los hogares se observa una fragmentación entre los sectores de mayores ingresos, que logran sostener su consumo, y los más vulnerables, que ajustan de manera drástica.

A esto se suma el factor endeudamiento. Cerca del 60% de la población tiene algún tipo de deuda, y la morosidad alcanzó niveles récord, especialmente en créditos de bajo monto. En muchos casos, el consumo no desaparece, sino que se financia a costa de un deterioro financiero que compromete el futuro.

El problema es que con la caída del salario real y el aumento de gastos en servicios que ajustan todos los meses, cada vez se hace más difícil cubrir cuotas que, al momento de tomar el crédito, se creían pagables.

El actual esquema económico logró ciertos avances en variables como la inflación o el equilibrio fiscal, pero al costo de comprimir ingresos y enfriar la demanda interna. En ese contexto, esperar que el consumo lidere la recuperación parece, al menos por ahora, una apuesta demasiado optimista.

Entre el salario y el descontento

Los analistas advierten que sin recomposición del ingreso real y sin crédito accesible, la reactivación seguirá siendo parcial. Más que un problema estadístico, el freno del consumo expone el límite político y económico de cualquier programa que no logre, tarde o temprano, mejorar la vida cotidiana de la mayoría.

A la par de esta realidad, diferentes encuestas muestran la caída en la imagen del gobierno. El caso Adorni golpeó a la Casa Rosada por los presuntos hechos ilícitos pero peor aún, por la falta de explicaciones y la actitud del funcionario a la hora de hablar con la prensa. La consultora Opina Argentina dictaminó:

Durante abril se acelera el proceso de deterioro del Gobierno ante la opinión pública iniciada en enero. Los indicadores del oficialismo no sólo caen, sino que lo hacen de una manera muy pronunciada. Durante abril se acelera el proceso de deterioro del Gobierno ante la opinión pública iniciada en enero. Los indicadores del oficialismo no sólo caen, sino que lo hacen de una manera muy pronunciada.

La consultora también advirtió que las expectativas a futuro, que marcan la paciencia social, fueron peores. "En diciembre, el 46% creía que Argentina estaría mejor dentro de un año; en abril, ese registro es del 29%". Mientras que el 57% cree que el país estará peor.

Estos datos son de particular importancia, ya que en las últimas semanas se empezó a ver un mayor descontento social a través de encuestas y en medios de comunicación. La situación económica, la menor frecuencia de transporte público que hubo esta semana y las compras inmobiliarias no explicadas por Manuel Adorni, le pusieron nafta a un malestar social, que hasta ahora estaba contenido.

Más noticias en Urgente24

Otra textil que fabrica para grandes marcas, y con alto riesgo de insolvencia, entró en concurso

El PAMI, después del fin del impuesto País, y el dilema de las clínicas 'pamidependientes'

Reconocida cadena de panaderías top busca evitar la quiebra y cierra locales

Franco Colapinto recibió un mensaje de Alpine que lo dejó helado

En LLA piden que Adorni no vaya al Congreso y la presión de las bases pone en aprietos a los aliados

Temas

Más Leídas

Seguí Leyendo