Los motivos de la persistente inflación
Detrás de este cambio de expectativas aparecen factores concretos. Por un lado, el impacto del aumento del 25% en los combustibles ya comenzó a trasladarse al resto de la economía, generando un efecto de arrastre sobre costos logísticos y precios finales.
Por otro, la posibilidad de nuevos ajustes tarifarios suma presión a la dinámica inflacionaria, en un contexto donde la corrección de precios relativos aún no concluye.
A pesar de este escenario, el frente cambiario aparece como un ancla de relativa estabilidad. El REM prevé que el tipo de cambio nominal alcance los $1700 hacia diciembre de 2026, lo que implicaría una suba interanual del 17,4%, por debajo de la inflación proyectada. Incluso, el Top 10 estima un valor más bajo, en torno a $1633 por dólar.
Esta calma cambiaria se explicaría, en parte, por una mejora en el saldo comercial. Los participantes del REM proyectan exportaciones por US$93.235 millones e importaciones por US$79.121 millones, lo que arrojaría un superávit de US$14.114 millones.
La dinámica responde tanto a un leve incremento en las ventas externas como a un freno en las importaciones, en línea con la moderación de la actividad.
En paralelo, las tasas de interés tampoco representarían una fuente adicional de presión. Se espera que la tasa TAMAR de bancos privados ronde el 26,8% nominal anual en el corto plazo y descienda al 23,4% hacia fin de año, acompañando la trayectoria descendente —aunque moderada— de la inflación.
En términos de actividad, el mercado mantiene una visión relativamente optimista. El producto interno bruto crecería entre 3,2% y 3,3% en 2026, impulsado principalmente por el arrastre estadístico del primer trimestre.
Sin embargo, esta mejora no se traduciría en una recuperación significativa del empleo: la tasa de desocupación se ubicaría en torno al 7,6% al inicio del año y apenas bajaría hacia un rango de entre 7,1% y 7,3% hacia el cierre.
El nuevo escenario que dibuja el mercado combina una inflación más persistente de lo previsto, cierta estabilidad cambiaria y un crecimiento moderado. Un equilibrio frágil que pone en duda la velocidad —y la profundidad— del proceso de desinflación en la economía argentina.
Otras noticias en Urgente24
La "sobreviviente" La Anónima prepara al menos 100 despidos tras mega expansión al norte
Mercado Pago lanza 24 cuotas sin interés: El boom que puede cambiar cómo comprás ya
La miniserie de 8 episodios que es pura adicción y se termina volando
Eduardo Feinmann bajó a OLGA de un hondazo: "Vergüenza para la Argentina"
Carne de guanaco: A $6.500 el kilo, ya está en las góndolas