
Pero eso no es tan simple. De hecho, la inundación de turistas en ciertos puntos del país revela una cara más de la crisis que se presenta a nivel económico: la depreciación del peso.
Con bares y alojamientos a pleno, los turistas fueron un fiel termómetro de que el peso cada vez vale menos. De esta forma, los consumidores acuden a una lógica muy acertada, sacándose los pesos de encima lo más rápido posible, ya sea para consumo o atesorando en otros activos.
Claro, no todos tienen la capacidad de ahorro montada como para adquirir resguardos, por lo que en general los consumidores eligieron “gastar” los pesos en buenas experiencias. En este caso, el turismo.
En Córdoba, por ejemplo, alrededor de 500 mil turistas llegaron a la provincia. Y con la crisis a cuestas, circularon unos 20 mil millones de pesos.
El gasto promedio de la temporada de invierno en Córdoba fue de unos 10 mil pesos diarios por persona. Esto, traducido al dólar ahorro que una persona en blanco puede atesorar, equivale a unos 43,99 dólares diarios, aunque en dólar blue esa cifra disminuye a 34,48 dólares diarios.
Así, la temporada turística en plena crisis representó un aumento del 20% en Córdoba respecto a la del 2021. Y hubo otro indicador que deja aún más claro el motivo de consumo turístico.
Un ejemplo de ello en Córdoba es el de Villa Carlos Paz, que tuvo el mejor número invernal en 15 años. Con un 90% de ocupación, la ciudad que es una de las más “populares” en términos económicos explotó de turistas.
Eso revela que el consumo fue fundamentalmente generalista y de clase media, donde la crisis golpeó con fuerza en el estatus económico. Y lo seguirá haciendo.
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