A mi juicio la intención del Gobierno es la de frenar la salida de depósitos en pesos, asegurar dólares para absorber la corrida de los depósitos en dólares y al mismo tiempo contener la divisa para evitar mayor inflación.
En la apertura de mercado veremos de qué magnitud tiene que ser el esfuerzo del Central para garantizar oferta, sobre todo esta primera semana donde es difícil pensar que algún privado quiera vender y todavía no operará la obligación de liquidar para las empresas.
Lo segundo que vamos a observar es el desarrollo de un mercado paralelo que fijara un dólar libre de referencia y la brecha con el oficial pasará a ser una de las principales variables de la economía.
Es muy importante que comunicacionalmente tanto el gobierno como los medios y en las sucursales los propios bancos, aporten a la tranquilidad explicando que puede haber restricciones operativas para entregar billetes, por la avalancha de pedidos, pero que en un plazo razonable (48-72hs) todo el que quiera puede retirar su dinero.
En esta primera semana se juega la sostenibilidad del sistema financiero, puesto que a pesar de la altísima liquidez (tiene el 50% de los depósitos encajados en las reservas del BCRA), no es posible abastecer una corrida total. Dicho esto, es importante tener en mente que en pleno 2001 la corrida fue del 30% de los depósitos, para tenerlo como referencia.
En la medida que la gente no tenga problemas para hacerse de sus dólares, se normalizará el sistema financiero y empezaremos a discutir la brecha del blue y el impacto inflacionario.
En una perspectiva de mediano plazo, cerrado el canal de la formación de activos externos, o acotada la fuga al segmento minorista, un tipo de cambio real como el actual es más que suficiente para estabilizar la cuenta corriente del balance de pagos, por lo tanto, aunque puede y seguramente va haber problemas logísticos y de implementación en el corto plazo, el panorama luce mejor en el mediano. Incluso si cede la presión sobre las reservas será factible volver a la normalidad en letes y ciertamente el cepo minorista permite levantar la necesidad de reprogramar letras en pesos.
Finalmente, el golpe de credibilidad para el gobierno será alto e incluso cuando logre contener la hemorragia y estabilizar el sistema, sellará probablemente sus chances electorales, aunque probablemente compre un boleto en mejores condiciones para asegurar la transición hasta el próximo gobierno.