"Coca-Cola desmiente categóricamente un traslado de sus operaciones en Argentina. La compañía y sus embotelladores reafirman su compromiso con el país, y anunciaron una inversión de $770 millones para la reactivación económica".
Pero la dirección regional que opera en la Argentina se traslada a Brasil, lo que implica el manejo de los negocios de ese país además de Paraguay, Uruguay, Chile y Bolivia.
Según declaraciones que reprodujo La Nación, Coca-Cola "está realizando una reorganización de su estructura a nivel mundial con el objetivo de acelerar su estrategia de crecimiento para convertirse en una compañía total de bebidas que opere en una red interconectada, combinando la capacidad de su escala global con las necesidades locales de los mercados. En América Latina, la reorganización contempla la creación de tres nuevas zonas geográficas que, en reemplazo de la actual estructura, trabajarán en estrecha colaboración con los equipos de liderazgo globales. Argentina se integrará en la nueva estructura para el sur de la región, que incluye también a Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile y Bolivia".
Siguiendo al matutino, la actual número uno de Coca-Cola para la región, la española Luisa Ortega, también se mudará a manejar las operaciones de la marca en Centroamérica, y la filial argentina de la multinacional quedará encuadrada en una estructura cuyo presidente estará basado en Brasil.
Y remarca que históricamente la marca había concentrado en Buenos Aires el manejo de las operaciones para el Cono Sur y a partir de 2000 le había sumado las filiales de Perú y Bolivia.
Todo ello se hará ahora en Brasil.
Un interrogante que se abre es qué pasará con el edificio corporativo que inauguró Coca-Cola hace apenas un par de años, sobre la avenida General Paz, a pocos metros del shopping DOT.
En las redes sociales, donde Coca-Cola se convirtió en tendencia este miércoles 30/9, también se recordó cuando en febrero de 2019 Coca-Cola Femsa, bajo el gobierno de Mauricio Macri, se presentó en Procedimiento Preventivo de Crisis Empresaria (PPCE) ante la Secretaría de Trabajo, aduciendo estar “atravesando una etapa compleja debido a la desaceleración del consumo, lo que la ha colocado en la necesidad de readecuar su estructura de trabajo”.
Se aclaró luego que se trataba del mayor embotellador de la empresa, pero no la sede de la Argentina y que el problema se concentraba en la planta de Nueva Pompeya, mientras que el resto de las embotelladoras del país estaban en situación de normalidad aunque golpeadas por la recesión económica.