Los problemas para los productores de biocombustibles comenzaron el año pasado cuando el entonces secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, dejó de aplicar de manera automática el cálculo mensual y comenzó a establecer ajustes arbitrarios. Luego de la llegada de Alberto Fernández los precios directamente fueron congelados y en el sector afirman que la última suba de 10% autorizada en octubre no alcanza para cubrir los
costos.
La crisis que atraviesan las compañías es de tal magnitud que muchas dejaron de producir y a raíz de ello no se está cumpliendo con el porcentaje de corte que prevé la ley. "Presentar un recurso en la justicia fue una acción desesperada por el congelamiento del precio de los biocombustibles durante 9 meses y la actualización autorizado en octubre, las empresas no llegamos a cubrir nuestros costos y debimos cerrar nuestras plantas. De alguna forma, el gobierno tiene que buscar la manera de solucionar la cuestión de fondo porque la producción de bioetanol es clave para que las naftas puedan alcanzar el octanaje que requiere la regulación", aseguró al mencionado sitio Manuel Rom, presidente de Bio 4.
Por otro lado, la suba en la cotización internacional del crudo es otro de los problemas que enfrenta el gobierno para contener precios. Cuando YPF aplicó el último aumento el mes pasado, el precio del Brent que venían tomando las petroleras era de 42,5 dólares por barril. Este jueves ya se ubica por encima de 48 dólares, un 13 por ciento más.
El valor del crudo explica entre un 65% y 70% del precio de las naftas. Por lo tanto, solo por el ajuste del barril el precio en el surtidor debería subir un 8/9%.
Si se suma el ajuste del impuesto, el ajuste de los bios forzado por la justicia, que por ahora beneficia a solo una firma de Río Cuarto, y la suba del precio del crudo, el aumento de los combustibles debería estar muy por
encima del 10%. Aunque el gobierno no está dispuesto a autorizar esa suba.