Con González Fraga, el Nación devino en participante obligado tanto de Lebacs como Leliqs. Y varias operaciones de financiación quedaron envueltas en polémica.
Hay quienes proponen una auditoría para el Nación.
Nueva conducción
En ese contexto, el gobierno nacional designó al economista Eduardo Hecker como presidente Banco Nación, en reemplazo de Javier González Fraga, y al ex candidato a jefe de gobierno porteño por Consenso Federal, Matías Tombolini, como vice de esa entidad.
Las designaciones fueron publicadas en el Boletín Oficial través de los decretos 47 y 48, que lleva la firma del jefe de Estado Alberto Fernández.
Hecker fue presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV) y antes presidente del Banco Ciudad y secretario de Desarrollo Económico, con Aníbal Ibarra.
Tombolini es cercano del líder de Consenso Federal, Roberto Lavagna.
De todos modos, cuando días atrás Horacio Rodríguez Larreta invitó a Tombolini a dialogar se especuló con una seducción hacia la fuerza que articulará el jefe de Gobierno porteño. No fue así.
Consenso Federal es la agrupación que inicialmente impulsaban Juan Schiaretti, Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey, Roberto Lavagna y Miguel Pichetto, entre otros.
Luego comenzaron los realineamientos y quedaron solamente Lavagna y Urtubey.
Tombolini dijo que la llegada al Gobierno de figuras del espacio de Lavagna se da porque la agenda de Alberto Fernández coincide mucho con la que impulsaron desde ese espacio en las elecciones.
También defendió el recargo del 30% a las compras de divisas, la suspensión de la fórmula de actualización de las jubilaciones y dijo que trabajan en un nuevo mecanismo de indexación para los créditos UVA, de los que el Nación “tiene el 50% de los créditos otorgados”.
En diálogo con Luis Novaresio en Radio La Red, el funcionario defendió la suspensión por seis meses del mecanismo de actualización de las jubilaciones y el pago de dos bonos de $5.000 a quienes cobran la mínima.
“Vale decir que el bono apunta a pegarle a la base de la pirámide recomponiendo por encima de la inflación los haberes mínimos. (...) Ir a trabajar allí abajo a donde, por ejemplo, cuando vos mirás la inflación vas a ver que la inflación acumulada va a terminar el año en 55,5%, pero la inflación del más pobre, del que menos tiene, es más alta. Estamos discutiendo cómo distribuimos el costo de la crisis. A Alberto Fernández no lo votaron para que le aumente la jubilación al que gana $80.000, aunque claro que hay que aumentársela porque se la merece”, dijo.
Consultado respecto a los haberes después del pago de los dos bonos, el economista dijo que eso lo puede decidir el Gobierno mientras que la discusión por un nuevo mecanismo de actualización deberá quedar para más adelante: “Por eso se queda con la potestad (de aumentar) el Gobierno. Yo creo que hasta que la Argentina no tome un respiro, una discusión tan importante como la fórmula de actualización de la jubilación, una discusión en serio sobre nuestro sistema jubilatorio no se puede dar cuando vos estás discutiendo en el contexto de que no llegás a cubrir la canasta de los medicamentos y alimentos”.
Tombolini tendrá que lidiar con las protestas de los deudores de los UVA, aunque anticipó: “En campaña el presidente Fernández anunció, y también Marco Lavagna trabajó en el pasado, un proyecto para que ajuste por el coeficiente de variación salarial (CVS). ¿Qué quiere decir esto? En lugar de ajustar por UVA que corre atrás de la inflación, en momento de crisis, antes que proteger a los bancos proteger a los ahorristas que compraron esta idea de que la inflación iba a ir bajando y, por el contrario, fue subiendo. De hecho el Banco Nación tiene el 50% de los créditos UVA otorgados y, por lo tanto, obviamente es un actor relevante en la discusión de esta materia”.