Haddad explicó que el nuevo texto no actualiza el Mínimo No Imponible (MNI) que fija el monto a partir de la cual se paga el impuesto. Ese valor actualmente es de $ 2 millones, que no incluye la vivienda personal de uso habitacional, que fija un valor de $ 18 millones. Esto quiere decir que quienes pagarán Bienes Personales son las personas más de $ 2 millones además de la casa o departamento que usen para vivir.
Asimismo, sobre las alícuotas alegó que se volverán a las estipuladas en 2015, es decir, con 4 escalas con valores actualizados.
"Para el primer tramo pasaría de 0,25% a 0,50%, el segundo tramo de 0,50% a 0,75%, y para el tramo más elevado será de 0,75% a 1% o 1,25%", detalló.
Al mismo tiempo, la iniciativa también eleva la alícuota de Bienes Personales para los activos en el exterior. Por los bienes en el exterior se pagaría más y si se repatriara el dinero.
En ese contexto, el texto que envió el Gobierno al Congreso establece que "El poder Ejecutivo tenga la facultad delegada de fijar alícuotas diferenciales superiores hasta en un 100% sobre la tasa máxima expuesta para los activos declarados en el exterior", explicó el especialista.
Para lograr que el aporte de Bienes Personales (BP) sea significativo habría que incrementar de forma marcada la alícuota, y es por ello que Haddad duda de los resultados positivos de esta nueva suba.
"No sé hasta donde puede llegar a dar resultados, el resultado económico que hubo respecto al año pasado no justificó toda la movida y todo el costo que significó hacer la liquidación de este año por los intereses que se obtuvo en 2018. La realidad es que yo no creo haga un aporte demasiado importante". Con lo cual es imposible que un impuesto como Bienes Personales cubra el déficit por sí mismo, si es que esa es la intención del Gobierno nacional.
Así las cosas los especialistas coinciden con que el aporte adicional de este tributo, que recauda cada vez menos, será escaso para equilibrar las cuentas fiscales.
Además, algunos aseguran que Bienes Personales se transformó en un impuesto a la clase media, que afecta el ahorro, la inversión, genera fuga de capitales y suma pocos recursos a la recaudación.
En 2018, el impuesto de Bienes Personales aportó el 0.7% de la recaudación impositiva.