Por lo tanto, solo es factible implementar un plan económico que integre elementos ortodoxos y heterodoxos, junto con reglas monetarias coherentes que aseguren la convergencia de los agregados monetarios hacia un proceso de desinflación sostenida. Es crucial señalar que, si estos planes se llevan a cabo con poca credibilidad, podrían iniciar con un enfriamiento de la economía.
El objetivo de la política desinflacionaria debería establecer, en su lanzamiento, que durante el año 2024 la tasa de inflación disminuirá gradualmente y continuará haciéndolo a lo largo de los próximos 4 años.
Un ejemplo hipotético de cómo debería evolucionar la tasa de inflación a lo largo del tiempo sería cerrar el año 2023 en un 175%; disminuir a un 100% en 2024; alcanzar un 40% en 2025; llegar al 15% en 2026 y llegar a un dígito anual del 7% en 2027, con una disminución más gradual en los años subsiguientes.
Para lograrlo, es necesario que la estrategia de estabilización se base en 3 frentes:
- Fiscal y de ajuste de precios relativos
- Cambiario
- Monetario
En el frente fiscal, se deberían corregir gradualmente los desequilibrios de precios relativos en tarifas para que el sector privado pueda iniciar procesos de sustitución y comenzar un amplio cronograma de reforma del Estado que permita reducir progresivamente el gasto público en los tres niveles, Nacional, Provincial y Municipal.
Se requiere una simplificación impositiva, una nueva Ley de Coparticipación Federal de Impuestos y una racionalización del gasto. Se requiere una simplificación impositiva, una nueva Ley de Coparticipación Federal de Impuestos y una racionalización del gasto.
En materia cambiaria, se debería pasar del sistema actual de múltiples tipos de cambio hacia un esquema más sencillo donde converjan solo dos estructuras: una financiera libre y otra comercial para operaciones con el resto del mundo.
El BCRA debería desvincularse progresivamente del mercado de cambios spot como un agente interventor y centralizador de la liquidación de divisas provenientes del comercio exterior. Los exportadores podrían cambiar sus divisas en un mercado libre al precio que el mercado valide. En la etapa inicial, el 50% de las liquidaciones se realizarán en el mercado financiero.
Se estipula que al final del cuarto año, todas las operaciones de cambios de comercio exterior ligadas a las exportaciones se cursarían por el mercado libre y único. El Banco Central, a partir de este punto, solo podría hacerse de reservas mediante la venta de títulos públicos que figuren en su activo luego de su saneamiento, y que deberá vender en el mercado.
La siguiente tabla podría ser un ejemplo de cómo cambiaría el esquema de liquidación de exportaciones y de importaciones en los próximos 4 años. La siguiente tabla podría ser un ejemplo de cómo cambiaría el esquema de liquidación de exportaciones y de importaciones en los próximos 4 años.
Con el fin de garantizar la convergencia de las dos franjas cambiarias, será necesaria una devaluación del peso en la franja oficial al inicio del programa, lanzada al mismo tiempo que el cambio en el régimen de liquidación de exportaciones. Al principio del programa, se llevará a cabo una devaluación nominal al unísono con el cambio en el régimen de liquidación.
La mayor oferta de dólares podría provocar una convergencia del dólar financiero hacia la pauta oficial, reduciendo progresivamente la brecha entre los dos segmentos del mercado. La mayor oferta de dólares podría provocar una convergencia del dólar financiero hacia la pauta oficial, reduciendo progresivamente la brecha entre los dos segmentos del mercado.
Para mitigar la salida de capitales provenientes de las operaciones de comercio exterior, se podrían imponer impuestos a la salida de capitales sobre la operatoria de bonos. Los dólares provenientes de las exportaciones que se depositen en bancos locales no serán gravados con impuestos, al igual que la compra de acciones y títulos públicos y privados emitidos en moneda local y bajo jurisdicción legal argentina.
Reforma del BCRA
Finalmente, en relación a la política monetaria, se buscará llevar a cabo un esquema de reducción progresiva de la tasa de interés de los instrumentos cuasifiscales con el objetivo de evitar la confiscación masiva de depósitos que podría conllevar un plan tipo Bonex’89.
La política cambiaria evitará un proceso de fuga hacia el dólar, mientras que la monetización debería aumentar, contribuyendo a absorber el desarme de los instrumentos cuasifiscales. En otras palabras, al cabo de 4 años, con la disminución de la tasa de inflación y la consiguiente monetización, se eliminarán completamente los instrumentos remunerados de regulación monetaria, como las Leliq y Pases del BCRA, que nunca más podrán volver a crearse.
Más contenido en Urgente24
Senado: El peronismo K buscaría dejar a Milei sin la presidencia provisional
Celebra Telecom/Grupo Clarín: Anulan DNU sobre servicios públicos
Fundación Capital: Rescatando a Raúl Baglini 1986
Un perro atacó a una persona y su dueño le robó la mochila