Políticas monetarias y fiscales
Tal como informó Reuters, el Banco Popular de China ya había mostrado un cambio en septiembre, cuando implementó la flexibilización más significativa desde la pandemia. Esto incluyó recortes en las tasas de interés e inyecciones de liquidez por 1 billón de yuanes (140.000 millones de dólares) en el sistema financiero.
Sin embargo, las medidas anunciadas para 2025 implican una intensificación de estos ajustes. Según los economistas, el objetivo será mantener el crecimiento cerca del 5% anual, a pesar de la desaceleración actual y los desafíos externos, como los nuevos aranceles de Estados Unidos que podrían alcanzar el 60% sobre las importaciones chinas.
El gobierno ya había anunciado en noviembre un paquete de deuda de 10 billones de yuanes (1,4 billones de dólares), diseñado para aliviar las finanzas de los gobiernos locales y estabilizar la economía. No obstante, este plan se enfoca en fortalecer balances municipales a largo plazo, en lugar de inyectar liquidez inmediata en la economía.
El desafío estructural
A pesar de los esfuerzos por modernizar su sector manufacturero, China enfrenta un crecimiento económico excesivamente dependiente de la manufactura y las exportaciones, mientras que la demanda interna permanece débil.
La crisis inmobiliaria sigue afectando la riqueza de los consumidores y ha limitado el impacto del estímulo gubernamental, que priorizó infraestructura y productores por sobre los hogares. Economistas han instado a Beijing a redirigir sus políticas hacia el consumidor, ofreciendo mayor apoyo financiero a los hogares de bajos ingresos y promoviendo cambios en los impuestos y el bienestar social para corregir desequilibrios estructurales.
La presión externa: Trump y los aranceles
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca representa un desafío adicional para la economía china. Las amenazas de imponer aranceles de hasta 60% sobre las importaciones chinas han sacudido el complejo industrial del país, que exporta bienes por más de 400.000 millones de dólares anuales a Estados Unidos.
Ante este escenario, el ministro de Finanzas, Lan Foan, adelantó que se preparan nuevas medidas de estímulo, aunque no ofreció detalles concretos.
Modernización vs. consumo
Hasta ahora, las políticas gubernamentales se han centrado en modernizar sectores como los vehículos eléctricos, la energía solar y las baterías. Este éxito en manufactura avanzada ha provocado tensiones comerciales con socios internacionales, mientras que el consumo interno sigue sin despegar.
Según expertos, un enfoque más equilibrado que combine estímulo fiscal y apoyo directo a los hogares será crucial para afrontar las presiones internas y externas.
Un nuevo rumbo
El giro hacia una política "apropiadamente laxa" y un estímulo fiscal más contundente señala que Beijing busca reactivar su economía en un contexto global incierto. Los próximos meses serán clave para observar cómo estas decisiones impactan en la demanda interna, la estabilidad financiera y las relaciones comerciales de China con el mundo.
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