De este modo, la Fed actuará simultáneamente sobre el mercado de deuda pública (a través del Twist) y sobre el privado, incidiendo sobre el alicaido mercado hipotecario estadounidense.
En conjunto, ambas operaciones representarán una considerable inyección de liquidez en un nuevo intento de insuflar vitalidad a la economía estadounidense.
La Fed reconoce en un comunicado que el crecimiento de la actividad económica se ha moderado en los últimos meses y que la tasa de desempleo sigue siendo elevada (supera el 8% desde hace tres años y medio). Asimismo, añade que sin más medidas de política monetaria acomodaticia, el crecimiento económico podría ser insuficiente para propiciar una mejora sostenida de las condiciones del mercado de trabajo, toda vez que las inversiones fijas de las empresas parecen estar desacelerándose.
La institución que preside Bernanke anticipa, además, que en el caso de que no se produjera una mejora significativa del mercado laboral, la Fed podría efectuar compras adicionales de activos, así como emplear otras herramientas.
La decisión de la Fed de implementar un 3er. QE3 no ha sido unánime. Uno de los miembros del Comité Abierto de la Reserva Federal, Jeffrey M. Lacker, votó en contra de las compras adicionales de deuda.
A nadie puede escapársele que USA vive un período preelectoral, en el cual las expectativas sobre la economía tienen un notable impacto. Una repercusión positiva de las medidas, sin duda beneficiarán a Barack Obama, quien ambiciona la reelección como Presidente que heredó la crisis de la anterior Administración republicana (George W. Bush) y desde entonces intenta superarla.