Bausili/Caputo apuestan a este plan del BCRA para 2026
El BCRA presentó su hoja de ruta, luego de un año marcado por la desinflación, el saneamiento del balance y el fin de la dominancia fiscal y financiera
29 de diciembre de 2025 - 19:10
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) presentó su hoja de ruta para 2026, luego de un año marcado por la desinflación, el saneamiento del balance y la eliminación de la dominancia fiscal y financiera. El texto sostiene que la economía pasó de un escenario cercano a la hiperinflación a un esquema de mayor orden macro, con inflación mensual en torno al 2%, superávit fiscal y un sistema financiero más sólido.
Durante 2025, el BCRA destacó una expansión de la actividad cercana al 4% anual, una reducción significativa de la pobreza y un proceso de normalización cambiaria que incluyó el levantamiento de restricciones para personas humanas y la adopción de un régimen de flotación entre bandas. La inflación anualizada se ubicó en niveles que no se observaban desde 2017, mientras que las expectativas del mercado para diciembre de 2026 se ubicaron por debajo del 20% anual, según el REM.
El giro hacia la remonetización
El eje central del programa para 2026 es la remonetización de la economía, en un contexto de baja monetización heredada y sin pasivos remunerados del BCRA. El Banco Central plantea que la oferta de dinero acompañará la recuperación de la demanda, priorizando la acumulación de reservas internacionales como principal fuente de expansión monetaria.
Para eso, se anunció un programa preanunciado de compra de reservas a partir del 1 de enero de 2026. En una primera etapa, las compras diarias se alinearían con una participación cercana al 5% del volumen del mercado de cambios, con la posibilidad de operaciones en bloque para evitar distorsiones. El objetivo explícito es fortalecer el balance del BCRA sin recurrir a esterilizaciones sostenidas mientras la demanda de dinero evolucione dentro de lo previsto.
En materia cambiaria, el esquema de flotación entre bandas se mantiene como ancla de expectativas. A partir de enero de 2026, el techo y el piso de la banda se ajustarán mensualmente según la inflación informada por el INdEC, con un rezago de dos meses. El BCRA argumenta que este mecanismo limita movimientos abruptos del tipo de cambio y reduce el riesgo de atrasos o saltos discrecionales.
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La experiencia de 2025 mostró episodios de tensión electoral con una dolarización de carteras cercana a US$35.000 millones, equivalente a más del 50% del M2.
Sin embargo, tras las elecciones, las tasas y el tipo de cambio se normalizaron sin cambios en el programa, un dato que el Central utiliza para reforzar la idea de credibilidad del esquema. Sin embargo, tras las elecciones, las tasas y el tipo de cambio se normalizaron sin cambios en el programa, un dato que el Central utiliza para reforzar la idea de credibilidad del esquema.
Tasas endógenas y control de agregados
El documento confirma la continuidad del régimen de agregados monetarios, con foco en el M2 privado transaccional y un control estricto de la base monetaria. En este marco, desaparece la noción de una tasa de política monetaria explícita. Las tasas quedan determinadas por el mercado, mientras que el BCRA interviene a través de operaciones de mercado abierto, repos y pases.
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Las operaciones de pases pasivos se pactarán tomando como referencia las tasas de las LECAPs en el mercado secundario, mientras que los pases activos mantendrán un premio sobre esos rendimientos. El sesgo de la política monetaria seguirá siendo contractivo mientras la inflación doméstica se mantenga por encima de la internacional.
Crédito, bancos y sistema financiero
El BCRA proyecta para 2026 una continuidad del proceso de crowding in del crédito. En 2025, el crédito al sector privado creció más de 60% interanual en términos reales, duplicando su participación en el PBI desde los mínimos de 2024. El sistema financiero cerró el año con elevados niveles de capital y liquidez, con un ratio de capital regulatorio superior al 27% de los activos ponderados por riesgo.
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El crédito hipotecario en UVA volvió a ganar protagonismo, con más de 41.000 nuevos deudores en doce meses y una mora inferior al 1%. Para el Central, estos datos reflejan un sistema sólido y con margen para expandirse sin comprometer la estabilidad.
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Pagos digitales y competencia de monedas
Otro pilar del plan 2026 es la profundización de los medios de pago electrónicos. Durante 2025 se registraron casi 15.000 millones de transacciones en pesos y más de 20 millones en dólares, con un crecimiento anual superior al 50% en moneda extranjera.
El programa Transferencias 3.0 concentró operaciones equivalentes a casi 95% del PBI. El programa Transferencias 3.0 concentró operaciones equivalentes a casi 95% del PBI.
El BCRA anticipa más interoperabilidad, menor uso de efectivo y avances en competencia de monedas, con cuentas y medios de pago en pesos y dólares funcionando en paralelo.
También se prevé impulsar instrumentos electrónicos como el ECHEQ, la factura de crédito MiPyME y nuevos mecanismos de cobro de cuotas, con foco en seguridad y prevención del fraude.
El desafío de sostener la confianza
El mensaje del BCRA para 2026 es claro en los objetivos, pero exigente en la ejecución. La remonetización, la compra de reservas y el ajuste de las bandas al IPC requieren coordinación fina con el Tesoro y acceso sostenido a los mercados internacionales.
El propio documento reconoce que la acumulación de reservas será más efectiva si el Estado logra refinanciar vencimientos de deuda sin recurrir al Central. El propio documento reconoce que la acumulación de reservas será más efectiva si el Estado logra refinanciar vencimientos de deuda sin recurrir al Central.
Con una inflación que todavía ronda el 30% anual y un mercado atento a cualquier desvío fiscal o cambiario, el programa enfrenta su principal prueba. La estabilidad lograda en 2025 sienta una base sólida, pero el 2026 pondrá a prueba si el esquema puede combinar crecimiento, desinflación y confianza en el peso de manera duradera