“Seguramente en la próxima etapa, la semana que viene, nos reuniremos nuevamente con el ministro de Salud en primer lugar y después con las autoridades del fútbol para decidir cuándo vuelven las prácticas de fútbol porque los planteles, sobre todo los que tiene compromisos internacionales como la Copa Libertadores, tienen que empezar a hacer fútbol”, explicó.
Hasta el momento, los equipos de Primera División y Tigre fueron autorizados para comenzar con las prácticas segmentadas en grupos de hasta seis futbolistas por turno en una misma cancha, lo que les impide realizar ensayos futbolísticos formales.
Boca Juniors, River Plate, Racing Club, Defensa y Justicia y Tigre, los cinco equipos argentinos participantes en la Copa Libertadores, reiniciarán la competencia en ese torneo el próximo jueves 17 de septiembre, por la tercera fecha de la fase de grupos.
En el caso de River, debe visitar a San Pablo en Brasil, el país sudamericano más golpeado por la pandemia de coronavirus. “Es una de las grandes incógnitas que tenemos, no solamente acá sino en la región”, admitió Lammens, consultado sobre si los planteles argentinos podrán viajar al país vecino.
“Hay que fijarse lo que pasó el fin de semana en Brasil: un partido con los dos equipos en la cancha, cambiados para jugar, con el árbitro, que se terminó suspendiendo porque hubo ocho casos positivos de coronavirus en uno de los planteles”, recordó el funcionario en relación al juego Goiás-San Pablo, por la primera fecha del Campeonato Brasileirao 2020.
El protocolo sanitario elaborado por la Comisión Médica de AFA que conduce Donato Villani fue aprobado por Salud y por el Gobierno nacional.
Los entrenamientos iniciales son de grupos de seis futbolistas, sin contactos entre ellos y con la obligación de movilizarse por su cuenta o por un medio brindado por la institución a la que representan, y posteriormente se irán sumando hasta cumplir los 20 días, cuando ya pueda practicar con contacto físico el grupo completo.
El protocolo, elaborado por la AFA junto a su Comité Médico, se centra en tres grandes ejes: “Higiene y distanciamiento en los entrenamientos”, “Testeos y seguimiento” y “Precauciones en los desplazamientos y las instalaciones”. En el primer ítem, por caso, recomienda que no haya más de seis futbolistas o árbitros durante una sesión de entrenamiento en la misma cancha, que ellos sean los únicos exceptuados en el uso del tapaboca en el área de práctica, evitar ofrecer refrigerios a los participantes y que cada futbolista lleve su propia hidratación; además de las recomendaciones inherentes a toda la población (lavado de manos, distanciamiento social, desinfección).
En cuanto a los tests, las pruebas serán públicas y realizadas “por personal independiente de la entidad, competente y previamente capacitado”; es decir, no estarán a cargo del cuerpo médico de cada club. Es más, señala que “una propuesta correcta de procedimiento” es “realizar el test a todos los futbolistas / árbitros que regresen a la actividad y a aquellos que hayan tenido cualquier tipo de contacto”.
“El primer test se realizará 72 horas antes del regreso a la actividad y el segundo luego de la primera sesión de entrenamiento. Luego, semanalmente”, resalta sobre la frecuencia de las pruebas. Incluso sugiere la opción de “realizarlas sin bajar del propio vehículo”. También hace hincapié en los traslados “puerta a puerta” de los jugadores y trabajadores de los clubes desde sus hogares a las instalaciones, sin pasar por el transporte público. Serán las instituciones las que deben encargarse de proveerles un medio si no poseen vehículo propio.
Aunque no está indicado en el protocolo, el presupuesto mensual para realizar los testeos a todos los integrantes de un plantel profesional (jugadores, cuerpo técnico y médico, auxiliares, etc.) oscila los 750.000 pesos. Desde AFA ya adelantaron que respaldarán económicamente a las instituciones para poder cumplir con los requisitos para volver a los entrenamientos. A su vez, la Conmebol anunció la distribución de un fondo de 6 millones de dólares para las 10 asociaciones, de los cuales 2 millones están destinados a gastos de laboratorio, mientras el resto podrá ser invertido de acuerdo a las necesidades de cada entidad.
Semanas atrás, más de 80 dirigentes de la AFA encabezados por el presidente Claudio “Chiqui” Tapia habían mantenido un encuentro virtual con el infectólogo y asesor del gobierno nacional, Pedro Cahn, con el objetivo de profundizar en el protocolo elaborado por la Asociación, escuchar recomendaciones y realizar ajustes con el fin de incorporar sus sugerencias al documento elevado al Ministerio de Salud de cada al reinicio de la actividad. Algunas de ellas fueron incorporar el uso de la aplicación Cuidar, el test del olfato y el consejo de evitar las concentraciones.
Lo que quedó pendiente de resolución fue el retorno de la competencia local, que en principio se había barajado para fines de septiembre, mientras que el 27 de octubre es el día designado por la Conmebol para el comienzo de la Copa Sudamericana.
Y también faltará activarse el fútbol de las categorías menores, ya que desde que se interrumpió la actividad por la pandemia de coronavirus la AFA sostuvo que los ascensos se definirán en cancha.
Pero para eso se necesitaba el primer paso, que era el de la vuelta a los entrenamientos, con todos los protocolos sanitarios pertinentes, y ya hay fechas para eso.
Después, su aplicación será responsabilidad de cada club, y en caso de producirse algún contagio en un plantel, lo que se hará será aislar al jugador afectado y testear a quienes lo rodearon. Si están bien, seguirán practicando. Ese será el primer desafío que tendrá que atravesar esta “nueva normalidad” del fútbol argentino.