“Artículo 1: Exceptúase del aislamiento social, preventivo y obligatorio, y de la prohibición de circular, en los términos de la presente decisión administrativa, a las personas afectadas a los entrenamientos en grupo de los planteles profesionales de los clubes de la AFA (desde la primera A a la C, el federal A y la primera A del fútbol femenino), y a la realización de partidos amistosos entre ellos.
Artículo 2: Las actividades autorizadas en el artículo 1 deberán darse de acuerdo con el protocolo denominado REINICIO DE LA ACTIVIDAD FUTBOLÍSTICA, aprobado por la autoridad sanitaria nacional. Dicho protocolo es susceptible de ser adaptado según la dinámica de la situación epidemiológica.
Artículo 3: Exceptúanse de la prohibición dispuesta en el artículo 9 a los clubes, al solo efecto de la realización de las actividades a las que refiere el artículo 1.
Artículo 4: En todos los casos se deberá garantizar la higiene y, cuando correspondiere, la organización de turnos y los modos de entrenamiento deportivo que garanticen las medidas de distanciamiento necesarias para disminuir el riesgo de contagio de Covid-19”.
Cabe recordar que vuelta a los entrenamientos en los equipos de Primera División se produjo el pasado lunes 10 de agosto en la mayoría de sus 24 equipos, mientras que en las restantes categorías solamente se puso en marcha la Primera Nacional.
Y para el fútbol del interior, Federal A y Regional Amateur, las posibilidades de volver a competir este año se reducen cada vez más, tal como lo dejó entrever el presidente del Consejo Federal y flamante tesorero de AFA, Pablo Toviggino, al anunciar que ya “un centenar de ligas del interior decidieron suspender sus campeonatos de 2020”.
El protocolo sanitario elaborado por la Comisión Médica de AFA que conduce Donato Villani fue aprobado por Salud y por el Gobierno nacional.
Los entrenamientos iniciales son de grupos de seis futbolistas, sin contactos entre ellos y con la obligación de movilizarse por su cuenta o por un medio brindado por la institución a la que representan, y posteriormente se irán sumando hasta cumplir los 20 días, cuando ya pueda practicar con contacto físico el grupo completo.
El protocolo, elaborado por la AFA junto a su Comité Médico, se centra en tres grandes ejes: “Higiene y distanciamiento en los entrenamientos”, “Testeos y seguimiento” y “Precauciones en los desplazamientos y las instalaciones”. En el primer ítem, por caso, recomienda que no haya más de seis futbolistas o árbitros durante una sesión de entrenamiento en la misma cancha, que ellos sean los únicos exceptuados en el uso del tapaboca en el área de práctica, evitar ofrecer refrigerios a los participantes y que cada futbolista lleve su propia hidratación; además de las recomendaciones inherentes a toda la población (lavado de manos, distanciamiento social, desinfección).
En cuanto a los tests, las pruebas son públicas y realizadas “por personal independiente de la entidad, competente y previamente capacitado”; es decir, no están a cargo del cuerpo médico de cada club. Es más, señala que “una propuesta correcta de procedimiento” es “realizar el test a todos los futbolistas / árbitros que regresen a la actividad y a aquellos que hayan tenido cualquier tipo de contacto”.
“El primer test se realizará 72 horas antes del regreso a la actividad y el segundo luego de la primera sesión de entrenamiento. Luego, semanalmente”, resalta sobre la frecuencia de las pruebas. Incluso sugiere la opción de “realizarlas sin bajar del propio vehículo”. También hace hincapié en los traslados “puerta a puerta” de los jugadores y trabajadores de los clubes desde sus hogares a las instalaciones, sin pasar por el transporte público. Serán las instituciones las que deben encargarse de proveerles un medio si no poseen vehículo propio.
Aunque no está indicado en el protocolo, el presupuesto mensual para realizar los testeos a todos los integrantes de un plantel profesional (jugadores, cuerpo técnico y médico, auxiliares, etc.) oscila los 750.000 pesos. Desde AFA ya adelantaron que respaldan económicamente a las instituciones para pudieron cumplir con los requisitos para volver a los entrenamientos. A su vez, la Conmebol anunció la distribución de un fondo de 6 millones de dólares para las 10 asociaciones, de los cuales 2 millones están destinados a gastos de laboratorio, mientras el resto podrá ser invertido de acuerdo a las necesidades de cada entidad.
Previo a este acuerdo, más de 80 dirigentes de la AFA encabezados por el presidente Claudio Tapia habían mantenido un encuentro virtual con el infectólogo y asesor del gobierno nacional, Pedro Cahn, con el objetivo de profundizar en el protocolo elaborado por la Asociación, escuchar recomendaciones y realizar ajustes con el fin de incorporar sus sugerencias al documento elevado al Ministerio de Salud de cada al reinicio de la actividad. Algunas de ellas fueron incorporar el uso de la aplicación Cuidar, el test del olfato y el consejo de evitar las concentraciones.
Con este escenario, si lo que ocurría en el fútbol argentino pudiera repercutir y afectar a Boca, River Plate, Racing Club, Defensa y Justicia y Tigre, que no solamente reciben a rivales del exterior, sino que también los visitan, con los naturales riesgos sanitarios que esto conlleva más allá de las “cápsulas (vuelos charter)” que los sacan del país y lo devuelven a él.
A todo esto, los equipos participantes de Copa Libertadores trabajaron a contrarreloj, al tiempo que Conmebol se mantuvo firme en la idea de reanudarla desde el 15 de septiembre, algo que finalmente ocurrió.
En tanto, el presidente Alberto Fernández expresó el martes 08/09 que el país está “en medio de la pandemia, peleándola día a día” y enfatizó que se “necesita” en ese marco empresarios y trabajadores que “se animen a producir” con los cuidados adecuados “para que los contagios no aumenten” ante la propagación del coronavirus.