Avellaneda fue el inusual lugar donde el River de Marcelo Gallardo pudo lograr el pase a octavos con una victoria frente a San Pablo que asomó como un mero trámite para un equipo que tras la reanudación de la Copa igualó de visitante con el equipo paulista (2-2) y volvió a golear al débil Binacional, en Lima, por 6 a 0, luego de haberle propinado un 8 a 0 en Núñez, en marzo pasado.
Esos resultados llegaron como producto del buen juego del equipo de Gallardo, que es el que menos parece haber sentido el receso de más de seis meses en el fútbol argentino a causa de la pandemia del coronavirus.
Un estado físico impecable y la precisión, funcionamiento y voracidad intactos hacen que este River post-pandemia sea idéntico al equipo que llegó a la final de la pasada Libertadores ante Flamengo y al que se le escapó con goles en contra de Enzo Pérez y Fabrizio Angileri, respectivamente.
La goleada ante Binacional fue en un partido sin equivalencias ante un equipo peruano muy limitado y ya sin posibilidades ni ánimo de clasificación, aunque en ese contexto River no escatimó esfuerzos y jugó con la idea de concretar la goleada.
Por otro lado, el equipo que dirige Fernando Diniz venía de igualar en el Brasileirao como local ante Internacional (1-1), que tiene como técnico al argentino Eduardo “Chacho” Coudet, y ocupa el tercer lugar a cinco puntos del líder Atlético Mineiro, de Jorge Sampaoli.
Para este compromiso, el “Millonario” plantó el clásico esquema 4-3-3 mientras que el “Tricolor” usó el dibujo táctico 4-2-3-1. Con estos dos planteos, el equipo “Paulista” sorprendió con remate de Hermanes tras ser asistido por Vitor Bueno que se aprovecho de la floja defensa riverplatense.
A pesar del susto inicial, el elenco de la “Banda Roja” manejó con rapidez y profundidad las acciones de juego con un disparo de Rafael Santos Borré que motivó la reacción del arquero Tiago Volpi.
Con el correr de los minutos, River imprimió buena presión de la mitad de cancha, al mismo tiempo, San Pablo perdía muy rápido la posesión de la pelota. Recién, a los 11’, Julián Álvarez asestó el 1-0 para los del “Muñeco” Gallardo tras una excelente combinación entre Nicolás De la Cruz y Santos Borré.
No obstante, todo lo bueno que venía haciendo River se disolvió rápido con un golazo de cabeza de Diego que no pudo detener al arquero Franco Armani luego de una asistencia de Reinaldo que puso el empate 1-1 a los 26’. Con la igualdad, el combinado “Tricolor” jugó rápido aunque el “Millonario” perdió la pelota desde mitad de cancha.
Sin embargo, River siguió apostando al ataque y no ser apartó de su planificación. De ahí, Julián Álvarez, de nuevo, convirtió el 2-1 para los riverplatenses luego de recibir un pase de Matías Suárez.
En el final del primer episodio, el “Millonario” dilapidó las ocasiones de Suárez y de Ignacio “Nacho” Fernández para intentar estirar el marcador.
En los primeros minutos del segundo capítulo, los dos equipos estuvieron muy parejos con las embestidas de Matías Suárez, por el lado de River y de Brenner, de San Pablo, que descargó un tiro desviado tras un pase de Pablo.
Cuando transcurrían los 10’, el partido cayó en una profunda meseta ya que no hubo dominio de los dos protagonistas y predominó el juego desde el círculo central. Por otra parte, a los 18’, el encuentro volvió a tener acción con un avance de Léo que lanzó un disparo desviado a la izquierda del arco de Armani tras ser asistido por Reinaldo.
Por consiguiente, el “Millonario” recuperó terreno y posesión de pelota pero dejaba muchos espacios libres en la defensa permitiéndoles Reinaldo y de Tchê Tchê quedar mano a mano con Franco Armani.
En el epílogo, River, sin más resto físico y mental, se dedicó a aguantar y a sufrir el partido por las embestidas de San Pablo de Paulinho Bóia y de Santiago Trellez que estuvieron apunto de conseguir el empate.
El final estuvo marcado por la polémica debido a una infracción que le cometió Juanfran a Milton Casco que no había sido vista por el árbitro chileno Cristián Garay que derivó en intercambios de golpes y trompadas por parte de los jugadores de ambos equipos. Por estos hechos, el árbitro Garay amonestó a Juanfran y Casco.
En consecuencia, River Plate, con contundencia y solidez, accedió a los octavos de final y demostró que no le pesó en absoluto la inactividad.