Gallardo cruzó a Riquelme por su opinión de River: “No me hago cargo de eso”
En conferencia de prensa, Marcelo Gallardo, no compartió la opinión del ídolo máximo y actual dirigente de Boca, Juan Román Riquelme, sobre el nivel de juego de su equipo.

En conferencia de prensa, Marcelo Gallardo, no compartió la opinión del ídolo máximo y actual dirigente de Boca, Juan Román Riquelme, sobre el nivel de juego de su equipo.
“No pensé nada de lo que dijo Riquelme. Tengo entendido que se lo dijo al periodismo. No me hago cargo porque es una opinión totalmente diferente, no estoy de acuerdo”, aseguró Gallardo sin titubeos en la conferencia de prensa que brindó en el River Camp.
De esta manera, ante la consulta de un periodista, Marcelo Gallardo respondió la frase que Riquelme deslizó en el último Superclásico que finalizó 1 a 1: “River hace mucho que juega mal”.
En el encuentro, el “Xeneize” y el “Millonario” ofrecieron una muy pobre actuación, algo que fue observado por el vicepresidente boquense, Juan Román Riquelme, quien lanzó una dura crítica al elenco de Marcelo Gallardo. Un video reveló el momento en que se dio la curiosa situación.
Mientras los periodistas Pablo Giralt, Juan Pablo Varsky y Román Iucht analizaban jugadas y momentos puntuales del encuentro que disputaron ambos equipos, a través de la pantalla de TNT Sports, Riquelme interrumpió el programa lanzando un picante comentario desde uno de los sectores donde estaba ubicado.
El vicepresidente 2º de Boca, quien observó atentamente y muy concentrado el Superclásico en la Bombonera, emitió un grito que los mencionados periodistas escucharon claramente: “Hace rato que River no juega a nada”. El comentario causó mucha sorpresa, aunque también risas, por parte de los reporteros, quienes inmediatamente hicieron una breve pausa.
Sorprendidos, los tres periodistas observaron hacia arriba y consultaron por el comentario. El mismo salió de la boca de Riquelme cuando se estaba retirando de su palco, criticando duramente juego de River, caliente con el resultado final.
Lo cierto es que Román usó de excusa el clásico para tapar el escándalo que protagonizó su hijo Agustín quien estuvo en Cancún con 149 estudiantes, de los cuales 44 dieron positivo de coronavirus a llegar al país, y sin hacer cuarentena fue a ver el Superclásico en el palco.
Según publicó el portal Doble Amarilla, desde el entorno de Riquelme contaron que el joven ya había tenido coronavirus, y aseguraron que no hubo un pedido de cuarentena para los que “no viajaron con los positivos”.
En la imagen de la transmisión oficial se lo pudo ver en el palco junto a su padre y sin barbijo.
Diego y Cristian, dos de los hermanos de Juan Román Riquelme, también se mostraron en el palco, al igual que su yerno Juan Cruz, novio de Florencia.
Por lo otro lado, los jóvenes llegaron el sábado al mediodía previo al clásico: los que vivían en CABA fueron hisopados en Ezeiza y dieron positivo. Los que vivían en Provincia de Buenos Aires se fueron a sus casas con la instrucción de aislarse.
La última publicación de Agustín en su cuenta de Instagram es, justamente, una imagen en Cancún y era de las últimas 14 horas.
En el medio, hubo mucho malestar entre varios directivos, como el secretario general de Boca, Ricardo Rosisca, quien quizás subyugado por el vicepresidente xeneize comprometió a la institución al habilitar el ingreso no sólo del hijo de Román, sino también de decenas de personas no incluidas en los listados enviados y autorizados por la AFA para presenciar el Superclásico.
El de Agustín es un caso grave por la condición de viajero que no cumplió el aislamiento preventivo, pero también las cámaras -en el evento deportivo más televisado de la Argentina- pudieron registrar la presencia de más de un infiltrado. Ambos hechos, a la vista del público masivo y sin el menor cuidado pusieron a la AFA en la obligación de actuar. De hecho, el presidente Claudio “Chiqui” Tapia había analizado la convocatoria a una reunión de Consejo Directivo para estudiar lo ocurrido.
Es que en los últimos partidos que Boca jugó de local, lo que había empezado como “desvíos” en las listas que por protocolo aprobaba AFA, pasó a ser un trámite irrelevante. Boca había notificado que a la Bombonera ese mismo domingo del clásico iban a ir 120 personas por el local y 75 por el visitante. Con nombre y DNI. Y el nombre de Agustín no estaba, según una nota publicada por el portal Infobae.
Los nombres son los que correspondían a personal de los clubes, jugadores, invitados específicos por el encuentro, autoridades y funcionarios. “No se puede invitar a un amigo a ver el partido, ni al hijo, ni a otra persona que no tenga una función concreta para el partido”, explicaron conocedores de la reglamentación vigente.
Ese listado, como los anteriores cuando jugó de local, no fue cumplido y dejó en evidencia que no hay herramientas normativas en la Asociación del Fútbol Argentino para sancionar esas faltas. Principalmente por el riesgo de contagios y de la dificultad que implicaría para hacer un seguimiento epidemiológico, en caso de comprobarse la transmisión del virus. Por ahora, el control de su observancia lo tiene la Policía de la Ciudad y el propio Club que, por lo visto, no tuvo el celo debido.
Pero además de la ausencia de control, la presencia de Agustín Riquelme reveló que no hay una norma en los protocolos aprobados que incluyan una sanción concreta, una pena específica y una graduación en caso de incumplimiento probado.
A Tapia, de hecho, desde el lunes 15/05 le llegaban quejas de referentes importantes del Club que cuestionaron a Riquelme y reclamaron sanciones por la violación flagrante del protocolo. Entre las alternativas que se empezaron a barajar estaba la de poner bajo análisis del Tribunal de Ética de la AFA la actuación de Boca por el escándalo con el hijo de Riquelme. Pero se barajaban sanciones más severas, al menos, para futuras violaciones al protocolo.
El grupo de jóvenes con el que viajó Agustín Riquelme es el mismo que integró el hijo de la periodista Nancy Pazos, quien el lunes después del Superclásico contó en su cuenta oficial de Twitter que Nicanor, fruto de su relación con Diego Santilli, se contagió coronavirus en Cancún, donde estuvo siete días de viaje de egresados con sus compañeros de la secundaria.
Sin embargo, ante la crisis sanitaria, todas las personas que vuelven del exterior deben presentar de manera obligatoria, un test de PCR negativo dentro de las 72 horas previas al embarque y realizar cuarentena durante diez días a partir de la PCR negativa.
Por otro lado, Gallardo se explayó sobre la situación de Rafael Santos Borré, quien no renovó contrato con el campeón de la Supercopa Argentina 2021 y analiza otros ofrecimientos.
“River será siempre una posibilidad para él, claramente. El tema es que hoy es muy difícil competir con otros mercados. Él sabrá qué hará, pero con tranquilidad”, declaró Marcelo Gallardo, que dejó una chance mínima para que el exDeportivo Cali de Colombia siga en River.
“El tema de Borré es un tema muy personal. Se tiene que tomar el tiempo para tomar la decisión. Hablo mucho con él. Lo único que le dije que lo haga convencido. Si no está convencido, que no tome ninguna decisión”, indicó Gallardo.
Santos Borré ya descartó a Palmeiras y Gremio de Brasil, mientras es vinculado con Brighton And Hove de Inglaterra. La idea del delantero colombiano es resarcir económicamente a River aunque no está obligado porque desde junio tendrá la condición de jugador libre.
“De acuerdo a las posibilidades que tenga, tendrá posibilidades a elegir. Lo importante es que esté tranquilo. Un jugador está expuesto a esto y hay que estar sólido para tener calma, es su futuro, son sus posibilidades. A veces es difícil porque tiene que jugar partidos”, manifestó Gallardo.
El pase de Borré pertenece a River y Atlético Madrid de España y para iniciar gestiones para la renovación de su vínculo, el “Millonario” debe comprar otro 25% tasado en 3.5 millones de euros.
El goleador colombiano arribó a Núñez a mediados de 2017 y de menos a más se transformó en el máximo anotador en la gestión de Gallardo con 52 tantos.
Marcelo Gallardo también se refirió a la posibilidad de contar con el atacante Sebastián Driussi después de junio: “Tiene el deseo de volver a River. Hay que esperar un poco más, ya se verá su situación”.
El desempeño de su equipo, que por ahora está fuera de la zona de clasificación en la Copa de la Liga Profesional de Fútbol, volvió a escena y Gallardo dio más detalles, en especial luego del empate sin goles ante un Racing que priorizó un esquema defensivo para sacar un punto en el Monumental.
“A cualquiera se le hace difícil, no solo a River. Nos pasa a nosotros y tenemos que encontrarle la vuelta para resolver. Tenemos que ser más agresivos, con mejores posibilidades de maniobrar en espacios reducidos y una oportunidad siempre hay. Contra Racing tuvimos el mano a mano de (Agustín) Fontana, y lo podíamos haber resuelto. Hay que insistir con eso”, puntualizó Marcelo Gallardo.
“Considero que siempre están primero nuestras posibilidades, más allá del rival, de la postura, de las estrategias. Tratamos de sostener una idea de juego. Los rivales cada vez te contra proponen y eso es normal en el fútbol, por eso es un juego tan lindo y uno se desafía permanentemente. Y no vamos a cambiar las formas”, agregó el “Muñeco”.
“Si ganamos que dependa de nosotros y si perdemos, que dependa de nosotros y de las posibilidades del rival. No viví en este tiempo que un rival nos haya pasado por arriba y nos tomó el tiempo. A veces nos ganaron con poco. El problema siempre será de River y no le escapo a eso, asumo la responsabilidad”, aseveró Gallardo.
El Muñeco fue más allá sobre las críticas que River recibió por no haber podido quebrar la resistencia férrea de Racing.
“No pierdo tiempo ahí. Sé cuándo jugamos bien, intento ser objetivo en cuanto a lo que veo. Suelo hacer un análisis y somos bastante realistas, no nos mentimos y no mentimos. Hay guerras dialécticas, pero no entro en eso, no me desgasto. Me tengo que ocupar más para adentro que confrontar con lo de afuera”, apuntó Marcelo Gallardo.
“Hemos sido aburridos, pero lo que intentamos es trabajar adentro y que el equipo hable en la cancha donde más interesa. Suelo aburrir con eso, pero a mí no me hace nada, no me da nada. Me ocupo de mi equipo, cómo hago para resolver problemas, es lo que me apasiona, no estoy para entremezclarme en la guerra dialéctica que no me llama la atención”, concluyó.