El equipo dirigido por Miguel Ángel Russo es consciente de que el triunfo en la serie de penales del domingo ya quedó atrás y que ahora deberá enfocarse en la Libertadores, para volver a pensar en la liga local el fin de semana cuando deba enfrentarse con Racing Club en una de las semifinales (la otra tendrá como protagonistas a Colón e Independiente).
En el primer capítulo, Boca intentó afirmarse dentro del terreno de juego con la posesión de la pelota mientras que Barcelona de Ecuador mostró movimientos interesantes que, hasta ese momento, ambos protagonistas brindaron un buen espectáculo. No obstante, el nivel del “Xeneize” empezó a decaer por groseros errores en el fondo permitiéndole a Carlos Garcés y a Damián Díaz poner en aprietos la valla defendida por Esteban Andrada.
Lo cierto es que la defensa boquense estuvo completamente desconcentrada por el equipo ecuatoriano que estuvo preciso en el ataque y estuvo muy bien asentado en la cancha. Por otro lado, Boca fue pudo desconcierto, careció de iniciativa en la ofensiva aunque, de manera momentánea, pudo rearmarse con Agustín Almendra, Cristián Pavón y Sebastián Villa en el ataque.
De ahí, el “Xeneize” contó con dos ocasiones de Almendra y de Pavón en sociedad con Franco Soldano aunque tuvieron serias desatenciones. Por lo tanto, Boca se hizo del control de la pelota, no lastimaba y no tenía entendimiento en sus delanteros.
A pesar de algunos destellos, Boca mostró un nivel pobrísimo, en tanto, los ecuatorianos no se animaban a atacarlo.
En el cierre, Damián Díaz, en dos oportunidades, tomó mal parada a la defensa “Xeneize” y estuvo apunto de abrir el marcador que rápidamente supo neutralizar el arquero Andrada.
En el segundo episodio, Boca saltó al campo de juego con otra mentalidad ya que se animó más a atacar y a generar peligro con los desbordes de Villa junto con un cabezazo de Carlos Izquierdoz que quedó en el techo del arco defendido por Javier Burrai tras un tiro de esquina.
Ante la levantada boquense, el Barcelona de Ecuador se recostó sobre su campo pero dispuso de dos contragolpes de Fernando León y de Emmanuel Martínez que pusieron en peligro la valla defendida por Esteban Andrada.
A partir del ingreso de Carlos Tevez, que se encontraba en el banco de suplentes, Boca mostró una mejora notoria en el juego ya que estuvo más preciso en el ataque con toque y recuperación de pelota. Por eso, Gonzalo Maroni y Tevez desperdiciaron sus situaciones peligrosas de abrir el marcador.
Cuando transcurrían los 32’, explotó la polémica por una mano de Byron Castillo en un intento de Carlos Tevez de meter un cabezazo por lo que el árbitro colombiano Wilmar Roldán no sancionó un claro penal para los “xeneizes”.
El epílogo se tornó intenso y con mucha carga emotiva porque Boca estuvo cerca de conseguir la victoria agónica con una gran corrida de Maroni que controló Burrai y Edwin Cardona desaprovechó un tiro libre que no llevó peligro al arco contrario.
En consecuencia, el “Xeneize” volvió decepcionar, tuvo una noche para el olvido y deberá mejorar muchísimo si quiere ganar la Copa pero todavía no está clasificado en los octavos de final.
En la próxima jornada, Boca recibirá el miércoles (26/05), a las 21:00, en “La Bombonera” a The Strongest de Bolivia por el partido de la sexta y última fecha del Grupo C.