A pesar de la incertidumbre y la desconexión entre los mediocampistas y delanteros, Argentina, poco a poco, empezó a construir juego de la mano de las muy buenas sociedades que formaron Nicolás Tagliafico, Nicolás González y Lautaro Martínez empezaron a generarle sustos al arco defendido por Pedro Gallese.
Eso bueno que construyó Argentina, tuvo su merecido premio con una formidable aparición de Nicolás González que puso la ventaja 0-1 gracias a una gran jugada que armaron Tagliafico y Giovani Lo Celso. Aun con la ventaja, la “albiceleste” siguió sufriendo las embestidas peruanas aunque pudo equilibrar la tenencia de la pelota.
Casi sin proponérselo y como se diría “de la nada misma”, Lautaro Martínez asestó el 0-2 tras un pase frontal de Lionel Messi. La victoria le dio más tranquilidad y aire a Argentina que aprovechó que Perú empezó a ir de más a menos.
De ahí, la “Albiceleste” cambió completamente la mentalidad, tuvo más construcción en la ofensiva y demostró que tuvo suficiente material para golear a los incaicos.
La segunda parte casi fue una réplica exacta del comienzo porque Perú, con pocos argumentos, intentó ser agresivo. Ante esta advertencia peruana, Scaloni hizo mover el banco de suplentes con los ingresos de Ángel Di María y de Lucas Ocampos que le dieron más potencia y fuerza al ataque junto con Messi que estuvo “imparable” y desperdició dos claras posibilidades de asegurar la victoria.
En el tramo final, Ricardo Gareca hizo cambios que no le sirvieron para nada porque Perú estuvo desordenado, sin ideas y sin volumen ofensivo.
Argentina manejó a gusto las acciones, no se desesperó e hizo méritos para poder anotar el tercero, sin embargo, las situaciones de peligro que elaboraron los ingresados Andy Polo y Luis Advincula no llevaron demasiado peligro al arco defendido por Franco Armani.
En consecuencia, la “Albiceleste” dejó buenas sensaciones, demostró que tiene suficiente recambio mientras que los incaicos quedaron complicados y no encuentra el rumbo en estas eliminatorias.