Impacto mediático
En ese escenario de incertidumbre es que se destaca la estrategia de Cristina Kirchner de intentar vincular como sea a la oposición con el intento de asesinato que sufrió el 01/09. Fue la misma Vicepresidente la que se puso al hombro la campaña para instalar que el diputado del PRO Gerardo Milman tenía conocimiento del hecho que iba a ocurrir aquella noche en la puerta del edificio en el que vive, en Recoleta. De poco habría servido que el ministro Eduardo 'Wado' de Pedro haya incriminado directamente a Milman con anterioridad. La ‘pista Milman’ sostiene que un asesor de La Cámpora escuchó al legislador de Juntos por el Cambio afirmar “cuando la maten, voy a estar camino a la costa”. En un video que la misma CFK compartió en redes sociales -inusualmente locutado por otra persona, en este caso, la periodista militante Julia Mengolini- se asegura que “se constataron judicialmente las afirmaciones del testigo”. Sin embargo, la juez María Eugenia Capuchetti, a través de una serie de medidas de prueba, no pudo dar por comprobada la afirmación sobre el supuesto comentario de Milman. Irónico es, por otra parte, que el video difundido por la Vice afirma que las colaboradoras de Milman “mintieron” porque una de ellas no precisó que había estado ese día que señaló el testigo en el bar Casablanca hasta que se le mostró una filmación, pero quien quedó bajo sospecha de "falso testimonio", finalmente, fue el testigo.
Hay una cuestión llamativa de la campaña desplegada por Cristina Kirchner por la ‘pista Milman’. Como querellante en la causa del atentado, los abogados de la Vice tienen acceso al expediente, por lo que es muy probable que ella ya conociera las diligencias que se hicieron para comprobar la veracidad de los dicho del testigo y sus resultados antes de que se publicara el video en las redes sociales. Los mismos empezaron a filtrarse horas después. Se comentaba en corrillos políticos que, justamente, por el fracaso de esta ofensiva en tribunales es que se optó por buscar el impacto mediático. Ahora CFK quiere apartar a la jueza. Al no involucrar a ningún dirigente opositor en el atentado, la investigación de Capuchetti le resulta insatisfactoria a la Vicepresidente, que la recusó al acusarla de -como sostiene el video- “paralizar y boicotear” la investigación. Capuchetti ya había rechazado unir la causa de los ‘Copitos’ con la de los agitadores de Revolución Federal. La jueza ahora es señalada por el kirchnerismo como parte de ese "partido judicial" que quiere a la Vice "presa o muerta" que como víctima
Monstruo
¿Por qué Cristina Kirchner necesita que la oposición esté involucrada en el atentado? ¿Que Milman supiera del atentado?¿Que Revolución Federal haya sido financiada por la familia Caputo, cercana a Mauricio Macri? Hay una teoría que se esparció, que tendría más que ver con la autoestima, y que apunta una supuesta baja tolerancia de la Vicepresidente a la idea de que su intento de asesinato haya sido pergeñado y ejecutado por un grupo de marginales con delirios de emancipación. Se resistiría, según esta tesis, a que no haya detrás del atentado ninguna mano poderosa que lo haya digitado. Pero también aparece otra hipótesis, más verosímil, y que estaría relacionada con el armado de una estrategia política con objetivos electorales. Así como la victoria de Lula da Silva en Brasil se nutrió esencialmente del descontento con Bolsonaro y de los temores que este despertaba, Cristina necesitaría para su supervivencia electoral -o para la de quien ella designe- crear fortaleza no desde sus virtudes, de las que hoy carece, sino desde los déficits del adversario. Mirándose en el espejo de Brasil, en el que las dudas que generaba Bolsonaro respecto de su apego por las reglas democráticas contribuyeron al triunfo de Lula (además de la conformación de la coalición que ponderó Ferraresi), Cristina buscaría crear una especie de monstruo que asuste tanto que la vuelva a ella -o a quien designe- una opción indefectible para gobernar.
Cuando la Vice apunta a Milman en realidad busca señalar más arriba. El diputado es mano derecha de Patricia Bullrich, la más ‘halcón’ del PRO. Bullrich da el physique du rol ideal para la construcción de ese monstruo que merodea en el imaginario kirchnerista. Simpatizante de Bolsonaro, la exministra de Seguridad plantea algunas ideas, como la militarización para combatir determinados conflictos, que encajan en el arquetipo de figura de derecha reñida con los valores democráticos al que los simpatizantes de la Vicepresidente les gusta execrar. En este esquema no entran el moderado Horacio Rodríguez Larreta, ni ningún otro dirigente de Juntos por el Cambio. Nótese que a la Vicepresidente le gusta hablar de “macrismo”. El propio Mauricio Macri se excluyó por ahora de la lista corta de precandidatos presidenciales del PRO, por lo que Bullrich quedó como la única postulante del sector más duro del principal armado opositor y en situación de competitividad. El encuestador Raúl Aragón sostuvo en declaraciones radiales que Bullrich ganaría la primera vuelta si las elecciones presidenciales fueran hoy. Es en un balotaje donde las chances de la presidente del PRO se complicarían. Es en esa instancia en la que el kirchnerismo podría conseguir ventaja, pero sólo si el adversario tuviera más rechazo. ¿Qué más le faltaría a ese monstruo antidemocrático del imaginario K para convertirlo en más repulsivo y volver más votable a Cristina Kirchner después del estrepitoso fracaso de su otro Frankenstein, el Frente de Todos? Que haya estado involucrado en una trama para matarla. Este plan -se insiste, hipotético- pretendería suplantar los resultados económicos que no llegan y una construcción política como la que Ferraresi consideró imprescindible para ganar. A eso apuntaría el esfuerzo por mantener a flote en la esfera pública la ‘pista Milman’, aunque -todo indica- la investigación de la jueza Capuchetti la haya dado por falsa.
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