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San Martín pobre, porotos de Guzmán y opositores coquetos

San Martín compra menos dólares que en los 90. Victorias y derrotas del ministro de Economía. Opositores en movimiento.

Cuando en 1992 la ley de Convertibilidad reintrodujo al peso como moneda de curso legal, la imagen de José de San Martín ocupaba uno de los billetes de menor denominación, el de $5. Sólo los billetes de $1 (con la cara de Carlos Pellegrini) y de $2 (con la de Bartolomé Mitre) tenían inferior valor nominal que el que tenía al Libertador estampado en él. El billete de máxima denominación era el de $100, con la imagen de Julio Argentino Roca.

El peso- la moneda histórica de la Argentina- reemplazó al austral que había sido introducido por Raúl Alfonsín dentro de un plan con ese nombre cuyo objetivo era la estabilización de una economía que el año anterior había acumulado una inflación superior al 600% y que iba atravesar el 3.000% para 1989, año en que el presidente radical tuvo que abandonar anticipadamente el poder, asediado por la crisis económica.

La hiperinflación de 1991 -que superó el 2.000%- condujo a un nuevo plan de estabilización, esta vez impulsado por Domingo Cavallo en el primer gobierno de Carlos Menem (1989-1995). La Convertibilidad impuso la paridad cambiaria por la cual $1 equivalía a US$1. Es decir, un billete de ese entonces con el rostro estampado de José de San Martín podía ser cambiado por uno de US$5. Así fue durante la década que duró "el uno a uno".

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Nueva familia de billetes con José de San Martín en el de máxima nominación.

Centavos

Tras la salida de la Convertibilidad, el fin de la paridad y la devaluación que la misma desató en 2002, con aquel billete sanmartiniano, de mismo valor nominal que en los 10 años anteriores, se podían comprar -en valores promedio de ese año- US$1,54. Una década después, ya en el 2do mandato de Cristina Kirchner, con $5 se podían comprar US$1,09. Pero fue desde marzo de 2013 que un billete con el rostro de San Martín ya sólo pudo comprar centavos de dólar. Para entonces, además de una tasa de inflación anual que había más que duplicado la del periodo de Néstor Kirchner, también se había exacerbado un mercado paralelo de divisas producto de las restricciones impuestas para su acceso en el mercado formal.

La divisa con la imagen de San Martín corrió en 2021 la misma suerte que sus colegas de inferior valor nominal años antes: la salida de circulación para ser reemplazado por una moneda de metal. Cuando el billete se retiró, en febrero del año pasado, su equivalente en dólares era de US$0,05, al precio oficial, y de $0,023, en el circuito 'blue'.

Ahora, San Martín vuelve en forma de billetes gracias a la decisión de Alberto Fernández de reemplazar por imágenes de figuras históricas las de animales autóctonos que había implementado la gestión Macri, que además había sumado billetes de $200, $500 y $1.000. Pero a pesar de que este año la inflación rondará el 70%, Fernández no autorizó la impresión de billetes de mayor denominación, por lo que mantiene al de $1.000 como el de valor nominal superior.

En la nueva familia de billetes San Martín estará en el de $1.000. De acuerdo al último cierre del dólar 'blue', de acceso libre para cualquiera que quiera adquirirlo, con "un San Martín" se pueden comprar US$4,84. Es decir, menos que lo que se podía obtener cuando el Libertador estaba impreso en uno de los billetes de menor valor nominal en el regreso del peso como moneda de curso legal en 1992.

Un dato más desolador: el nuevo billete de $1.000 aún no llegó a las calles. Cuando lo haga, tal vez su poder de compra sea aún inferior y esté más empobrecido.

Fiasco

Alberto Fernández no quiere incorporar ceros a los billetes a pesar de que la realidad inflacionaria lo demanda. La "guerra contra" la suba de precios que el Presidente declaró en marzo resultó un fiasco. El aumento de los precios de los alimentos por efecto de la guerra en Ucrania lleva a decir a Fernández que la única herramienta posible para evitar el impacto en los precios domésticos es aumentar las retenciones a las exportaciones de trigo y maíz. Sin embargo, el motivo de la renuncia de Roberto Feletti como secretario de Comercio Interior pone en entredicho al Presidente. Feletti es quien más insistió para subir las alícuotas de los derechos de exportación. Ante una nueva negativa de Martín Guzmán a ese pedido luego de que el ministro de Economía absorbiera su oficina, Feletti -dicen que a pedido de Cristina Kirchner- dimitió con una carta dirigida a Fernández que publicó en las redes sociales antes que el mandatario pudiera leerla.

Feletti no ocultó en su misiva que fueron las "discrepancias sobre el sendero trazado y sobre las herramientas económicas seleccionadas" las que lo llevaron a tomar esa decisión. Pero también habría habido una falta de respaldo de parte de la Vicepresidente que impactó en el ánimo del ahora exfuncionario. En Chaco, cuando fue reconocida por una universidad, habló de "un brillante economista" que ella había recomendado para ocupar la secretaría de Comercio Interior cuando Fernández estaba confeccionando su gabinete. La Vice caracterizó a ese economista -que después se supo que era Hernán Lechter- como "muy bueno y con mucho expertise" y aclaró en 2 oportunidades que "no es el que está" (actualmente en el cargo), en referencia a Feletti, a quien tampoco nombró. Ese ninguneó, con un implícito menosprecio por contraste tácito, habría surtido en Feletti un efecto desmoralizante, según trascendió en las horas siguientes a aquel discurso.

Milagros no

Feletti llegó a la secretaría de Comercio Interior en octubre de 2021 con el manual de los controles de precios del kirchnerismo. No obtuvo ningún resultado concreto. Cuando comenzó su gestión, la inflación marcó un 3,5%, que alcanzó un pico del 6,7% en abril último. Las previsiones privadas, en tanto, proyectan la suba de precios en mayo en torno al 5,5%. Cuando sus métodos naufragaban, Feletti apunto hacia Guzmán, al que acusó de "inconsistencias" en su programa macroeconómico que impedían la morigeración de la montaña rusa de los precios. "Milagros no hago", fue la frase célebre que Feletti dejó para la posteridad.

Más allá de que los controles de precios nunca son efectivos, Feletti puede argumentar que le tocó lidiar con el impacto de la guerra. "Le tocó enfrentar un momento singular", reconoció Alberto Fernández al agradecerle por su labor. Lo hizo en el marco de los anuncios de flexibilización del acceso a las divisas para la industria petrolera. Extraño homenaje el de Fernández a Feletti, un amante de las restricciones.

Porotos

Con la salida de Feletti, Guzmán dio un paso más en la consolidación de su programa económico. Había advertido que se iba a gestionar con quienes estuvieran alineados al plan oficial, que es el del FMI. Guillermo Hang, nuevo secretario de Comercio Interior, cumple con ese requisito. Y tal vez sea su único aporte. Guzmán tampoco le pide más.

La salida de un kirchnerista del área de control de precios abre especulaciones sobre qué pasará con otros funcionarios que están en sectores clave y que resultaron obstáculos para el ministro de Economía. Específicamente, en el área energética. En las últimas horas se conoció el nuevo esquema de aumentos de luz y gas. Ahora, los cuadros deben ser convalidados por los entes reguladores, dirigidos por militantes que responden a la Vicepresidente, quien se opone a los aumentos por su impacto en los ingresos de los usuarios. No habría renuncias. Federico Basualdo, el subsecretario de Energía Eléctrica más famoso en la historia de la Nación, manda a decir que una vez que Guzmán ignoró su informe crítico se desliga completamente de los aumentos.

Los aumentos de tarifas y el reemplazo de Feletti por alguien de su confianza son porotos que se anotó Guzmán en una semana que de todas formas incluyó un revés. Sergio Massa le torció el brazo en la discusión por el Impuesto a las Ganancias. En vistas de que se anticiparon las paritarias y más asalariados debían pagar la alícuota, el presidente de la Cámara de Diputados presionó fuerte al ministro con manifestaciones institucionales y públicas para que adelante a junio la suba del mínimo no imponible y, además, el aguinaldo no pague el tributo. Guzmán pretendía demorarlo hasta el mes siguiente para que el salario complementario quede incluido y de esa forma no perder recaudación.

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Massa, Guzmán y la CGT en el anuncio de Ganancias.

Coqueteos opositores

Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta se disputaron la atención de la audiencia opositora con sendas entrevistas en las que coquetearon con sus posibles candidaturas. El exPresidente apareció en reportajes que concedió a los canales TN y A24. En este último canal fue entrevistado por Viviana Canosa, que también tuvo a Larreta en su programa. El alcalde sumó además declaraciones radiales.

Macri no descartó su candidatura presidencial. Lo dijo de una manera sutil: se mostró dispuesto a acompañar a un eventual postulante del PRO "si yo el año que viene no estoy participando". Larreta, por su parte, dice que tomará la decisión de lanzar su postulación "en el momento que deba tomarla", pero nunca se exhibió como un virtual competidor tanto como con las últimas declaraciones, en las que dejó traslucir retazos de un plan de gobierno. Habló de reforma laboral, jubilatoria e impositiva, propuso otro forma de gestionar YPF. En diálogo con CNN Radio afirmó que tiene a un grupo de 30 economistas trabajando en un programa.

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Gerardo Morales y Gastón Manes en la Convención radical. El jujeño blanqueó su precandidatura presidencial.

Bullrich y la UCR

Larreta también afirmó que su candidatura no está supeditada a lo que haga Macri. Distinto sería el caso de Patricia Bullrich. Ambos comparten la misma base electoral, la de los 'duros' de Juntos por el Cambio. La presidente del PRO no cree que el exPresidente compita. Y eso la empodera para esbozar también un virtual programa de gobierno que incluye un Estado austero con sólo 8 ministerios. Los lilitos le cayeron encima porque propuso eliminar el ministerio de Educación para reemplazarlo por una "agencia" que coordine las políticas provinciales.

Al panorama opositor se suma la ratificación de la UCR de quedarse en Juntos por el Cambio, aunque el centenario partido reclamó una mayor integración ante un eventual gobierno de esa fuerza. También reiteró su deseo de tener un candidato presidencial propio. La declaración consta en un documento que se votó en la reunión en la que se renovaron las autoridades de la Convención Nacional, uno de los órganos de conducción del radicalismo. Al frente fue proclamado Gastón Manes, hermano del neurocientífico y diputado Facundo Manes, quien ya confirmó su precandidatura presidencial. El jujeño Gerardo Morales, por su parte, también desechó todas las dudas que quedaban sobre su calidad de presidenciable cuando afirmó: "Aquí está el próximo presidente de la Argentina, que va a ser Facundo Manes o voy a ser yo".

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