A propósito de la discusión sobre la violencia de los 70, el escándalo que envuelve a Alberto Fernández también eclipsó la controversia generada por la visita de un grupo de diputados de La Libertad Avanza a detenidos por delitos de lesa humanidad en el penal de Ezeiza, entre los que se contaba Alfredo Astiz. Aquella actividad tendría como trasfondo un presunto proyecto para otorgarles la excarcelación. Además del debate moral que trae consigo, el episodio hizo estallar -una vez más- la interna libertaria. Rocío Bonacci, una de las diputadas que fue hasta Ezeiza pero luego dijo que desistió de participar de la actividad una vez anoticiada de lo que se trataba, denunció que llegó hasta allí por un engaño. A esa misma línea se subió la mendocina Lourdes Arrieta, quien sin embargo aparece en la foto con los represores, a pesar de que dijo después que ni siquiera sabía quién era Astiz. Arrieta presentó una denuncia penal contra varios de los diputados que asistieron a la reunión en Ezeiza y contra Sharif Menem, sobrino y hombre de confianza del presidente de la Cámara Baja, Martín Menem. A estas nuevas rencillas internas se le agregaron otras históricas dentro del bloque, como la que tiene Lilia Lemoine, una íntima del presidente Milei, con Marcela Pagano. Lemoine acusó a Pagano, Arrieta y Bonacci por el fracaso de la sesión en Diputados prevista para el miércoles. Pagano levantó el guante y desmintió haberse ausentado, como recriminó la diputada cosplayer. Bonacci, en tanto, disparó contra el jefe del bloque, el silencioso Gabriel Bornoroni, por el caos dentro de la bancada. Le reprochó falta de liderazgo. También le contestó a Lemoine, quien a su vez cargó contra la vicepresidente Victoria Villarruel por mantener bajo perfil en este tema cuando se trata de la primera apologista de la dictadura dentro del Gobierno. El oficialismo es una hoguera.
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Diputados de LLA junto a exrepresores detenidos en el penal de Ezeiza por delitos de lesa humanidad.
La sesión del miércoles, en la que el oficialismo pretendía tratar una batería de proyectos, prometía estar casi monopolizada por los cruces por la visita a los represores por un lado, y la denuncia de Fabiola Yañez por el otro. Todo quedó abortado cuando el bloque Hacemos Coalición Federal (ahora Encuentro Federal), que lidera Miguel Pichetto, decidió no prestarse para el quorum e hizo naufragar la sesión. En un comunicado, la bancada argumentó que no iba a ser “funcional” a la “agenda de los extremos”. Pero la ausencia de los Federales se leyó como una demostración de fuerza de Pichetto y los suyos luego de acusar a Martín Menem de incumplir acuerdos que tienen que ver con lugares estratégicos en comisiones. El fracaso de la sesión expuso una vez más la fragilidad de LLA en el Congreso, lo que fuerza a Milei a tener una mejor relación no sólo con Pichetto, sino también con Mauricio Macri, dado que el PRO bajó al recinto para habilitar la fallida jornada parlamentaria. De todos modos, Milei parece prestarle poca atención a algunas de las sensibilidades de su antecesor. Por caso, se mostró con Santiago Caputo en el balcón de la Casa Rosada luego de que Macri se quejara del “entorno” del Presidente, en clara alusión al asesor con amplias atribuciones.
El escándalo desatado por la denuncia de Fabiola Yañez también dejó en segundo plano aquel traspié en el Congreso y claramente es capitalizado por el Gobierno tanto en términos discursivos como por la distracción que genera en la agenda pública. "Esto le da más oxígeno al Gobierno porque lo valida en encontrar algo que sintetice el mensaje de la casta, de aprovechar el Estado para un interés específico. Imaginemos una mesa de discusión entre los que defienden las políticas de género, etc, y otros que las ataquen, ¿quién gana hoy en la batalla cultural? Hoy esa disputa ideológica tiene a buena parte del peronismo en la retaguardia, por cómo terminó el anterior gobierno y por todos estos casos que se conocen ahora", observó el analista político Gustavo Marangoni, en un diálogo con el canal A24.
Hay, sin embargo, un debate sobre cuál será el impacto en el mediano plazo de este caso sobre el peronismo y sus chances electorales. Para Marangoni, lo habrá “sin dudas” y en especial sobre Cristina Kirchner, quien salió a despegarse de Fernández en un tuit en el que pareció exhibirse como una víctima de la violencia de género tanto o más que Fabiola. Para el consultor, a la exPresidente la complica aquella alusión a Fernández sobre el contenido de su teléfono celular, lo que a la luz de los hechos recientes pudo resultar la revelación de que sabía qué sucedía en la intimidad de la quinta de Olivos y aún así no lo denunció o, de mínima, no le facilitó a la entonces primera dama una salida. Federico Aurelio, en cambio, no ve un perjuicio en el resto del peronismo por una acción “individual” del exPresidente y descartó que “este sea el factor por el cual la gente decida votar a la oposición o no”. Juan Courel, militante justicialista y consultor político, consideró que la tragedia de Fabiola Yañez le abre al peronismo la oportunidad de desprenderse de Fernández "sin culpa", aunque puso un signo de interrogación respecto de si esa chance iba a ser bien aprovechada. "Hoy hubiera evitado alguna foto que no se evitó, por ejemplo", tuiteó el director de Alaska Comunicación, en alusión a la postal en la que se ve a Axel Kicillof, quien dijo estar "shockeado" con las revelaciónes, junto a Fernando Espinoza, intendente de La Matanza y recientemente procesado por abuso sexual. Una complicada salida del laberinto.
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