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Impuesto 'tribunero' y una oportunidad para Máximo K si cambia el enfoque

No siempre lo 'políticamente correcto' es lo mejor. El problema, y en especial en días de crisis (la Argentina tiene 3 que se superponen: la de la economía, que se arrastra desde 2008; la de la pandemia y la que dejará el empobrecimiento que provoca el imprescindible aislamiento social preventivo obligatorio). Por lo tanto, hay que reflexionar con la cabeza antes que con las pasiones. Luego ni la venganza ni el ejercicio 'tribunero', y menos menos las supuestas 'ideologías', sirven para una situación dolorosa, de horizonte incierto y curso desconocido. Todos en el mundo hablan de los cambios que ocurrirán consecuencia de lo que sucede, y la Argentina no será una excepción.


El llamado 'impuesto a los ricos' avanza, sin el convencimiento de muchos del propio oficialismo, pero con temor reverencial porque le apetece al diputado nacional Máximo Kirchner, y detrás suyo se encuentra la líder del Frente de Todos y vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.

Sin embargo, si se tratara de ayudar a Máximo y a su madre poderosa, mucho ayudaría que, en vez de temerles 'a priori', se les ayudara a reflexionar acerca de la iniciativa que se les atribuye. Es obvio que resulta más sencillo ubicarse en el lado 'políticamente correcto' de castigar a los grandes contribuyentes, aún cuando ellos -curiosamente- son quienes sostienen la recaudación tributaria desde hace años en el marco de políticas económicas que, a la vez, estimulan la concentración de riqueza (por ejemplo, la inflación es clave), que impulsan gobiernos que votan quienes reclaman 'justicia social'. Toda una paradoja.

Es cierto que no hay solidaridad en la mayoría de los 'ricos', a quienes se pretende disciplinar en la crisis. Pero también lo es que jamás la recaudación posible conseguirá cubrir un porcentaje mayor a 1 dígito de lo que se requiere en el drama socioeconómico que propina el covid-19. Quien haya realizado otra estimación miente porque el requerimiento luce infinito, en especial porque se desconoce la extensión de la peste y todas las elucubraciones son en base a curvas que esbozan los epidemiólogos acerca del comportamiento de un coronavirus bastante desconocido aún.

En el tobogán del dolor por la pérdida de vidas y la destrucción de riqueza, resulta imprescindible reflexionar con calma, y considerar qué es lo que resulta adecuado para los propósitos de la sociedad que gestiona el presidente Alberto Fernández.

En 1er. lugar, los grandes ganadores del proyecto de Máximo Kirchner serán los abogados comerciales/tributarios porque habrá miles de presentaciones judiciales a cargo de clientes que sí pueden pagar los honorarios. Y muchos de los recursos tendrán argumentos sólidos porque es difícil explicar -con la Constitución y los códigos a mano- un tributo a la riqueza a quienes ya pagan bienes personales.

En 2do. lugar, es regresar a la grieta, de donde el presidente Fernández prometió rescatar a la sociedad. Ahora, sería una grieta socioeconómica -quizás siempre lo fue pero no lo percibimos así, dirán algunos- pero ¿quién sabe cómo termina esta tragedia, y si luego ocurre la revancha de la revancha? La verdad es que en la sociedad pendular que es la Argentina desde hace casi 100 años, o más, nunca hubo tanta presión tributaria como en 2020 y jamás dejó de ocurrir la concentración de riqueza. Algo se está haciendo muy mal, y no es así como se corregirá cuando hay una gran oportunidad de refundar la República.

Quien afirme lo contrario vive de fantasías y voluntarismos. Quizás también cree que Papá Noel existe. Avísenle, por favor, que los Reyes Magos son los padres.

En 3er. lugar, sería muy apropiado que Máximo K. utilice su poder y su inquietud para impulsar una demorada reforma tributaria que mucho necesitará la Argentina para la reconstrucción. Sería un aporte fundamental para la carrera de un novel legislador, y que le concedería un lugar en los libros de historia.

La actual estructura tributaria argentina es una basura que impide cualquier inversión directa que no sea subsidiada por el Estado. Los emprendedores en la Argentina son castigados sin piedad por burócratas tales como los de la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos), quienes hoy día traban los subsidios que con empeño imaginó el presidente Fernández, exigiendo la presentación de información que ya tienen cargada en su propia base de datos.

La burocracia tributaria y la tecnocracia bancaria (no olvidar la tecnocracia bancaria) han resultado enormes obstáculos en la asignación en tiempo y forma de la asistencia dispuesta por el Ejecutivo Nacional. Se impone una amplia reforma de sus normas, procedimientos y disposiciones, de manera de dar velocidad a las decisiones, y que inviertan en tecnología.

Esta es, probablemente, una gigantesca tarea por delante, de la que también podría hacerse cargo Máximo K., ya que ambiciona trabajar en iniciativas que le sumen valor al Estado Nacional.

En 4to. lugar, si quieren establecer el impuesto 'a los ricos' porque hay venganzas pendientes y todas esas pequeñeces que siempre aparecen en estos dramas nacionales, que lo hagan. Ok. Sin duda, la UCR concederá sus sufragios, tal como lo hizo en la inútil apropiación del ahorro de particulares que administraban las AFJP, y en otras decisiones trascendentes y polémicas ocurridas entre 2003 y 2015, luego de lo cual pasaron a apoyar en forma mayoritaria a Mauricio Macri.

Ahora bien, ejecutado el impuesto, que establezcan una moratoria, en especial para monotributistas y autónomos. Esto realmente se necesitará mucho.

Y que trabajen la reducción de alícuotas o eliminación de tributos porque será muy importante en la reconstrucción, devolverle energía al aparato productivo.

Tal como va esto, sólo con un aliento vía impuestos, algo que es más genuino que disponer subsidios concluida la cuarentena, se terminará recaudando mucho más que con la delirante idea de que el Estado puede imponer tributos a su antojo, idea permanente en la Argentina decadente de civiles y militares, radicales, peronistas, progresistas y conservadores. Son todos iguales

La recaudación de los meses previos al Aislamiento Social Preventivo Obligatorio ya demostraba una incapacidad de la AFIP para mantener la recaudación a valores constantes porque nadie puede recaudar cuando no hay ingresos. Sea el Estado o Mandrake.

Máximo Kirchner tiene una gran oportunidad a partir de su iniciativa. Que no la desaproveche.

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