Santiago Abascal, su líder, no disimula nada el parecido histórico con José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, el partido fascista coprotagonista de la guerra civil. José Antonio decía que el problema de España eran los separatismos y Abascal dice lo mismo. Abascal tiene una estética similar a Primo de Rivera, pero, tal como decía Karl Marx, la historia se repite como comedia.
Sin dudas, Abascal es el gran ganador de la noche del domingo, sin embargo en cierto punto su victoria es pírrica, ya que no tiene la llave para forzar un gobierno por derecha.
Es que su socio natural, el Partido Popular, tampoco lo hizo bien. Pablo Casado (un auténtico muñequito de torta, con menos carisma que una sardina), obtuvo 88 diputados, cuando las expectativas estaban en torno a 105.
Pero si la política española estaba bloqueada, el posible pacto al que hice referencia en la nota anterior (una coalición blanda entre PSOE y PP), Abascal le pone un límite. Si Casado presta conformidad a una abstención del PP para que gobierne Sanchez, se produciría una fuga en cadena de votantes populares a Vox, al sentirse traicionados si gobierna la izquierda.
Pedro Sánchez y su estratega que erró, Iván Redondo.
Al otro gran fiasco de la noche lo protagonizó Ciudadanos. Lo de Albert Rivera fue un descalabro en toda regla. De 57 diputados descendió a 10.
En su inmensa mayoría, esos votos fueron absorbidos por Vox y en menos medida por el Partido Popular. Rivera dejó pasar el tren de la historia, sus 57 diputados hubieran alcanzado de sobra para que Sánchez formara gobierno y a él lo entronaban como Vicepresidente. Pero el sueño de liderar la derecha lo perdió en el laberinto de la nada.
Hasta aquí podemos afirmar que, por derecha, la suma da 152 diputados, le faltan 24 para tener mayoría absoluta. Sumaron 5 con respecto a las elecciones de abril, pero quedaron lejos de la gobernabilidad.
¿Y por izquierda qué onda?
Ya dijimos que Sánchez perdió 3 diputados, pero a su socio esperable tampoco le fue mejor. Pablo Iglesias y su partido Podemos perdieron 7 diputados: de 42 a 35. Es evidente que tanto PSOE como Podemos fueron penalizados por sus electores, que vieron en la incapacidad de formar gobierno de los izquierdistas una suerte de irresponsabilidad imperdonable.
Por si faltaba poco a este rompecabezas por izquierda, el hasta hace poco 'alter ego' de Iglesias, Iñigo Errejon, se le ocurrio fundar un partido, Más Madrid, que obtuvo 3 diputados. Entre las 3 izquierdas suman 158, están a 18 de la mayoría absoluta.
Si el panorama político español era endemoniado, ahora lo es más.
Los partidos independentistas catalanes lejos de retroceder, avanzaron 1 escaño. La llave ahí la tiene Ezquerra Republicana de Cataluña con 13 diputados, que se los puede ofrecer al Psoe a cambio de amnistía para sus presos y rebaja de la tensión territorial.
Sánchez sabe que no puede forzar otras elecciones, sería una catástrofe para el PSOE y para la izquierda en general. Por eso esta vez es probable que se imponga esa lógica borgeana y lo que no una el amor, lo haga el espanto. No descarto que haya gobierno y que sea por izquierda.