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Milei consiguió un seguro contra el default, ahora le faltan los votos

El respaldo que Milei consiguió de Trump apunta a las variables financieras pero no le allana el camino hacia octubre.

Cualquiera podría imaginar que Javier Milei volvió de USA con la moral bien en alto después de la inyección anímica que le procuró el gobierno de Donald Trump con el rescate de su administración, que apenas unos días antes parecía sumergida en la crisis económica y política más profunda desde su ascenso al poder, hace casi 2 años. Sin embargo, en su primer discurso desde que volvió al país, el Presidente no transmitió ese espíritu. Más bien todo lo contrario.

Milei cerró este sábado la Feria Internacional del Turismo (FIT), en el predio La Rural. Allí apenas mencionó que estuvo en suelo estadounidense y no hizo ninguna referencia a su encuentro con Trump en Nueva York ni a la asistencia a la que se comprometió el gobierno republicano. Hizo, en cambio, una ponderación de su propia gestión al asegurar que "vamos por el camino correcto" y acusó a la oposición de “prometer la imprevisibilidad macroeconómica”. Rechazó volver al “sendero de las devaluaciones recurrentes” para mejorar la competitividad del país y aseguró que se “construyen cimientos firmes” para un crecimiento a largo plazo.

Llamó la atención que Milei haya dicho ante empresarios del turismo y parte de su gabinete que “estamos cada vez más cerca de sacar al país del fondo del abismo, porque fue un reconocimiento de que la Argentina se encuentra en un lugar que contrasta mucho con el panorama que ha venido pintando a lo largo los últimos meses de gestión: que su gobierno es el más exitoso de la historia y que, por ejemplo, sacó a “12 millones de personas de la pobreza” (el INdEC confirmó que fueron bastante menos).

Esa afirmación hace juego con el final del discurso. Milei no gritó “¡Viva la libertad, carajo!” como hace casi siempre, sin importar la audiencia. Sino que utilizó un atípico “Vamos, que se puede”. Dicho de otra forma, el Presidente no terminó con el grito de guerra que lo muestra a la ofensiva (“aceleramos en las curvas”, suele provocar). Por el contrario, acudió a un pedido de un esfuerzo más para atravesar el desierto, algo que sonó más parecido a una súplica, en una posición claramente defensiva.

Es que en la Argentina el escenario es muy distinto al de Nueva York, donde Trump lo llenó de elogios, le prometió “lo que necesiten” para que su proyecto no se hunda y le dio su endorsement para la búsqueda de una “reelección” muy lejana en el tiempo. No queda claro si Trump sabía que las de octubre son elecciones legislativas. Milei sí lo sabe, y el camino hacia un triunfo está lleno de obstáculos. Por eso es que la euforia de los días previos se habría quedado en USA y en Buenos Aires afloran las apelaciones a un voto que la catastrófica derrota de LLA en la elección bonaerense reveló que es mucho más esquivo de lo que lucía.

El esquema de salvataje que expuso el secretario del Tesoro, Scott Bessent -que puede incluir un swap de monedas por US$20.000 millones, compra de deuda o un crédito de su Fondo de Estabilización, o todo junto- parece estar dispuesto no para que LLA gane las elecciones -de hecho, el funcionario trumpista ya avisó que cualquier acción quedará para “inmediatamente después” de los comicios- sino para atender las contingencias devenidas de las mismas. O dicho de forma brutal: para contener la volatilidad que se aceleraría por una derrota del oficialismo.

No habrá dólares del Tesoro estadounidense para la campaña. De ahí que Luis Caputo tuvo que buscar las divisas en el campo con una ventana sin retenciones que duró tan poco -3 días- que los productores se enojaron porque no pudieron aprovecharla, y se dispararon las sospechas de que todo estaba acordado de antemano con las cerealeras que agotaron mucho antes de lo esperado el cupo de US$7 mil millones dispuesto como tope. Caputo mandó a los productores a conformarse con una mejora del precio de la tonelada de soja.

¿Impactará el enojo de los chacareros en las elecciones? El horno no está para poner de malhumor a los electores. Menos a los del interior, que tienen que contrarrestar una esperable derrota en la provincia de Buenos Aires. Aún así, la vaca no está atada: LLA estaría ganando sólo en una provincia, Mendoza, con votos que son prestados, ya que el oficialismo va prendido de la popularidad del gobernador Alfredo Cornejo. Otro distrito ganador sería la CABA, pero las encuestas que circularon en estos días ubican a Patricia Bullrich por debajo del 35%, una cifra bastante baja para la historia de los armados no peronistas en la Capital Federal.

Sin la posibilidad de reformular los armados y con una economía que puede mejorar marginalmente - Orlando Ferreres y Equilibra midieron en agosto un rebote leve de la actividad en comparación con julio de entre el 0,5% y el 0,7%- pero no se traducirá en un bienestar inmediato para la población, la posibilidad de sumar adhesiones por esa vía parece muy limitada para el Gobierno. De ahí que su mayor esperanza sea que la repulsión que quede contra el kirchnerismo sea lo suficientemente masiva como para darle la victoria el 26-O.

El salvataje de Trump difícilmente se traduzca en una mayor intención de voto. Por más festejo que hagan los tuiteros libertarios, que el programa económico haya necesitado de 2 asistencias en apenas 5 meses -el primero fue el del FMI en abril- lo único que hace es confirmar la inviabilidad del esquema de Milei y Caputo, que depende de la confianza que puedan suministrar desde afuera ya que no la genera por si mismo. Una prueba es que el ministro de Economía finalmente entendió que debía acumular reservas, por lo que el Tesoro (el argentino) compró la friolera de US$1.300 millones sólo el viernes, según confirmó ‘Toto’ en declaraciones al canal TN. Requirió para eso reponer un tramo del cepo cambiario que le impide a quienes compren divisas en el MULC operar en los dólares financieros por 90 días.

¿Qué consecuencias tendrá esa debilidad en las urnas? Hay que agregar existe un histórico sentimiento “anti-USA” entre los argentinos que puede generar un mayor hostilidad hacia el Gobierno al percibir una sumisión a la potencial mundial. Milei ni siquiera habló en la presentación con Trump ante la prensa en Nueva York.

“Toto compró reservas y no fue al streaming del Gordo Dan; es un avance”, se aliviaban en un sector del oficialismo. El comentario es en clave económica y política. Mientras el ministro al fin atiende una variable que es importante para descomprimir el Riesgo País y llevar calma a lo tenedores de bonos garantizándoles que “la suya” está, envía al mismo tiempo una señal de mayor apertura, de que no les está hablando sólo a los fanáticos, algo que se ve veía con muy malos ojos en el mercado, donde hoy Caputo no goza de la mejor reputación. Esa aparición en TN no impidió, sin embargo, que el funcionario diga disparates como que Axel Kicillof “es comunista” o que los 13 puntos distancia que le sacó el peronismo a LLA el 7-S no fueron producto de que la economía mileista no rinde los frutos que promete sino del aparato de los intendentes peronistas.

Embed - El Ministro Luis Caputo en TN junto al titular de ARCA, Juan Pazo y Federico Furiase, Dir. del BCRA

En su aparición televisiva Caputo reveló que uno de los pedidos que recibió de Bessent fue de la construcción de “la gobernabilidad”. El ministro reconoció que fue un error de su parte no haberse involucrado en las discusiones políticas y que por eso le pidió a Milei integrar la ‘Mesa Federal’, que presumía de ser un canal de diálogo con los gobernadores tendiente a fortalecer la posición del oficialismo en el Congreso, donde últimamente salió vapuleado. Pero esa herramienta no ha logrado sentar a ninguno de los mandatarios que se encuentran por fuera de las alianzas electorales de la Casa Rosada. Ni siquiera logró reunir a todos los socios: Jorge Macri aún no ha sido invitado. Tal vez la foto que el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, se sacó con Mauricio Macri intente suplir esa ausencia.

Como la asistencia del Tesoro estadounidense, cualquier conversación con los gobernadores no alineados quedará para después de las elecciones, como explicitó el rionegrino Alberto Weretilnek, que compartió foto con otros mandatarios en Bariloche. Los gobernadores quieren ganarles en sus provincias a LLA y luego, fortalecidos, ir a discutir con la Casa Rosada en otra relación de fuerzas.

Milei tiene el apoyo de Trump, que sirve como un seguro contra el fantasma del default que se acrecentó en los días previos a los tuits de Scott Bessent, cuando el Banco Central comenzó a vender los dólares destinados a pagarles a los acreedores de la Argentina. Pero ese respaldo o el tuit impreso con el apoyo para la “reelección” no le allana al Presidente el camino hacia octubre. Apenas impide que llegue en una situación mucho peor.

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