La purga anunciada por el Gobierno generó rechazos entre personalidades del mundo diplomático con afinidad con Milei, como el exvicecanciller Andrés Cisneros, o el exembajador en China y USA Diego Guelar. Éste último forma parte de las filas del PRO, desde donde manifestaron una preocupación por el eventual avance por motivos ideológicos sobre profesionales de carrera que accedieron a sus cargos a través de concursos. Por otro lado, lo que Elisa Carrió llamó una “razzia” dentro de la Cancillería podría terminar en un papelón dado que debería empezar por el flamante canciller Gerardo Werthein, cuyos archivos en los que se lo ve muy a gusto con el kirchnerismo se reflotaron en estos días.
La limpieza ideológica que propone Milei en la Cancillería hace juego con una deriva autoritaria que ya se describió en esta columna y a la que habría que sumarle -como en toda personalidad autoritaria- un giro paranoico. La percepción por parte del Presidente de la votación en la ONU como una conspiración de los “enemigos de la libertad” que habitan en el ministerio de Relaciones Exteriores parece un síntoma de esa manía persecutoria. Y no fue ese el único que se evidenció en estos días. La mera publicación por parte La Nación de declaraciones del uruguayo ‘Pepe’ Mujica sobre el crecimiento de la pobreza en la Argentina disparó la reacción violenta de Milei, que vio en esa decisión editorial una zancadilla en su contra de parte del dueño del diario, Julio Saguier. Hay más y con ribetes disparatados. El Presidente se hizo eco y reforzó una denuncia de Santiago Oría, cineasta, autor de la serie que relata el triunfo de la voluntad de Milei, según la cual las toses que se oyeron en 2 oportunidades durante una entrevista que el líder libertario concedió al canal TN eran parte de un complot con el objetivo de confundirlo. Los leones se volvieron paranoicos. Oría dijo que fue él mismo el que le pidió al “tosedor” que se retirara de la escena, lo cual parece pertinente tratándose de una entrevista para la televisión. Lo que no queda claro es por qué lo contó más de una semana después de emitido el reportaje. ¿Buscaba reposicionarse ante el Presidente por algún motivo desconocido? Lo cierto es que Milei le dio crédito a la supuesta “opereta fallida” y aprovechó para despotricar contra la señal de noticias del Grupo Clarín, enfrentamiento que se está volviendo recurrente.
El sesgo autoritario que está adquiriendo Milei también se vio reflejado en el uso del aparato del Estado para reforzar el relato oficial. Durante el paro de transporte que el miércoles 30/10 reunió a los gremios del sector, encabezados por los camioneros de Pablo Moyano y el piloto Pablo Biró, se montó una campaña para atacar la medida de fuerza y a esos sindicalistas en particular que se vehiculizó a través de la app Mi Argentina, cuyo fin es facilitar trámites. El mensaje se replicó en los altavoces de las estaciones de trenes. Por ese uso indebido de los recursos del Estado se hicieron varias denuncias penales contra el Presidente y algunos de sus funcionarios. El paro fue promovido en contra de las políticas de ajuste del Gobierno. Pero el Ejecutivo aprovechó el desprestigio de los gremialistas en general para salir al ataque contra la “casta sindical”. El paro apuntaló el relato libertario. Por el contrario, el Ejecutivo extremó los esfuerzos para evitar una huelga de UTA que dejara sin colectivos al Área Metropolitana. En este caso se trató de un conflicto estrictamente salarial. Tras el fin de una conciliación obligatoria y el fracaso de las negociaciones paritarias con la patronal, el sindicato que lidera Roberto Fernández, que no se plegó a la medida del 30/10, convocó a no prestar el servicio el día siguiente. 2 paros consecutivos podrían haber puesto demasiada presión sobre el humor social, máxime los aumentos de los precios de los pasajes que tensionan los ingresos de las clases más bajas. De ahí la insistencia del Gobierno de terminar con el conflicto, lo que consiguió.
Los sindicatos siguen estando dominados por el peronismo, que tendrá como presidente de su partido, el PJ, a Cristina Kirchner, luego de ganarle ‘en el escritorio’ a Ricardo Quintela. No habrá elecciones internas porque la jueza María Servini, con competencia electoral, convalidó la nulidad de la lista del gobernador riojano dictada por la Junta Electoral partidaria por falta de avales. Así, la única lista que quedó en pie es la de la exPresidente, a la que sólo le queda asumir la conducción del PJ el próximo 17/11. Axel Kicillof no tendrá que optar, pero el vínculo con CFK parece roto. El reclamo de fondos a la provincia del camporista intendente de Lanús, Julián Álvarez, podría interpretarse en esa clave. Por su parte, el leal Oscar Parrilli dejó una frase para leer entre líneas: “Si Axel quiere ser Presidente, no es lo mismo que esté Quintela o Cristina en la presidencia del partido”.
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