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El presidente de la AFA, Claudio 'Chiqui' Tapia.
Manoseos
Otra versión que intenta explicar la negativa del conjunto argentino en asistir a la Casa Rosada surge de una presunta posición política del propio Messi, y que es la de no exponerse a eventuales manoseos partidarios. El resquemor tendría origen en aquel acto en el predio de la AFA de Ezeiza de 2014, con Cristina Kirchner como anfitriona de los subcampeones del mundial de Brasil. Videos que se viralizaron en estos días trajeron a la memoria cierta incomodidad de Messi ante la verborragia e histrionismo de la entonces Presidente. Aquel fue un acto político. Hasta llevaron a la célebre “locutora militante”. Messi habría tratado de que no se repita una situación como esa. No es para desestimar. El kirchnerismo intentó darle un uso de facción a la consagración argentina. La Vicepresidente felicitó por Twitter al plantel y destacó a Messi por la icónica frase que dejó el jugador del PSG en un cruce con el holandés Wout Weghorst. Llamativo: para CFK recién con el “andá pa’allá bobo” Messi “se ganó definitivamente el corazón de los y las argentinas”, como si la trayectoria del jugador de 15 años antes de ese episodio poco feliz no lo hubiera conseguido ya. La clave en la expresión de la Vice sería el aspecto “maradoniano” del exabrupto. El kirchnerismo siempre se sintió más afín al fallecido ídolo del fútbol argentino, quien se movía como pez en el agua en la confrontación, rasgo que compartió con ese sector político. De hecho, Andrés ‘Cuervo’ Larroque tuvo como primer reflejo celebratorio tuitear una foto de ‘Chiqui’ Tapia que rápidamente se leyó como un mensaje a Alberto Fernández, enemistado con el jefe de la AFA. El mismo sentido internista habría tenido la aparición de una comitiva kirchnerista en la madrugada de la llegada del plantel a Ezeiza, con el objetivo de ‘primerearle’ al Presidente una foto con Messi. No ocurrió: Eduardo ‘Wado’ de Pedro, el ministro más cercano a la Vice y con aspiraciones presidenciales, quedó ‘pagando’ cuando Tapia se interpuso e impidió que saludara a Messi y Scaloni. La Casa Rosada y el Instituto Patria terminaron 0-0.
Desinflado
Pero ojalá para el Gobierno su único problema fuera una foto con Messi. La Corte Suprema volvió a generarle un duro revés cuando, de forma provisoria, ordenó al Ejecutivo que le devuelva parte de los puntos de coparticipación que le arrebató en 2020 para resolver el conflicto policial que enfrentó Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires, pero generó angustia en todo el país. Entonces, Fernández resolvió quitarle a la administración de Horacio Rodríguez Larreta un punto en el reparto de la recaudación federal argumentando que cuando Mauricio Macri le transfirió la Policía Federal (hoy Policía Metropolitana) lo hizo excediéndose en el traspaso de recursos. Larreta fue a la Corte, que 2 años después le restituyó parte de lo quitado a través de una medida cautelar. Serían unos $180 mil millones, a lo que se sumaría lo adeudado en estos 2 años. Resta definir la cuestión de fondo, es decir, la constitucionalidad de aquel repentino zarpazo que contó, sin embargo, con la previa queja de Cristina Kirchner sobre las condiciones de vida de los porteños en comparación con los linderos de La Matanza. Los gobernadores más cristinistas, como Jorge Capitanich, instaron al Presidente en la Casa Rosada a desconocer el fallo alarmados por un supuesto avasallamiento del federalismo. Pero, como cuenta Pablo Ibáñez en eldiarioar, esa salida se desinfló cuando se ingresó en una discusión sobre quién debía ejecutar de manera formal el desacato. El comunicado resultante de la reunión, con fuerte tono crítico contra la Corte, sostiene que el fallo es de “imposible cumplimiento” y anticipa la solicitud de su revocatoria y la recusación de los jueces encabezados por Horacio Rosatti.
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Alberto Fernández y los gobernadores oficialistas reunidos tras el fallo de la Corte.
NA
Tras ser denunciado por “sedición” y “alzamiento” por presuntamente desconocer una orden inapelable, y el pronunciamiento empresario alertando por un desafío institucional, Alberto Fernández le dijo al portal El Destape: “Nosotros nunca dijimos que no la queremos cumplir. Dijimos que no tenemos los recursos”. Según el Presidente el fallo de la Corte no está en firme por su carácter cautelar, por lo tanto no se está incurriendo en desacato. “El fallo de la Corte no es una sentencia definitiva. Es una cautelar. Por eso corresponde la recusación y solicitar una segunda instancia. Como establece el Pacto de San José de Costa Rica, tenemos derecho a una apelación”, le explicó a Roberto Navarro. Fernández argumenta cuestiones presupuestarias sancionadas en una ley para incumplir la orden, más allá de denunciar una supuesta "intromisión" de la Justicia en los otros poderes del Estado. “Tenemos que ir al Congreso y que el Congreso nos diga de dónde salen los recursos. En caso contrario, tendría que malversar recursos y sacar la plata de otro lado. ¿Quieren que saque la plata de los comedores, de la Gendarmería, de los jubilados, de donde?”, le dijo a Navarro. Sin embargo, el Presidente contaría con otros instrumentos para reordenar las partidas, una práctica habitual, y dar cumplimiento a la orden. La encrucijada estaría en la metas de fiscales dispuestas en el acuerdo con el FMI. Para Larreta, la reticencia del Gobierno se traduce en un "golpe institucional". Pero por alguna razón, el jefe de Gobierno porteño, presidenciable del PRO, espera que "el lunes se gire el dinero".
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