El momento de Cristina Kirchner
No por ambigua la definición que dio Cristina Kirchner el viernes en Pilar resulta, en términos electorales, soslayable. “Saben que yo voy a hacer, como siempre, lo que tenga que hacer para lograr que nuestro pueblo, nuestra sociedad, pueda organizarse en un proyecto de país que vuelva a recuperar la ilusión, la fuerza y la alegría de nuestra gente”, dijo en un auditorio lleno de sindicalistas y figuras kirchneristas que pidieron por su candidatura presidencial. En el kirchnerismo más duro ya se entusiasman con que el discurso de la Vicepresidente haya sido un punto de partida para una inevitable postulación en 2023. “Cristina dio un paso que abre todas las posibilidades”, celebró Andrés ‘Cuervo’ Larroque, quien milita la candidatura de CFK incluso más que su jefe político inmediato, Máximo Kirchner, quien días atrás le bajó el tono a la posibilidad de que su madre busque un nuevo mandato en la Casa Rosada. Larroque expresa al sector del peronismo que encontró en Pilar lo que fue a buscar: una definición electoral. Y aunque CFK dejó en suspenso qué rol ocupará el año que viene, sí dejó en claro que tendrá uno. ¿De qué dependerá ese papel? Será, como ella mismo reveló, el contexto el que condicione la toma de decisiones. Así fue como explicó su elección por Alberto Fernández en 2019 para que encabece la fórmula presidencial. Por eso pidió evaluar esa “decisión política” en “el momento en la que fue tomada”. Ese escenario se había configurado, relató, con persecución a opositores, un Donald Trump que parecía dirigirse a la reelección y financió a Mauricio Macri a través del FMI; y una situación complicada para sus aliados en la región. Eso vino a revertir ella, insinuó, con aquella decisión pragmática de bajarse de la disputa presidencial y encumbrar a Fernández para encolumnar así a todo el peronismo con el fin de sacar del poder a Macri o -en sus palabras- a sus políticas.
