Mariscales
A pesar de la presunta obtención espuria de los mensajes, Cristina Kirchner también se valió de esas filtraciones para hilvanar un alegato político post sentencia. Uno de los implicados en el affaire de Lago Escondido, que ya están bajo la lupa de una fiscal, es el juez Julián Ercolini, el mismo instruyó la causa ‘Vialidad’, por la que la Vice fue condenada. Otros son Carlos Mahiques, juez de Casación, y el fiscal general porteño, Juan Mahiques. Ambos son padre y hermano, respectivamente, del fiscal Ignacio Mahiques, quien con su par Gerardo Pollicita tuvieron delegada la investigación de la causa que terminó con CFK sentenciada a prisión. Con estas vinculaciones, la Vicepresidente intentó instalar los supuestos vicios de las actuaciones, a pesar de que las mismas fueron validadas en instancias de apelación, por lo que se llegó al juicio oral. CFK definió el sistema como una “mafia judicial”. Es una revisión del concepto de “lawfare” que tantas veces esgrimió, pero no logró que prendiera en la opinión pública. Ahora lo cambió por el de “mafia”, más amigable con el imaginario popular. Habría sido una forma de aproximarse al ciudadano común, así como lo intentó en el Estadio Único de La Plata cuando sorpresivamente pidió darle una solución a la inseguridad, otro de los flagelos que preocupa a la sociedad, más que el “lawfare” u otras urgencias de políticos sospechados.
Hacia el final de su discurso transmitido a través de sus redes sociales, Cristina Kirchner coronó una jornada de alto voltaje con su renunciamiento a disputar cualquier cargo electoral en 2023, causando un vendaval político, especialmente en el peronismo, donde se desarrollaba un clamor para que encabezará la lista presidencial. Quedaría descartada el arranque emocional como origen de la decisión ya que hay información que indica que estaba tomada de antemano. De hecho, fue Máximo Kirchner el primero en arriesgar que su madre no competiría el próximo año. La de CFK nunca fue una carta segura, su techo electoral era un condicionante, aunque el acto de La Plata tenía todos los condimentos de un lanzamiento. “Todo en su medida y armoniosamente” repitió como respuesta ante la pregunta del brasileño Folha de Sao Paulo. La sentencia apuró la definición. Y en una reunión con la crème de la crème del kirchnerismo en Ensenada reclamó mayor compromiso y no tanta dependencia de ella para sacar al peronismo adelante. Como lo había hecho Juan Domingo Perón, CFK le pidió a la dirigencia que le responde que lleve el “bastón de mariscal”. Les encomendó una responsabilidad, aunque muy pocos entre los presentes podrían ocupar su lugar electoral. Tal vez el único sea Axel Kicillof, a quien las encuestas muestran como el que más y mejor retiene los votos de la líder. El gobernador bonaerense no quiere saber nada sobre una candidatura presidencial con final incierto. Quiere reelegir en la provincia, lo que ve probable. Quizás por eso fue el primero en relativizar el renunciamiento de su jefa.
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Axel Kicillof, temeroso de que lo hagan competir en Nación.
Flojos de papeles
Es una posibilidad que fuera en aquel encuentro en Ensenada que Cristina Kirchner se contagió de Covid-19, lo que obligó a postergar un acto en su apoyo que se iba a realizar este lunes en el CCK. Se trata de un encuentro del Grupo Puebla, una organización política con referentes del progresismo regional. A pedido de Alberto Fernández, los dirigentes del Puebla venían a sostener las denuncias de “lawfare” de la Vicepresidente. En un comunicado calificaron la condena como un “vergonzoso ataque político, vestido de fallo judicial”. Pero la crisis política en Perú dejó al grupo de progresistas, como se dice vulgarmente, ‘pedaleando en aire’. Fue muy tibia la reacción ante el intento del ahora destituido Pedro Castillo de dar un golpe de Estado a través de la disolución del Parlamento. Para los ‘poblanos’ se trató apenas de “un mal uso de las facultades constitucionales” por parte del expresidente de izquierda. El mexicano Andrés Manuel López Obrador, otro inspirador del grupo progresista, consideró que Castillo fue “llevado” a tomar la decisión de cerrar el Congreso por la presión de “intereses de las élites económicas y políticas” peruanas. Ahora evalúa un pedido de asilo político. Evo Morales, por su parte, hizo un parangón entre la condena a CFK y la destitución de Castillo, a los que sintetizó como "2 golpes contra gobiernos del pueblo". Distinto fue el caso de Lula da Silva, que habló de la “destitución constitucional” de Castillo, aunque el Presidente electo de Brasil evitó referirse al intento de golpe. Alberto Fernández, en tanto, se mantiene en silencio sobre los acontecimientos. Pero ya le transmitió su respaldo a Dina Boluarte, quien asumió la presidencia peruana en aquella febril jornada de la ahora conocida como “la dictadura más breve de la historia”. Todas estas expresiones dejan al Grupo de Puebla ‘flojo de papeles’ como para venir a Buenos Aires a erigirse en defensor de los “espacios democráticos”. Con motivo del aislamiento de la Vicepresidente, el acto en el CCK se pasó para el lunes 19/12. Un día antes se habrá consagrado el último campeón del mundo de fútbol, imposible de pronosticar en esta columna. Más fácil es anticipar que las condiciones económicas de muchas familias carenciadas de cara a la Navidad no serán las mejores. Habrá qué ver si en ese escenario el humor social por fuera del círculo rojo K se presta para más denuncias de una condenada Cristina Kirchner sobre “lawfare”, “mafia judicial”, “estado paralelo” o el nombre que se le ocurra. Hasta ahora no ha conseguido mayor atención.
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