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El gran fracaso de Cristina Kirchner

Fuera del círculo rojo K, Cristina Kirchner jamás pudo instalar que era una perseguida política.

La agónica clasificación del seleccionado argentino de fútbol a las semifinales del mundial de Qatar resultó un bálsamo, un desahogo, para millones de familias que sufren inclemencias económicas todos los días. En la misma semana en la que el equipo de los Lioneles (el técnico Scaloni y el 10 Messi) avanzaba en la copa del mundo del deporte que despierta hasta las más irreverentes de las pasiones en los argentinos en comercios de proximidad de barrios pobres del conurbano bonaerense los clientes se enteraban de que la garrafa de 10 kilos, imprescindible para cocinar, calentar agua y (en invierno) calefaccionarse allí donde la red de gas natural no llega o cuando llega es inaccesible su instalación en los hogares, sufría un salto de alrededor del 50% en su precio, llevándolo a un promedio de $2.000. El subsidio que otorga el Estado a determinados beneficiarios para morigerar ese costo (en diciembre, el ‘Programa Hogar’ paga $602) apenas cubre un 30% del mismo. Si bien los pronósticos de inflación de noviembre la ubican a la baja respecto a los meses previos, el malestar por la erosión de los salarios podría entrar en efervescencia aproximándose la Navidad, cuando la estacionalidad de diciembre golpee nuevamente en los ingresos y le ponga más presión a los bolsillos, que podrían decir “basta” con una retracción en el consumo. Las familias más postergadas podrían tener una mesa más chica en Noche Buena y, si es que los hay, menos regalos en el arbolito, con el impacto anímico que todo eso conlleva. Sobre el final de 2022, la población bajo la línea de pobreza alcanzó al 43% de los argentinos, de acuerdo al último informe de la UCA. Aunque estadísticamente se mantiene estable desde la medición previa, la cifra conocida en los últimos días muestra una tendencia al alza desde el 42,4% del informe anterior.

Cristina Kirchner comprende muy bien cuáles son las urgencias que hay que atender si es que se pretende que el Frente de Todos o el peronismo tenga futuro como proyecto de poder. Lo ha dicho en cartas, discursos y tuits. Sin embargo, la Vicepresidente, se interpreta de algunos movimientos, ha tenido dificultades para comprender que la sociedad antepuso esa agenda de necesidades a sus propias urgencias, personales, enfocadas esencialmente en sus aflicciones judiciales. Ha fracasado CFK en instalar más allá de su propio círculo rojo de dirigentes, militantes y simpatizantes que a lo largo de los últimos años fue blanco de una campaña que tuvo como fin, según su relato, castigarla por enfrentarse a los poderosos y haber optado por las causas populares. Con los aparatos desmovilizados a su pedido, fueron pocos los ciudadanos de a pie que se manifestaron en solidaridad con CFK tras haber sido condenada en un juicio por corrupción. No debería sorprender. En octubre se conoció una encuesta de la consultora Escenarios que indicaba que el 57% de los consultados creía que la Vicepresidente era culpable del delito por el que se la juzgaba. Sólo el 18% la consideraba inocente. Escenarios es una firma dirigida por Federico Zapata, uno de los fundadores de Panamá Revista, una publicación digital más cercana al Frente de Todos que a otras expresiones del espectro político.

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Cristina Kirchner en su descargo tras conocerse la condena.

Huellas y sótanos

De todos modos, CFK insistió con el relato de la persecución en su descargo en vivo y en directo, luego de que el Tribunal Oral Federal N°2 la sentenciara a 6 años de prisión y la inhabilitó para siempre para ejercer cargos públicos por encontrarla penalmente responsable de defraudación al Estado a través del reparto de la obra pública en la provincia de Santa Cruz, delito en el que tuvo como principal socio al -dicho por ella misma- amigo de Néstor Kirchner, el empresario de la construcción Lázaro Báez, también condenado a la misma pena carcelaria. El veredicto no es definitivo y entrará en etapa de revisión en tribunales superiores a raíz de las apelaciones. Las defensas insistirán con los pedidos de absolución, y los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola buscarán que se aplique la figura de asociación ilícita, que los jueces desestimaron, y se condene a los absueltos, como Julio De Vido. Hasta que la sentencia no quede confirmada por la Corte Suprema no tendrá efecto. Nadie será detenido, ni se suspenderán los derechos políticos de los condenados. No obstante, Cristina Kirchner habló como si se tratara de una decisión irreversible. De allí que se apurara a bajarse de cualquier contienda electoral el año que viene. “Mi nombre no va a estar en ninguna boleta”, dijo en lo que fue tal vez la declaración de mayor impacto de su discurso. Porque antes volvió sobre elementos repetidos. Incluso de antaño, como el enfrentamiento con el Grupo Clarín, específicamente contra su CEO, Héctor Magnetto. Se sirvió sí para la construcción de su argumentación del escandaloso caso de jueces, funcionarios, entre ellos el ministro de Seguridad porteño, y ejecutivos del multimedio que viajaron a Lago Escondido no se sabe aún por qué motivo, pero del que intentaron borrar las huellas. Esto último se conoció a través de la filtración de chats y mensajes de audio que salieron a la luz presuntamente por una maniobra de espionaje ilegal, aunque no se descarta que haya sido una indiscreción voluntaria de alguno de los implicados. Alberto Fernández se inclinó hacia lo primero. Aún así, el Presidente utilizó la filtración, que carecería de valor legal, para denunciar “el modo en que ciertas corporaciones operan sobre funcionarios, jueces y fiscales”. Es curioso: en nombre de la transparencia, Fernández se valió de un presunto producto de los ‘sótanos de la democracia’ al mismo tiempo en el que se presentaba como un ferviente contradictor de esos laberintos subterráneos. El Presidente expuso esta situación en cadena nacional preocupado porque, dijo, “gran parte del sistema de medios privados” no lo publicaba. Se salteó que para ello prestó colaboración Julián Leunda, quien hasta su renuncia por este motivo fue parte de su equipo de asesores. Leunda ofició más como un hombre del canal C5N, del que fue ejecutivo, cuando - se desprende de las filtraciones- les prometió a los implicados que no habría repercusiones en el canal de noticias del Grupo Indalo. Hay que recordar la cercanía de Alberto Fernández con uno de los dueños del holding, Fabián De Sousa, quien era anfitrión del Presidente en su casa cuando se conoció en julio la renuncia de Martín Guzmán como ministro de Economía.

CADENA NACIONAL - Mensaje del Presidente de la Nación, Alberto Fernández.

Mariscales

A pesar de la presunta obtención espuria de los mensajes, Cristina Kirchner también se valió de esas filtraciones para hilvanar un alegato político post sentencia. Uno de los implicados en el affaire de Lago Escondido, que ya están bajo la lupa de una fiscal, es el juez Julián Ercolini, el mismo instruyó la causa ‘Vialidad’, por la que la Vice fue condenada. Otros son Carlos Mahiques, juez de Casación, y el fiscal general porteño, Juan Mahiques. Ambos son padre y hermano, respectivamente, del fiscal Ignacio Mahiques, quien con su par Gerardo Pollicita tuvieron delegada la investigación de la causa que terminó con CFK sentenciada a prisión. Con estas vinculaciones, la Vicepresidente intentó instalar los supuestos vicios de las actuaciones, a pesar de que las mismas fueron validadas en instancias de apelación, por lo que se llegó al juicio oral. CFK definió el sistema como una “mafia judicial”. Es una revisión del concepto de “lawfare” que tantas veces esgrimió, pero no logró que prendiera en la opinión pública. Ahora lo cambió por el de “mafia”, más amigable con el imaginario popular. Habría sido una forma de aproximarse al ciudadano común, así como lo intentó en el Estadio Único de La Plata cuando sorpresivamente pidió darle una solución a la inseguridad, otro de los flagelos que preocupa a la sociedad, más que el “lawfare” u otras urgencias de políticos sospechados.

Hacia el final de su discurso transmitido a través de sus redes sociales, Cristina Kirchner coronó una jornada de alto voltaje con su renunciamiento a disputar cualquier cargo electoral en 2023, causando un vendaval político, especialmente en el peronismo, donde se desarrollaba un clamor para que encabezará la lista presidencial. Quedaría descartada el arranque emocional como origen de la decisión ya que hay información que indica que estaba tomada de antemano. De hecho, fue Máximo Kirchner el primero en arriesgar que su madre no competiría el próximo año. La de CFK nunca fue una carta segura, su techo electoral era un condicionante, aunque el acto de La Plata tenía todos los condimentos de un lanzamiento. “Todo en su medida y armoniosamente” repitió como respuesta ante la pregunta del brasileño Folha de Sao Paulo. La sentencia apuró la definición. Y en una reunión con la crème de la crème del kirchnerismo en Ensenada reclamó mayor compromiso y no tanta dependencia de ella para sacar al peronismo adelante. Como lo había hecho Juan Domingo Perón, CFK le pidió a la dirigencia que le responde que lleve el “bastón de mariscal”. Les encomendó una responsabilidad, aunque muy pocos entre los presentes podrían ocupar su lugar electoral. Tal vez el único sea Axel Kicillof, a quien las encuestas muestran como el que más y mejor retiene los votos de la líder. El gobernador bonaerense no quiere saber nada sobre una candidatura presidencial con final incierto. Quiere reelegir en la provincia, lo que ve probable. Quizás por eso fue el primero en relativizar el renunciamiento de su jefa.

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Axel Kicillof, temeroso de que lo hagan competir en Nación.

Flojos de papeles

Es una posibilidad que fuera en aquel encuentro en Ensenada que Cristina Kirchner se contagió de Covid-19, lo que obligó a postergar un acto en su apoyo que se iba a realizar este lunes en el CCK. Se trata de un encuentro del Grupo Puebla, una organización política con referentes del progresismo regional. A pedido de Alberto Fernández, los dirigentes del Puebla venían a sostener las denuncias de “lawfare” de la Vicepresidente. En un comunicado calificaron la condena como un “vergonzoso ataque político, vestido de fallo judicial”. Pero la crisis política en Perú dejó al grupo de progresistas, como se dice vulgarmente, ‘pedaleando en aire’. Fue muy tibia la reacción ante el intento del ahora destituido Pedro Castillo de dar un golpe de Estado a través de la disolución del Parlamento. Para los ‘poblanos’ se trató apenas de “un mal uso de las facultades constitucionales” por parte del expresidente de izquierda. El mexicano Andrés Manuel López Obrador, otro inspirador del grupo progresista, consideró que Castillo fue “llevado” a tomar la decisión de cerrar el Congreso por la presión de “intereses de las élites económicas y políticas” peruanas. Ahora evalúa un pedido de asilo político. Evo Morales, por su parte, hizo un parangón entre la condena a CFK y la destitución de Castillo, a los que sintetizó como "2 golpes contra gobiernos del pueblo". Distinto fue el caso de Lula da Silva, que habló de la “destitución constitucional” de Castillo, aunque el Presidente electo de Brasil evitó referirse al intento de golpe. Alberto Fernández, en tanto, se mantiene en silencio sobre los acontecimientos. Pero ya le transmitió su respaldo a Dina Boluarte, quien asumió la presidencia peruana en aquella febril jornada de la ahora conocida como “la dictadura más breve de la historia”. Todas estas expresiones dejan al Grupo de Puebla ‘flojo de papeles’ como para venir a Buenos Aires a erigirse en defensor de los “espacios democráticos”. Con motivo del aislamiento de la Vicepresidente, el acto en el CCK se pasó para el lunes 19/12. Un día antes se habrá consagrado el último campeón del mundo de fútbol, imposible de pronosticar en esta columna. Más fácil es anticipar que las condiciones económicas de muchas familias carenciadas de cara a la Navidad no serán las mejores. Habrá qué ver si en ese escenario el humor social por fuera del círculo rojo K se presta para más denuncias de una condenada Cristina Kirchner sobre “lawfare”, “mafia judicial”, “estado paralelo” o el nombre que se le ocurra. Hasta ahora no ha conseguido mayor atención.

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