Derrotas de Javier Milei en su batalla cultural
La realidad se impone al marco teórico de Javier Milei, que debe actuar en consecuencia y dejar su bagaje doctrinario de lado.
"No me van a ver fijando ningún precio". Javier Milei tiró la frase como un mandamiento cuando le preguntaron el mes pasado en una entrevista si, en vistas de que no había acuerdo por el salario mínimo, lo iba a establecer por decreto. Pero la realidad se impone al marco teórico del Presidente, que debe actuar en consecuencia y dejar al menos por un momento su bagaje doctrinario de la escuela austríaca de economía de lado, lo que implica, para ponerlo en los términos en los que lo hace el Presidente, una derrota en la batalla cultural que propone. A saber: el ministro de Economía, Luis Caputo, se reunió en los últimos días con empresarios del rubro de consumo masivo y supermercadistas para intentar contener las remarcaciones. No aplicó un acuerdo de precios, sino que buscó aplacar expectativas devaluatorias. Pero cualquiera haya sido la herramienta, hubo allí una clara intervención del Estado, de esas que Milei deplora. La movida revela la preocupación oficial por la inflación de marzo, a pesar de que en febrero se profundizó el sesgo descendente que se vio en enero, que pasó de “numerazo” a “tragedia”, en un intento del Presidente de no parecer tan poco empático con el padecimiento social de no llegar a fin de mes. Un síntoma de esa inquietud por el índice de este mes fue la apertura de importaciones de alimentos cuyos beneficios son materia de debate entre empresarios y economistas.
