“En esta época, (el feminismo) es uno de los hechos que conmueven más a la opinión pública, y con mucha justicia hay un movimiento femenino que reclama igualdad de derechos. Lo apoyo resueltamente. Ahora, hay algunos excesos que es muy importante combatir”, agregó.
En esa línea, se refirió a la transformación del lenguaje: “En el campo de la lengua, hay excesos que son risibles. La lengua necesita de la libertad, ejercita la libertad, se va renovando, adaptando, y no se la puede forzar sin provocar traumas lingüísticos. Y a eso me refiero. Y sobre eso la RAE (Real Academia Española) ha sido consultada y se ha pronunciado de una manera muy sensata, sabia y efectiva. Dice que las academias no crean el lenguaje; recogen el lenguaje que producen los hablantes y los escribientes. Eso es importante de entender. No podemos forzar el lenguaje desnaturalizándolo completamente por razones ideológicas”, sentenció.
Al mismo tiempo, y refiriéndose a las ideologías que parece que se metieron también en el lenguaje, Vargas Llosa expresó: “Los lenguajes no funcionan así. No de esa manera. El llamado lenguaje inclusivo es una especie de aberración dentro del lenguaje, que no va a resolver el problema de la discriminación de la mujer, que sí hay que combatir, pero de una manera que sea efectiva. No hay que ir más allá y desnaturalizar el lenguaje para establecer una supuesta igualdad lingüística desprejuiciada. Lo que se obtiene es una situación prejuiciada que desnaturaliza el lenguaje y lo empobrece”, aclaró.
Durante su entrevista también habló sobre temas delicados, que algunos resultan ser “el cáncer” de varios países de América Latina”, por ejemplo: el populismo.
“El populismo desgraciadamente es una enfermedad de las democracias, de los países subdesarrollados y de los desarrollados también. Se alimenta generalmente de la más grave de las enfermedades, que es el nacionalismo, que nos ha llenado de sangre la historia”, dijo al respecto.