Populismo ridículo: ¿por qué no revisar la Asignación Universal por Hijo?
Una apreciable porción de la sociedad argentina es proclive a inventarse 'elefantes blancos', mitos indiscutibles, falsas verdades que, sin embargo, no pueden someterse a debate. Enormes errores han ocurrido por esas falacias. Desde la convertibilidad fija con déficit fiscal (insostenible) hasta la incautación de los fondos previsionales privados (AFJP), pasando por la pesificación asimétrica del escaso ahorro argentino posible. Esos ciudadanos convierten en leyes sus teoremas, salteándose el procedimiento empírico. Y luego se preguntan por qué el país declina. Para consolarse elucubran tonterías como eso de "la Década Ganada". El ejemplo más reciente es la Asignación Universal por Hijo, que algunos talibanes hasta proponer ampliar. En verdad, los subsidios sociales no deben ser generalizados sino otorgados exclusivamente a quienes demuestren que los necesitan. Y no pueden ser permanentes porque debe trabajarse en la corrección de la vulnerabilidad social. El asistencialismo perpetuo sólo provoca clientelismo pero no promoción ni movilidad social. Como un aporte al debate imprescindible, una reflexión del Instituto para el Desarrollo Social Argentino:
15 de julio de 2013 - 10:48
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Idesa). La política que mayor aceptación convoca es la Asignación Universal por Hijo. El oficialismo la reivindica como un gran logro y la oposición no presenta críticas, salvo formalidades como que no fue aprobada por ley sino por decreto. Ambos pasan por alto que, debido a su rudimentario diseño, probablemente esté promoviendo la reproducción intergeneracional de la pobreza más que un proceso sostenido de inclusión social. Las experiencias acumuladas localmente y de otros países sugieren que hay elementos de diseño y gestión que se deberían mejorar.
