La legisladora le reclamó a Scioli “mayor compromiso con el proyecto político nacional”, y le pidió “disctutir las cosas hacia adentro y no por los medios, ni siquiera cuando se habla de candidaturas”.
"Echar y sacar para nada. Lo que queremos es un mayor compromiso de él con el proyecto político que es colectivo”, enfatizó.
Conti criticó que el gobernador se muestre en fotos con miembros de la oposición: “Lo más notorio son sus charlas con (Julio) Cobos, que no entendemos qué tiene él para hablar con la persona que para nosotros simboliza al traidor político, o fotos con los hijos de la señora (Ernestina Herrera) de Noble, es decir, con actores de la vida argentina a los que nosotros los hemos dotado de un simbolismo específico. Ninguno de nosotros nos sacamos esas fotos".
Scioli
Daniel Scioli le respondió a Conti, sin mencionarla, y pidió que "no se busquen interpretaciones malignas de supuestos encuentros" con dirigentes de la oposición, en una entrevista concedida al canal de cable Todo Noticias ("TN... ¡¡de Grupo Clarín. De Ernestina Herrera de Noble!!", dirán los K).
"Me manejo en la vida con mucha más naturalidad", sostuvo el mandatario, y afirmó: "Tengo una responsabilidad institucional que me ha confiado la gente y voy a gobernar la Provincia hasta fin del año 2015".
Scioli reconoció, de todos modos, que "estaba podrido" de los comentarios en su contra surgidos desde el seno del gobierno nacional, después de que se tomó una fotografía con el líder de la CGT opositora, Hugo Moyano.
Expresó que, en ese momento, él se acercó a la presidenta Cristina Kirchner para decirle que no había sido su "intención" generarle un malestar, si es que efectivamente estaba "enojada" por esa foto con Moyano, como se comentaba.
Pero, según Scioli, la jefa de Estado le brindó su respaldo, y le dijo: "No me preocupa (la fotografía). Me dejo guiar por las posiciones, las actitudes tuyas en momentos clave, y ahí siempre estuviste presente. A mí eso es lo que me interesa".
En este sentido, el mandatario destacó la necesidad de "unir, no de dividir, y tratar de acercar posiciones y no de promover peleas", al tiempo que evitó responderle a Conti: "Este tipo de discusiones no le mejora la vida de los argentinos", sostuvo.
"Estoy acá porque vi mucha gente preocupada, a partir de todas estas versiones, algunos ataques, de las expresiones de algunos, entonces que la gente se quede tranquila, que confíe más que nunca, que tenga la seguridad de que nosotros nos estamos ocupando de enfrentar las cosas que tenemos que enfrentar", remarcó.
"Yo soy a ser siempre parte de las soluciones, no de los problemas, que ya bastante tiene la gente y tiene la Argentina", enfatizó el gobernador.
Scioli subrayó que "muchas veces se requiere más fortaleza y firmeza en no responder y en pensar en la gente sobre todas las cosas", y agregó: "Mi instinto natural a algunos les llama la atención, que ante determinados ataques no respondo".
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"Yo respondo y me enfrento a lo que me tengo que enfrentar, a las armas, la droga las injusticia y una problemática como ésta", planteó, en relación al conflicto docente en la Provincia.
El gobernador insistió en que las discusiones "no le mejoran la vida" a la gente, aunque expresó: "Muchas veces los entiendo a muchas compañeras, compañeros, los entiendo, los comprendo que tienen que decir y hacer algunas cosa, pero no me voy a poner polemizar con ellos".
Expresó, además, que "como demócrata", tiene que saber "interpretar la nueva demanda de la sociedad", que -según dijo- es el diálogo, "unir y no dividir".
Consultado por su presunto acercamiento al diputado Francisco de Narváez, respondió: "Yo he encontrado en la provincia de Buenos Aires una actitud de gran responsabilidad, una actitud constructiva de respeto a la institucionalidad y de defensa de la gobernabilidad en la amplia mayoría de los sectores de la oposición".
Acompañado por la directora general de Cultura y Educación bonaerense, Nora De Lucía (obvio mensaje a la opinión pública bonaerense y a los sindicalistas docentes), el gobernador se mostró esperanzado en poder encontrar "con racionalidad" una solución al conflicto docente en la Provincia, donde los gremios rechazan la oferta salarial del 22,6% otorgada oficialmente para este año.
"Soy un buscador incansable de soluciones", sostuvo Scioli, que agregó que sus energías "no se agotan", y agregó que tiene "toda la garra y la voluntad" depositadas en encontrar "con racionalidad la manera de solucionar esto".
"Es un tema de suma importancia", insistió el gobernador, que afirmó que se ha puesto al frente de la negociación con los integrantes del Frente Gremial Docente Bonaerense, como el "máximo responsable de la Provincia", dado que esta situación afecta a familias enteras y a más de 4,5 millones de alumnos.
Por último, él aseguró: "Quiero que esto esté despojado de todo tipo de acción política", e insistió en su reclamo de que los sindicatos dejen de lado las medidas de fuerza y sigan negociando "con los chicos en las aulas".
Acerca de Conti
Días atrás, se hizo público que el titular del AFSCA, Martín Sabbatella, había autorizado el descuento del 8% de los sueldos de los empleados y funcionarios del organismo que militan en su partido y acepten donarlo —él mismo, inclusive— como “aporte voluntario” para financiar a esa fuerza política. El aporte partidario fue autorizado luego de un pedido formal realizado por escrito por el presidente de Nuevo Encuentro, Adrián Grana, y el tesorero del partido, Juan Le Blas, y se efectiviza mediante el código de descuento 69300, detallado en los recibos de sueldo de los empleados.
La noticia generó polémica en las redes sociales y fue interpretada por muchas personas como un acto de corrupción. En mi opinión, no lo es, y me gustaría explicar por qué, partiendo para ello de una experiencia personal.
El 12 de abril de 2005, denuncié ante la Secretaría Administrativa del Senado de la Nación a la entonces senadora Diana Conti, de quien había sido jefe de prensa, por haberme obligado a entregarle parte de mi sueldo cuando cobré por primera vez en blanco y haberme despedido cuando, al mes siguiente, me negué a entregarle nuevamente el importe que me exigía. En mi denuncia, que luego ratifiqué ante la justicia penal, por lo que se abrió una causa que tramitó por varios años hasta que Conti fue sobreseída, detallé el monto del “descuento” que la senadora pretendía realizarme cada mes, que llegaba a casi la mitad de mi salario (el primer mes, fue mucho más) y expliqué todo lo ocurrido desde el primer incidente hasta mi despido. Esta nota de Osvaldo Bazán, publicada años después, y esta otra escrita por mí para el diario Crítica pueden servirle al lector para entender los hechos.
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El periodista Jorge Liotti, que me entrevistó cuando hice la denuncia penal, venía conversando con empleados de otros senadores a los que les pasaba lo mismo, que finalmente no se animaron a ir a la justicia. Algunos testimonios obtenidos durante la instrucción de la causa contra Conti mostraron que se trataba de una práctica habitual, no sólo en el Senado sino también en otros cuerpos legislativos. Lamentablemente, el juez Canicoba Corral, luego de una reunión con el abogado León Arslanián —llamado por Diana para asumir su defensa luego de que el caso tomara estado público—, “durmió” la causa y tiempo después sobreseyó a la ahora diputada. Luego, la Cámara usó una chicana procesal para archivar mi apelación. Pero todas las evidencias acumuladas en el expediente, luego de las declaraciones de varios testigos, los careos y la prueba documental producida durante la instrucción, sirven para entender cómo funciona este mecanismo ilegal usado por muchos funcionarios para “hacer caja”.
A quienes nunca militaron en un partido político ni cumplieron una función política en el poder ejecutivo o legislativo, los “aportes voluntarios” aprobados por Sabbatella pueden resultarles parecidos a lo que hizo Conti conmigo. De hecho, cuando la denuncia penal que presenté contra Conti se hizo pública, muchas personas que no conocían los detalles de la causa la justificaban suponiendo, equivocadamente, que se lo sucedido era equiparable a lo que hoy se le cuestiona al titular del AFSCA. Pero hay, entre un hecho y el otro, enormes diferencias que me gustaría aclarar.
Y me parece importante decirlo, porque los conozco a ambos: Sabbatella no es Diana Conti.
La política cuesta dinero. Los partidos precisan de recursos para financiar el alquiler y los servicios de sus locales partidarios, el sueldo de funcionarios que cumplen tareas administrativas o políticas full time, sus materiales de divulgación, sus periódicos y, sobre todo, sus campañas electorales, entre otros gastos. Ese dinero puede venir de varias fuentes (más adelante, entraremos en detalles), y una de ellas es el aporte voluntario de sus militantes y simpatizantes (comúnmente llamado “cotización”). Muchos partidos incluyen en sus estatutos una cláusula por la cual, cuando un militante ocupa un cargo público, debe aportar un porcentaje de su salario. El estatuto del partido de Sabbatella dice que “el patrimonio del partido se forma con el 10% del total de las remuneraciones percibidas por todo concepto por los senadores y diputados provinciales, concejales, y funcionarios designados hasta la categoría de director provincial o su equivalente, con la cuota de aporte que fije la Asamblea Provincial para afiliados y simpatizantes, con los subsidios estatales y con las donaciones autorizadas por las leyes”. Esa cláusula es absolutamente legal y se encuadra en lo establecido por el artículo 14 de la ley 26.215, que regula el financiamiento de los partidos políticos. Es, además, similar a la que existe en los estatutos de otros partidos, en Argentina y en el mundo.
Las diferencias entre lo que hacía Conti y lo que hace Sabbatella son varias, entre otras: (a) el aporte partidario que realizan los empleados del AFSCA es voluntario (obligatorio solo para quienes cumplen funciones jerárquicas a partir del cargo de director, es decir, cargos políticos diferentes al simple empleo público, pero esa obligatoriedad es estatutaria y, por lo tanto, legal); (b) el aporte es para el partido y no para el bolsillo de un funcionario; (c) el aporte es legal, se realiza en blanco, consta en el recibo de sueldo del empleado y el partido lo recibe directamente del organismo, constando en sus asientos contables; d) el dinero recibido por el partido es de conocimiento público, ya que Nuevo Encuentro publica en su página web una rendición de cuentas donde detalla cuánto dinero recibió y en qué lo gastó.
No existe ninguna denuncia de que algún empleado haya sido obligado o presionado para autorizar el aporte, o despedido por no hacerlo.
Una de las razones por las que pensé en escribir esta columna fue algo que escribió en su muro uno de mis contactos de Facebook. Se llama Marisol y trabaja en el AFSCA. El recibo de sueldo que se publica junto con esta columna es suyo. Esto decía: ”Mi nombre es Marisol Hurtado, soy una de las trabajadoras de la AFSCA que, orgullosamente dona el 8% de su sueldo bruto al Partido Encuentro por la Democracia y la Equidad. Trabajo en la Subdirección Nacional de Administración, desde el 1/12/12, tengo categoría D, grado 0, que son los que corresponden a mi puesto de trabajo (secretaria de la subdirectora nacional de Administración), mi sueldo bruto del último mes fue de $7.099,05, mi sueldo en mano $5.320,49, y realicé voluntariamente un aporte por $567,92. Trabajo de lunes a viernes, mucho más que 8 horas diarias, y lo hago con el mayor de los compromisos que, para todos nosotros, trae consigo la responsabilidad de ocupar un cargo público. No solo el código de descuento de aporte voluntario partidario está absolutamente dentro de la ley, sino que también es el método que más transparencia le da al aporte. Estoy absolutamente orgullosa de pertenecer a un colectivo que se financia con el aporte voluntario de sus militantes y simpatizantes. Y que, año tras año, publica y presenta ante la Justicia Electoral sus balances e informes de campaña, detallando cómo ingresan y cómo y en qué se gasta cada centavo”.