La convocatoria al plebiscito se anunció el junio, justo antes del viaje de Cristina Fernández de Kirchner a Nueva York para participar de la reunión anual del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas (ONU). Coincidió, y coincide con el año del 30mo. aniversario de la guerra de 1982.
El plebiscito es similar al que la Cancillería británica intentó realizar en el peñón de Gibraltar, en 1967, cuando invocando la Resolución Nº 1.514, de 1960) los ingleses convocaron a un referendo para que la población dijera si quería seguir siendo británica o declararse independiente. Aquel intento fue bloqueado en la ONU por los españoles, quienes reivindican que Gibraltar les pertenece.
La ONU rechazó el acto inglés en Gibraltar por considerar que la población del Peñón no era originaria del lugar.
La Argentina no ha conseguido un éxito similar.
Y los habitantes de Malvinas/Falkland avanzan en la legitimación de su plebiscito.
El diputado uruguayo del Partido Nacional, Jaime Trobo, es uno de los observadores que viajarán a las islas invitados por una organización no gubernamental para “ver la legitimidad del proceso y sus características, sin prejuicio de lo que pensemos sobre la soberanía de las Malvinas”.
Trobo es un crítico de la política exterior que realiza el Frente Amplio, y en particular la que el canciller Luis Almagro ejecuta por instrucciones del presidente José Mujica.
En 2008, él presidió la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara baja.
Trobo fue quien cuestionó los honores rendidos por la Administración Mujica a la fragata ARA Libertad, en su paso desde Tema, Ghana, hacia el puerto de Mar del Plata.
En cambio el diputado frenteamplista Rubén Martínez Huelmo, de la corriente interna que lidera Mujica, rechazó “de plano” la invitación a visitar las islas en el Atlántico Sur cuando se realice el referendo.
Son días de mucha actividad en los mares australes.
El presidente de Perú, Ollanta Humala, viajó el viernes 08/02 rumbo a la Antártida, convirtiéndose así en el 1er. mandatario peruano en visitar el llamado "Continente blanco".
Humala visita la estación científica Machu Picchu donde se celebra el 25to. aniversario de la presencia peruana en la Antártida.
Humala pernoctó la noche del viernes en Punta Arenas, Chile, para trasladase luego hasta la base chilena Presidente Frei, en la Antártida, y desde ahí, en helicóptero a la base peruana Machu Picchu.
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Las bases Presidente Frei y Machu Picchu se encuentran ubicadas en la isla Rey Jorge, en el archipiélago de islas Shetland del Sur.
En la isla San Jorge están instaladas, además, bases antárticas de China, Rusia, Argentina, Uruguay, Polonia, Corea y Brasil.
La Base Presidente Frei, donde residen en forma permanente un centenar de personas, en la denominada Villa de las Estrellas, cuenta con un aeropuerto, banco, escuela y una oficina de correos que brindan servicio también a los habitantes de las otras bases.
En tanto, Uruguay decidió reforzar su presencia antártica con la compra de una aeronave Beechcraft Super King Air 200, que será utilizada para el cuidado de aguas jurisdiccionales y el traslado de insumos, sin escalas, a la Antártida.
A su vez, en la Antártida realiza su actividad la 6ta. Expedición Científica Venezolana, instalada en la base de Ecuador en la zona de la isla Dee, cerca de la isla Greenwich, en el archipiélago Shetland del Sur.
Su jefe, el profesor de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Maximiliano Besada, explicó la presencia: “La Antártida es un continente sobre el que muchos países reclamaban su soberanía. Para evitar la rapiña geopolítica se firmó en 1959 el Tratado Antártico, que establece que es un territorio para la paz y para la investigación. Los países que firmaron el tratado tienen poder de decisión, voz y voto. Venezuela es miembro adherente desde 1999 y para pasar a ser miembro consultivo debe hacer investigaciones. Es por ese motivo que desde 2007 nuestro país empezó a participar en expediciones científicas a ese territorio”.
Sin embargo, el evento más interesante ha sido la publicación de los documentos históricos uruguayos compilados y comentados por el arquitecto Juan Ackermann y el ingeniero agrónomo Alfredo Villegas, acera del acuerdo firmado por España y Uruguay en 1841, en el que España cede el control de las Islas Malvinas/Falkland al puerto militar de Montevideo.
En el libro titulado "Las Malvinas ¿son uruguayas?", Ackermann y Villegas sostienen que en aquel tiempo el imperio español tenía 3 puertos navales en el continente americano: Lima, Cuba y Montevideo.
Según ellos, luego de aquel 1er. tratado, autoridades españolas celebraron uno más con la Argentina pero, en verdad, no podían ceder lo que ya había sido otorgado a Uruguay.
Villegas explicó que el pacto hispano-uruguayo fue parte del Tratado Antártico de 1974, y reconocido por los argentinos y ratificado por el Senado uruguayo ese mismo año, más de un siglo después.
“La pregunta que yo me hago es qué estaban leyendo los senadores argentinos cuando firmaron un documento que estaba basado en un tratado que descalificaba su posición frente a las Malvinas”, dijo en entrevista con la BBC.
Villegas recordó que otros estudiosos del tema, como el historiador uruguayo Eugenio Petit Muñoz, ya habían advertido acerca de la situación, aunque nunca concretaron estudios exhaustivos al respecto hasta el flamante libro: “Hemos levantado un tema que estaba dormido, en un momento álgido”.
Contrario a lo que plantea el libro, publicado por editorial Botella del Mar, la historiadora uruguaya Ana Ribeiro afirmó en entrevista con la cadena de noticias británica, que porque las autoridades uruguayas nunca reivindicaron sus derechos con la isla, el argumento que plantean los investigadores carece de sentido.
“Las Malvinas efectivamente pertenecieron al Virreinato del Río de la Plata, se administraron desde el apostadero naval de Montevideo, pero eso cuando este territorio, que entonces no era Uruguay, pertenecía al imperio español”, dijo Ribeiro.
En tiempos de actividad austral, el grave problema de la Argentina es que carece de recursos, equipamiento y organización logística para incrementar su presencia en las tierras del sur del planeta. Las frustraciones recientes en materia de cumplimiento de las misiones antárticas, por ejemplo, obliga a pensar en las carencias para disputar la soberanía en Malvinas/Falkland. Y la situación aún puede empeorar.