"Los consumidores particulares tendrán una reducción media de 16,2%. La reducción al sector productivo alcanzará un 28% por los costos de distribución son menores, ya que operan en alta tensión. La caída en el costo de energía volverá al sector productivo más competitivo. Las ganancias se utilizarán, sin duda, para reducir los precios para el consumidor brasileño y para el las exportaciones brasileñas, que abrirán más mercados. La reducción también ayudará a las industrias en dificultades, evitando despidos de empleados", dijo la Presidente.
Reducir las tasas de interés de los bancos
Dilma dijo que Brasil entró en un nuevo ciclo de desarrollo, con cambios estructurales, tales como tasas de interés más bajas, cambio más competitivo y reducción de la carga tributaria. Ella dijo que no estaba satisfecha con las tarifas cobradas por los bancos, que no reducen sus ganancias.
"Estamos consiguiendo, por ejemplo, una marca sin precedentes de reducción de tasas de interés constante y fuerte en la tasa básica Selic -a cerca de un 2% anual en términos reales-, que hizo que el tipo de interés a largo plazo cayera a menos del 1% anual, también en términos reales. Eso me hace feliz, pero confieso que todavía no estoy satisfecha, porque los bancos, las compañías financieras y, de forma muy especial, las tarjetas de crédito pueden reducir aún más las tasas cobradas al consumidor final, disminuyendo a niveles civilizados sus ganancias", argumentó Dilma.
Para ella, esta "no es una pelea fácil". Dilma prometió no descansar "hasta no ver que esto se haga realidad."
También dijo que ella trabaja para reducir los impuestos y aranceles públicos "sin causar desequilibrio de las cuentas públicas y sin perjudicar la política social".
Según dijo Dilma, Brasil ha creado un modelo de desarrollo sin precedentes, basado en el crecimiento con estabilidad, equilibrio fiscal y distribución del ingreso. Para ella, este modelo "produjo poderosos efectos que ni la mayor crisis financiera de la historia podría perjudicar fuertemente" al país. La Presidente reconoció que la crisis ha hecho que el Brasil crezca menos de lo esperado.
"Nuestro exitoso modelo se ha basado en 3 palabras mágicas: estabilidad, crecimiento e inclusión. Con ellas, Brasil ha logrado crecer y al mismo tiempo distribuir el ingreso. Ha logrado, como pocos países del mundo, reducir la desigualdad entre las personas y las regiones. Para que nuestro modelo sea más riguroso y abrir el nuevo ciclo de desarrollo, incorporaremos una nueva palabra a ese trípode: a competitividad", afirmó.
La Presidente dijo que, aumentando la competitividad, se puede reducir el costo de producción y los precios, para generar empleos e ingresos. Dijo que la mejora de la competitividad sólo se puede lograr con la mejora de la infraestructura, de la producción y "distintos niveles de Educación, saber y conocimiento".
Dilma también citó la creación de la Empresa de Planificación Institucional y Logística (EPL) para reformar el sistema de transportes, mediante la integración de carreteras, ferrocarriles, puertos y aeropuertos. La Presidente afirmó que el gobierno invertirá R$ 133.000 millones (US$ 65.533 millones) en carreteras y vías férreas. La inversión, dijo, llegará a 10.000 kilómetros de ferrocarriles y 8.000 kilómetros de autopistas.
"A diferencia del modelo viejo y cuestionable de privatización de ferrocarriles, que despilfarró el patrimonio público para pagar deudas y aún así generó monopolios, privilegios, flete elevado y baja eficiencia, nuestro modelo de concesión fortalecerá el poder regulador del Estado para garantizar la calidad", dijo la Presidente.