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La Argentina + el "G19"

El aislamiento internacional de la Argentina es cada vez más palpable. Con una agenda a contramano de lo que se discute en el mundo, la próxima reunión del G20 podría dejar en claro nuestra irrelevancia.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). En la nota “Por el mal camino” publicada en el País español este martes (3/04) se le hace saber al mundo que el gobierno argentino se ha mostrado incapaz de implementar una política “de moderación de consumo y tampoco ha gestionado bien su producción nacional de productos energéticos”, lo que ha traído como consecuencia “una demanda creciente, una producción cada vez menor, y unos precios disparados que pesan sobre los consumidores” Como consecuencia, continúa el artículo en cuestión, se obliga a las compañías extranjeras a que importen gas y lo vendan más barato. Las que no cumplan, quedarán sujetas a los caprichos nacionalizadotes de Guillermo Moreno, el poderoso y temido Secretario de Comercio. 
 
Esa política, señala El País, a la que denomina “de discurso populista”, no sería digna de un miembro del G20, por lo que demanda el matutino que la comunidad internacional “retire su confianza a la estabilidad regulatoria argentina”. 
 
De alguna manera, ello ya está ocurriendo. El presidente estadounidense Barack Obama ha anunciado que “suspenderá las preferencias comerciales de las que gozaba la Argentina”, situación que encontró su eco en la denuncia presentada por la Unión Europea, por el mismo USA, Japón, México y otros 10 países por malas prácticas comerciales ante la Organización Mundial de Comercio.
 
Por lo tanto, ¿qué puede esperar la Argentina de la próxima reunión del G20 el próximo junio en la localidad mexicana de Los Cabos?
 
Por un lado la reunión del G20 estará marcado por las débiles finanzas europeas en la que la Unión Europea espera que los líderes de las 20 principales economías del mundo accedan a contribuir con más dinero para el Fondo Monetario Internacional (FMI) en abril, después de que la zona euro expandiera su propia capacidad de rescate a finales de marzo. 
 
El FMI está buscando más que duplicar sus fondos y llegar a los US$ 600.000 millones en nuevos recursos a fin de ayudar a las naciones a lidiar con las consecuencias de la crisis de deuda de la zona euro. Pero la mayoría de los países del G-20 han dicho que antes de inyectar dinero fresco al FMI, la zona euro debe colocar más de sus propios fondos para resolver su crisis de deuda soberana. En respuesta, los ministros de Finanzas de los 17 países del bloque euro, el Eurogrupo, elevaron la capacidad combinada de préstamo de sus 2 fondos de rescate a 700.000 millones de euros, desde 500.000 millones de euros.
 
El aumento representó un compromiso entre moderar las nuevas demandas sobre los contribuyentes de la zona euro y garantizar a los mercados que el dinero invertido en la deuda del bloque monetario estaba seguro.
 
"Es importante garantizar que el FMI tenga recursos suficientes para asumir su papel sistémico en la economía mundial, y el acuerdo entre el Eurogrupo (...) es muy importante en estos aspectos", dijo a periodistas la ministra danesa de Economía, Margrethe Vestager, cuyo país ocupa la presidencia de la UE.
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Los ministros de Finanzas del G-20 y los gobernadores de los bancos centrales discutirán un aumento en los recursos para el FMI el 22/04 en Washington.
 
"Este es el momento para aumentar los recursos del FMI. Va en el interés de todos los países, la atención se centra en Europa pero es muy importante reconocer que existen vulnerabilidades en otras partes del mundo también", dijo Vestager.
 
Pero el BRICS, que nuclea a las 5 principales economías emergentes -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- han dicho que sólo apoyaran un aumento en los recursos del FMI si se les da más voz en el organismo, según lo previsto en la reforma de 2010.
 
Como es de esperar del Gobierno de Cristina Fernández, se pregonará desde fuera. Parece contrario al relato que el gobierno argentino le vaya a dar más plata de la mínima necesaria al gran demonizado de la “fiesta neoliberal”. Para peor, la Argentina no opta a una mayor representatividad dentro del FMI. Y tampoco es parte integrante de los BRICS. 
 
Se sabe, Cristina Fernández volverá a la carga con la necesidad de la reforma en este organismo de crédito. Pero el mundo está mas por la labor de capitalizarlo, más que reformarlo. 
 
"La UE es consciente de su responsabilidad en la puesta en marcha con éxito de la cuota 2010 del FMI y las reformas a su gobernanza y trabaja para aplicarlas en su totalidad", dijo un documento de la Unión Europea preparado por delegaciones de la UE para la reunión en Washington.
 
"Hacemos un llamamiento a los demás a hacer lo mismo", agregó.
 
La zona euro ya ha declarado que contribuiría con 150.000 millones de euros para ampliar los recursos del FMI. República Checa contribuirá con 1.500 millones de euros, Dinamarca con 5.300, Polonia con 6.300 y Suecia con 6.900 millones de euros.
 
La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, dijo el viernes que una fortalecida capacidad de rescate de la zona euro apoyaría los esfuerzos del fondo global por recaudar más dinero.
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La Comisión Europea y varias otras instituciones presionaron inicialmente a favor de un incremento mayor en el cortafuegos de la zona euro, con el argumento de que cuanto mayor sea la capacidad de rescate, menor sería la probabilidad de que alguna vez tuviera que usarse.
 
Pero Alemania, Finlandia, Holanda, Estonia y Eslovenia se opusieron a una capacidad de rescate más grande y el viernes el Banco Central Europeo y la Comisión Europea dijeron que estaban contentos con el aumento.
 
"Nosotros, europeos, podemos viajar a las reuniones de la primavera en Washington habiendo hecho nuestra tarea", dijo el miembro de la junta ejecutiva del BCE, Joerg Asmussen.
 
En Washington, la UE instará a Japón y a USA a recortar sus déficits presupuestarios como lo habían prometido, dijo el documento de términos de referencia.
 
También pedirá por reformas estructurales en los países del G-20, indicando que USA y China tienen los mayores desequilibrios macroeconómicos. Desequilibrios globales a los que las trabas en las importaciones argentinas solo vienen a profundizar. 
 
Es que México pretende dar al G20, ante la cumbre de junio próximo,"una gran transparencia y apertura" que subraye su utilidad y destierre las acusaciones de "elitismo" que han pesado sobre este foro internacional, destaca la subsecretaria de Asuntos Exteriores mexicana, Lourdes Aranda Bezaury. Una transparencia y apertura de la que la Argentina no puede hacer gala en estos días. Sólo basta recordar el Indec.
 
"El G20 ha sido acusado de ser un club muy selecto que no escucha a los demás. En México creemos que es un instrumento muy útil y por eso hemos consultado a otros países que no son miembros para saber cómo confrontaron y siguen afrontando la crisis", explica Aranda en una entrevista con Efe.
 
Entre estos interlocutores consultados de cara a la cumbre del G20 que acoge los días 18 y 19 de junio la localidad mexicana de Los Cabos, la subsecretaria de Exteriores del país anfitrión destaca la Comunidad del Caribe (CARICOM), la Unión Africana, el Banco Africano de Desarrollo o la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).
 
Al fin de cuentas, el G20 lucha por su supervivencia. El tema que ocupará el centro de la agenda en Los Cabos "es la crisis económica global, la necesidad de recuperar el crecimiento económico y sobre todo el empleo", destaca.
 
Es preciso, agrega la subsecretaria, "seguir con una agenda que tenemos desde hace unos años, con algunas negociaciones que plantea México" y con la idea de que el G20 sea "un mecanismo" que permita obtener resultados concretos.
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Aunque las decisiones en torno al empleo sean propias de las políticas internas, explica, en el seno del G20 "se puede aumentar la cooperación en torno al intercambio de experiencias".
 
A pesar del optimismo en torno a la evolución de países como México y otros emergentes a la hora de afrontar la crisis internacional, Aranda no se deja llevar por falsas euforias y recomienda la prudencia, activos también carentes en la Argentina de Cristina Fernández. 
 
"En una economía global, lo que sucede en una parte del mundo sí afecta a la otra. Si bien nosotros seguimos experimentando la posibilidad de crecer, está claro que la economía global se está ralentizando y las estimaciones para China, India, Brasil e incluso para México no son tan altas como el crecimiento experimentado en 2010 o 2011", puntualiza.
 
Por ello, agrega, "hay que tomar medidas adicionales y es por eso que se está observando con mucho detenimiento lo que sucede en Europa".
 
Repetimos, la clave del G20 pasa este año por Europa. Y nosotros peleados con el Reino Unido por Malvinas y con España por YPF. 
 
Apunta en ese sentido que es fundamental, en el caso europeo, "la necesidad de aumentar el cortafuegos" financiero y así será abordada en la cumbre de Los Cabos, para cuando debería estar ya perfilada la cuestión de los mecanismos de protección financiera en la UE. "Está claro que ya hay una percepción de que en Alemania hay cierto grado de flexibilidad" sobre los mecanismos europeos de financiación, dice.
 
Para las economías no europeas, subraya, está clara la necesidad de que "los países de la región del euro pongan muchos más recursos en sus propias instituciones".
 
La subsecretaria de Relaciones Exteriores detalla la importancia que están adquiriendo los 3 países de América Latina miembros del G20 -Argentina, Brasil y México- en la dinámica de este grupo para afrontar la crisis. "América Latina es una región que ya sufrió hace años una crisis similar de deuda y logramos salir con diferentes estrategias. Hay mucho que podemos compartir de nuestra experiencia", asevera.
 
No obstante, remarca, "no podemos dejar de lado las opciones de inversión en ciertos sectores claves para evitar caer en la recesión o que la recesión sea más larga".
 
¿Cuánto estará invirtiendo la Repsol-YPF por aquel entonces? Esa será la carta de presentación de la Argentina en el G20. Mientras tanto, PEMEX, la petrolera más importante de México, planea su salida a bolsa. 
 
Igual daría la impresión de que la Argentina ya no se siente cómoda dentro del G20. Ya el pasado 17/03 México se puso a disposición de los países latinoamericanos para recibir sus propuestas de cara a la cumbre del G20 en medio del interés de los países pequeños por la iniciativa, y una tibia respuesta por parte de los otros 2 miembros del grupo, Brasil y Argentina.
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México expresó esta disposición en una reunión en Montevideo, organizada por José Antonio Meade, ministro de Hacienda de México, en el marco de la Asamblea Anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que se centró en los efectos de la regulación financiera sobre los flujos de inversión en la región y la necesidad de potenciar un comercio abierto.
 
"Se habló de que cuidáramos que los consensos que lográramos en materia de regulación no se traduzcan en que haya menor flujo de crédito hacia Latinoamérica", indicó a Efe Meade al término del encuentro, de carácter reservado y en el que las delegaciones de Argentina y Brasil se abstuvieron de intervenir.
 
Por su parte, el ministro de Economía de Paraguay, Dionisio Borda, valoró la disposición mostrada por México de recibir sus propuestas de cara a la cumbre del G20 y señaló que se trata de una "iniciativa auspiciosa" para aquellos países que no forman parte de ese grupo, que integra a las economías desarrolladas y emergentes.
 
Entre sus preocupaciones, Borda resaltó la llamada "guerra cambiaria" que hace "perder competitividad a los países menos desarrollados", ya que estas naciones acaban tomando medidas para "proteger sus mercados locales". Lo que queda del mercado cambiario argentino, tras las limitaciones a la compra de divisas, es una artificialidad. 
 
Meade también se refirió al proteccionismo, uno de los temas recurrentes por estos días, por las recientes medidas aplicadas por los principales mercados de la región: Brasil y Argentina, que han sido criticadas por sus principales socios comerciales en el seno del Mercosur (Paraguay y Uruguay).
 
"Si hemos de salir de este entorno complicado tiene que ser por la vía de la coordinación y no caigamos en esas tentaciones proteccionistas", precisó el secretario mexicano a una consulta expresa de la prensa.
 
Jorge Raventos, de Analítica, hace su análisis de lo contramano que va la agenda argentina:
 
"El diagnóstico ya se confirma a simple vista. En el curso de una semana Estados Unidos decidió retirar al país de su sistema General de Preferencias arancelarias y 40 naciones (entre los cuales hay países desarrollados y países emergentes que representan en conjunto más del 50 por ciento del PBI mundial) denunciaron en el seno de la Organización Mundial de Comercio las trabas irregulares al intercambio que se han vuelto una práctica del gobierno que preside la señora de Kirchner.
 
La medida estadounidense no puede considerarse una sorpresa. La administración de Barack Obama ya venía clavando banderillas en el lomo del estado argentino. Primero fueron los votos negativos a los créditos destinados al país por el Banco Interamericano y el Banco Mundial. Finalmente Washington decidió dar otra vuelta de tuerca y privar a una serie de productos nacionales de los beneficios que el Estado norteamericano otorga unilateralmente y permitían ubicar en ese mercado bienes argentinos con importantes rebajas arancelarias. Las industrias más afectadas (aunque no las únicas) son la química y la vitivinícola. Más allá del perjuicio económico específico, la medida tiene claro significado político: es una señal del deterioro de las relaciones con Estados Unidos. De hecho, la vocera de Hillary Clinton, Victoria Nuland, señaló que ese vínculo está bloqueado por “un serio obstáculo”.
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La decisión del gobierno K (si es que se trata de una decisión y no de simple inercia) de no pagar juicios perdidos en el CIADI, el organismo de resolución de diferencias de la Organización Mundial de Comercio, es una gota que rebasó la copa: la última, pero también la enésima. “Son compromisos de Argentina. Hay que pagar”, le había advertido Obama a CFK cuando finalmente se reunieron durante el recreo de una reciente reunión del G20. La Argentina tiene otros compromisos pendientes: por ejemplo, transparentar su sistema estadístico y mostrar sus cuentas al FMI, como hacen todos los miembros del G20.
 
El último viernes en Ginebra, en la reunión del Consejo de Mercancías de la Organización Mundial de Comercio, se evidenció rotundamente que son muchos los países que consideran a la Argentina un país que marcha a contramano, que no cumple con las normas mínimas de convivencia de la comunidad internacional. Ese día censuraron las prácticas comerciales “de facto” que instrumenta Guillermo Moreno como ariete del gobierno K cuarenta naciones y denunciaron “la falta de transparencia con que Argentina instrumenta su régimen de licencias de importación”
 
No firmaron sólo Estados Unidos y la Unión Europea (que en el relato autocomplaciente del oficialismo suelen ocupar el lugar del Ogro); adhirieron también, por caso, Panamá, México, Israel, Japón, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Noruega, Suiza, Taipei, Tailandia y Turquía. Ninguno de los países presentes en la reunión amagó una defensa de la conducta Argentina. Aunque no firmaron la declaración, expresaron su preocupación Chile, Colombia, Perú, Singapur, Malasia y Hong Kong . El segundo socio comercial de nuestro país, China, confirmó que también sus exportaciones se ven afectadas, aunque diplomáticamente declaró confianza en que "las medidas en cuestión sean temporarias"
 
No es secreto para nadie que también los vecinos y socios del Mercosur están molestos por la política restrictiva que se aplica en Buenos Aires. Ya lo han hecho saber Brasil, Uruguay, Paraguay (y también Chile, como pudo constatarlo la Presidente en su reciente viaje a Santiago)
 
Por cierto, la imposición de trabas es una práctica habitual en el comercio internacional. Pero la Argentina, desesperada por la fuga de capitales y por la necesidad de dólares para financiar importaciones de energía cada vez más acuciantes, se excede en el número de trabas y en el estilo de aplicación Global Trade Alert, una organización independiente coordinada por una red de 750 investigadores de universidades europeas ha contabilizado 156 "medidas comerciales que afectan intereses de algún otro país" que están en vigencia en Argentina. Un año atrás, la misma entidad había registrado 121 medidas. En cuanto a las licencias de importación, que también son utilizadas por otros países porque no están interdictas por la OMC, en el caso argentino su trámite requiere semanas o meses, recarga caprichosamente los costos de los importadores, perjudica a los productores locales y, de hecho, se convierte en una traba paraarancelaria. "Muchas compañías afirman haber tenido que esperar hasta seis meses y más. En algunos casos, las licencias les son denegadas en su totalidad, sin justificación o explicación. Esas medidas provocan enormes pérdidas a muchos exportadores", se lee en la denuncia de las 40 naciones. Que agregan detalles sobre el método que emplean las autoridades comerciales argentinas: "Muchas compañías afirman haber recibido llamadas telefónicas del gobierno argentino para advertirles de la necesidad de aceptar ese nuevo sistema antes de recibir autorización para importar bienes". dice el texto.
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Ante los cuestionamientos que estallan en diversos puntos, el gobierno oscila entre ignorar y demonizar. La Cancillería encabezada por Héctor Timerman se ocupó de hacer ambas cosas simultáneamente. Consideró que en la declaración de los 40 “no hay una demanda contra el país ni se establecerá un tribunal especializado como ocurre cuando uno o más miembros considera que otro miembro está tomando medidas que afectan sus derechos". Temerario pronóstico. Por si falla, también esgrimió la condena: la declaración de los 40 sería “una línea de acción que procura estrechar los márgenes de política económica legítima de los países emergentes, con el objetivo último de volcar en sus dinámicos mercados internos los excedentes exportables de los países desarrollados". Relato. En este caso, redactado por la militancia de La Cámpora que rodea al Canciller (desde altos cargos, como suele ocurrir).
 
Los observadores internacionales consideran, a diferencia de los relatadores locales, que la declaración de Los 40 Países es el preámbulo de las denuncias formales y las sanciones.
 
El aislamiento, producto de un manejo torpe y forzado de instrumentos de protección que no son ilegítimos en sí mismos, daña otros intereses argentinos. El gobierno se congratula con buenos motivos de la solidaridad regional con Argentina por el tema Malvinas, pero parece considerar que puede tratar a sus amigos y socios sin consideración alguna.
 
En Chile ya comprobó que el gobierno de Santiago no dejará de sostener los derechos de Argentina a una solución negociada sobre Malvinas, como ha determinado una declaración de la Asamblea de la ONU. Y no permitirá el acceso a sus puertos de barcos con la bandera del gobierno kelper. Pero tampoco tomará una decisión de eliminar los vuelos que hoy unen las Islas con Punta Arenas. Chile se niega a aislar a Malvinas.
 
El Uruguay de José Mujica acaba de dar señales en la misma dirección. “Apoyar un bloqueo sería violatorio de los derechos humanos de los habitantes de esas islas- declaró esta semana el canciller oriental, Luis Almagro-. Lo mismo que decimos para Cuba, lo decimos en este caso", agregó. La declaración del colaborador de Mujica obviamente respondía a presiones discretas de Buenos Aires, pero al mismo tiempo cubría con autoridad política la iniciativa de un grupo de empresarios uruguayos que durante abril viajarán en misión comercial a Malvinas. Uruguay puede proveer de muchos productos (desde alimentos frescos a repuestos de maquinarias) a una sociedad isleña dispuesta a consumirlos y con suficientes recursos para hacerlo.
 
Podría considerarse que, más allá de la simpatía general por la reivindicación argentina, el comportamiento del gobierno argentino (hoy con las trabas comerciales, ayer con la actitud en el conflicto por las papeleras) no atrae simpatía en la otra Banda.
 
Y, ciertamente, además de voluntad y lucidez, solidaridad y comprensión (de los vecinos y de la comunidad internacional) son los recursos vitales que la Argentina necesita para mantener con fuerza su reclamo por las Malvinas. Se cumplen 30 años de una acción que, con la derrota, agotó el recurso a la fuerza. Si hasta aquellos días del año 1982 los británicos tenían buenos motivos para tomar en consideración la posibilidad de una acción militar argentina, la caída y sus consecuencias todavía se pagan en términos de debilidad estratégica. Acaba de recordarlo el secretario de Defensa del Reino Unido: “Los rápidos jets británicos son más que suficientes para equipararse con los viejos aviones de combate que vuela la Argentina, que tienen más de cuarenta años”.
 
Las Malvinas no se recuperan con Fútbol para Todos. Ni se vigoriza el patriotismo conduciendo a contramano por la autopista del comercio global".

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