La reciente publicación de sendas encuestas de opinión entre los ciudadanos de ambos países en conflicto no hacen sino darle la razón.
Según una reciente encuesta del diario conservador The Telegraph, el 58% de sus lectores coincide con los reclamos de Argentina. Votaron más de 25 mil personas. En medio de la disputa por la soberanía del archipiélago, un periódico inglés decidió consultarles a los lectores de su versión digital qué opinión les merece el reclamo argentino.
Y para sorpresa de muchos, casi 6 de cada 10 votantes (el 58,11%) se mostraron a favor de que las Islas Malvinas sean devueltas a la Argentina.
Ante la pregunta "¿Debería Gran Bretaña devolver las Islas Falklands a la Argentina?", 15.009 lectores respondían el pasado domingo (4/04) que 'Sí' (58,11%); 7192 que 'No' (27,4%), y 3628 opinaban que los isleños deberían decidir a través de una consulta popular (14,98%).
La situación encuentra su espejo por estos pagos. En ese sentido es interesante la nota publica este viernes (9/03) el diario local de las Islas Malvinas/Falklands, el
Penguin News dando cuenta de una encuesta de la Universidad de Liverpool a jóvenes argentinos.
[ pagebreak ]
Lo más destacable siendo que fue realizada en el año 2010, antes de que la presidente argentina Cristina Fernández y el primer ministro británico David Cameron recalentasen el tema de las islas avivando sentimientos nacionalistas que quiten la atención de los respectivos problemas internos que ambos enfrentan.
Según el estudio realizado, los investigadores de la Universidad de Liverpool han concluido que las opiniones de los jóvenes de la Argentina respecto a las Islas Malvinas son variadas y se encuentran influenciadas por una serie de factores incluyendo la ubicación geográfica, la historia familiar y sus puntos de vista sobre la política interna.
El resultado de un estudio piloto sobre 20 individuos de entre 18 y 26 años de edad de distintas partes del país refleja que, a pesar de ser estar bien informados acerca del conflicto de soberanía, los jóvenes no siempre se ajustan a los puntos de vista ya sea del gobierno argentino o de los medios de comunicación. Muchos de los jóvenes consideran que los temas políticos locales tienen una mayor importancia, mientras que otros apoyaron la independencia de las Islas. Recalcan eso sí la importancia de reconocer que los recursos naturales deberían corresponderle al Estado argentino mientras que varios expresaron algunos preocupaciones por tener una presencia colonial en la región.
La encuesta -llevada a cabo a partir entre diciembre 2009 y junio 2010- trataba de explorar el significado de las Islas en la vida cotidiana de los ciudadanos jóvenes de la Argentina. Las encuestas de opinión del 2010 mostraban que el 45% de la población argentina tiene poco o ningún interés en las Islas, con el grupo de edad 18-29 siendo el que menos interés de todos tenía. Sin embargo, un 52% -sobre todo hombres de más de 50 años, regularmente seguía las noticias sobre las Malvinas. Las encuestas más recientes -con las tensiones entre la Argentina y el Reino Unido ya totalmente reavivadas- sugieren un mayor interés en todas las edades.
Es alto el porcentaje de jóvenes que no incluyeron la cuestión de la soberanía sobre las islas como una prioridad en su lista de preocupaciones como sí lo son el comercio internacional, la educación superior o los problemas de las drogas y la inseguridad.
[ pagebreak ]
Si los entrevistados tenían un familia directo, o conocían a alguien que había tomado parte en el conflicto bélico de 1982, entonces la cuestión sí que devenía más importante para ellos, a pesar de que esto no significa necesariamente el apoyo a las acciones del gobierno argentino.
Además, se concluyó que las opiniones de los jóvenes que vivían más cerca de los territorios del Atlántico Sur eran mucho más fuertes que los que vivían en Buenos Aires o las regiones del norte del país.
Queda claro que los pueblos -especialmente los más jóvenes que representan el futuro- no quieren conflictos absurdos anclados en el pasado sino soluciones pragmáticas que alienten la cooperación en beneficio de los muchos y no de unos pocos.
Mientras tanto, los políticos siguen jugando su propio juego.