Por otra parte, el gobernador cordobés logró lo que más quería, que era evitar la foto con la Casa Rosada, algo muy contradictorio para su discurso actual. Aunque también evitó la foto con Juntos por el Cambio.
Esto último no es un dato menor, ya que los gobernadores de la oposición, a excepción de Horacio Rodríguez Larreta, asistirán en diferido a conocer el plan de Martín Guzmán. Y el gobernador Juan Schiaretti podría haber quedado en ese lote de no ser por su movimiento desde Córdoba.
Por el momento, Juan Schiaretti se quiere mantener por el medio de la grieta, sin asociarse con ningún polo opuesto, aunque se encuentre más tirado sobre la oposición. La apuesta de una proyección nacional iría en el rumbo de generar un auténtico peronismo del centro, aunque habrá que ver hasta dónde llega su potencia personal en materia política, sin tener que recurrir a otro espacio.
De esta manera, y como Poncio Pilatos, el gobernador cordobés “se lavó las manos” y quedó bien plantado como referente del centro de la grieta virtual que divide a la política en Argentina. Habrá que ver si le da la espalda como para mantenerse, o si caerá al vacío como muchos otros.