La cantante abrió el debate: parir es uno de los procesos más naturales pero la mayoría de las mujeres lo atraviesan en un hospital. Sin embargo, siempre existieron las mujeres que decidieron hacerlo "a la antigüa", en sus casas. Este tendencia fue creciendo en los últimos años, sobre todo en las sociedades más desarrolladas.
Con una partera presente, un parto con bajo riesgo de complicaciones puede desarrollarse en casa de forma segura. Sin embargo, los riesgos son más altos que si el proceso se desarrolla en un centro médico.
En todo el mundo, hasta mediados del siglo XX, en al menos uno de cada diez partos fallecía el bebé y en uno de cada 100 la madre. A partir de los años 50, con los avances de la medicina y el traslado de los partos a un entorno hospitalario, estas cifras cayeron en picado. Hoy, en el mundo más desarrollado, la mortalidad fetal es menor a 1 en 1000 partos y la materna a 1 en 100.000.
Estudios con miles de casos de Holanda, Reino Unido o EEUU demuestran que en gestaciones de bajo riesgo parir en casa aumenta la probabilidad de complicaciones graves en el bebé entre 3 y 6 veces, y en un 10-45% de partos iniciados en casa se requiere traslado a un hospital.
También la madre puede sufrir complicaciones. Atravesar un parto representa un gran estrés para el cuerpo que genera mucho sangrado y una sobrecarga en el sistema cardiovascular. Los casos de complicaciones son excepcionales, pero si la mujer en cuestión se encuentra en un centro médico tiene muchas más posibilidades de que los profesionales los puedan resolver.
Por otro lado, los especialistas recomiendan a las interesadas en atravesar un parto en sus hogares que confirmen su su embarazo cumple los criterios de bajo riesgo y que tengan acceso rápido a un hospital.
“La mayoría de los partos son normales. En un pequeño porcentaje se presentan situaciones críticas y de aparición súbita que pueden hacer peligrar la vida, tanto de la madre como del recién nacido. El feto respira por la placenta y el cordón umbilical a través de la madre. Durante el parto, la vida del feto puede verse comprometida por vueltas de cordón que se aprieten, obliteraciones del cordón por presión, falta de adaptación al bajo aporte de oxígeno durante cada contracción, alteraciones de la placenta (insuficiencias, desprendimientos totales o parciales…). La madre se enfrenta a posibles hemorragias masivas que puede poner en grave peligro su vida, así como problemas de tensión arterial, y, en casos extremos, embolias”, explicó el doctor Miguel Ángel Rodríguez Zambrano, jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario HM Puerta del Sur.