Ese grupo podría aportar entre 17 y 25 diputados, un número decisivo para el oficialismo si busca aprobar las reformas estructurales prometidas. “No se trata de bloquear al Gobierno, sino de ser escuchados”, remarcó un dirigente cordobés cercano a Llaryora.
Un gesto político en medio de la interna libertaria
En la Casa Rosada reconocen que el encuentro también tiene una lectura política: mostrar apertura en un momento de tensiones internas dentro de La Libertad Avanza y de cara a las negociaciones parlamentarias.
“Queremos que los gobernadores sean parte del rumbo del país”, aseguran cerca de Francos. En ese sentido, el Ejecutivo apuesta a recuperar la confianza de los mandatarios que se sintieron desplazados por las decisiones unilaterales del Gobierno nacional durante los primeros meses de gestión.
Los invitados a la reunión representan distintos espacios: desde aliados como Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Alfredo Cornejo (Mendoza), hasta mandatarios dialoguistas como Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán).
El trasfondo económico: Estados Unidos y el financiamiento externo
Fuentes oficiales confirmaron que el Gobierno aprovechará el encuentro para sondear el apoyo de los gobernadores al acuerdo de inversión con Estados Unidos, una de las condiciones que impuso la administración de Donald Trump para avanzar con la asistencia financiera al país.
El plan, que podría incluir un desembolso de hasta 40 mil millones de dólares, busca consolidar la estabilidad económica y reforzar las reservas del Banco Central, que ya firmó un swap por otros 20 mil millones.
Según fuentes del Ejecutivo, los gobernadores podrían tener un rol clave en ese esquema, facilitando proyectos de infraestructura y promoviendo inversiones regionales.
Un nuevo tablero político
El desafío para Milei será equilibrar su agenda de reformas con las demandas del interior. En Balcarce 50 confían en que la reunión será “el primer paso hacia una nueva etapa de entendimiento federal”, aunque nadie espera definiciones inmediatas.
Los mandatarios provinciales, por su parte, llegan con una consigna compartida: transformar la foto del reencuentro en un pacto de gestión. Porque, después de un año de tensiones, lo que esperan ahora no son más promesas, sino señales concretas de que el diálogo vuelve a tener valor político.
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