El ex jefe de Gabinete sostuvo que le "llamó la atención" la propuesta de la actual senadora nacional para que él encabece una fórmula junto a ella. Fernández explicó que aceptó la idea porque, "más allá del cariño" que le tiene a la líder de Unidad Ciudadana, también quería "ayudar al proyecto". "Cuando me lo dijo, le pedí que lo piense porque era algo muy distinto a lo que venía planteándome, pero bueno, a veces las cosas deben hacer así", señaló.
Cierto es que el gran desafío de Alberto fue mostrarse "distinto" de Cristina, pero a la vez, "lo mismo". No era menor, pues era prácticamente una contradicción.
Se esforzó en aclarar también que "en un Gobierno, el que toma las decisiones es el Presidente" y ratificó que no se arrepiente de las críticas que le hizo a su actual compañera de fórmula cuando era jefa de Estado.
"Cuando tuve diferencias con Cristina, me fui; cuando tuve que criticarla, la critiqué; y cuando tuve que reencontrarme, me reencontré", sintetizó.
Precisó que ambos han "tenido muchas diferencias", pero que "gracias a Dios" se pudieron "reencontrar en el afecto".
"Hasta la semana pasada era el tipo que influía en Cristina y era capaz de disfrazarla de buena y ahora resulta que soy el títere de ella. No soy ni una cosa ni la otra", aseguraba.
"Que Cristina me acompañe es esencial para mí, si no, no sé qué hubiera hecho. Ella cree que yo sirvo más para este momento que ella. Pero que esté conmigo ayuda mucho porque es como tener a (Lionel) Messi y que yo sea el 9 que hace los goles", agregó.
Por último, Fernández pidió, en ese momento, a los periodistas que le permitan "seguir haciendo su vida de la misma manera" y destacó que cuando fue jefe de Gabinete nunca tuvo chofer.
Muchos aseguran que Fernández confía en construir una estructura de poder con dirigentes de su confianza y el apoyo de los gobernadores peronistas.
Como fuere, la incógnita lo acompañará al menos en los primeros tramos de su recorrido por el poder, hasta que se despeje ese largo e incierto camino que comenzará el 10 de diciembre.