Incluso, la justicia en Argentina tiene tan poco prestigio y credibilidad, que ni siquiera quienes la integran respetan dicho poder. Uno es el caso del rebelde fiscal Carlos Stornelli, que ignoró seis llamados a indagatoria antes de aceptar ir al juzgado de Dolores y presentarse como es debido.
Tras su rebeldía, Stornelli asegura que es víctima también de una persecución política, pero tras 11 horas de declaración ante la justicia, dijo que "creo que el juez creyó en mis declaraciones. Por lo menos, eso espero".
Así las cosas, este lunes 02/12 Comodoro Py se vuelve a teñir de política con la presentación de la vicepresidente electa, Cristina Fernández de Kirchner, que en días pasados pidió que su declaración por la causa de Obra Pública pudiera ser televisada pero la justicia rechazó su pedido.
En esta causa, se investiga el supuesto direccionamiento de los contratos de obra pública vial durante el gobierno kirchnerista. En el juicio se debaten supuestos delitos en la adjudicación de obra pública vial en Santa Cruz a la empresa Austral Construcciones, de Lázaro Báez, y el presunto pago de sobreprecios e incumplimientos en la construcción.
En vez de obra pública CFK le llama "caso paradigmático de Lawfare en la Argentina", y este domingo 01/12, a solo horas de hacer su presentación oficial ante la justicia hizo su descargo en las redes sociales.
"Mañana, en Comodoro Py, tendrá lugar una audiencia oral del caso paradigmático de Lawfare en la Argentina: la causa conocida mediáticamente como de la “Obra pública”…", comenzó la publicación de CFK en su cuenta de Twitter.
Para la vicepresidenta electa, su causa está llena de mentiras, difamaciones y descalificaciones contra su persona, y sin dudas es víctima de una justicia no solo politizada, sino también mediática: "fueron planificadamente publicadas y televisadas en vivo y en directo…", agregó.
Entre las mentiras y difamaciones que se volvieron mediáticas según la expresidente están "desde las denuncias de diputados y dirigentes opositores, pasando por la filtración anticipada de las resoluciones de Julián Ercolini" a quien calificó como el "juez mutante" de instrucción.
Tras el rechazo del TOF 2, que le impidió a CFK que su declaración pueda ser televisada, la actual senadora también disparó:
"El TOF 2… El mismo que ahora deniega la transmisión en vivo de mi declaración como acusada, que no es otra cosa que mi principal acto de defensa, cuando impulsó y votó la transmisión en vivo de otros juicios orales", dijo.
Y finalizó su descarga diciendo que en Argentina, "como en el resto de América Latina, la articulación de los medios de comunicación hegemónicos y el aparato judicial con el objetivo de demonizar y destruir a los líderes de los gobiernos populares y democráticos, se ha transformado en un plan sistemático", sentenció.
Con la indagatoria de la ex presidenta se cerrará la ronda de declaraciones de los 13 procesados y comenzará la etapa de declaraciones de testigos, que se extenderá hasta mediados del 2020.
Esta desconfianza en la justicia no solo la experimentan los políticos -de un lado y del otro y cuando les conviene-, sino que el malestar en lo que respecta a ese poder es generalizado en la Argentina.
Así lo asegura un estudio realizado este año por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), que asegura que el Poder Judicial no inspira credibilidad y los niveles de confianza en la Justicia se encuentran en su punto más bajo desde 2010, tras registrar una caída abrupta: sólo el 7% de los argentinos consultados tiene confianza en esta pata del Estado.