Sin embargo, lo mismo no pasa en el Senado, donde hay molestias porque, según trascendió, la vicepresidente electa, CFK, quiere "marcar la cancha" en ese lugar. Además, a ese malestar se le suma el deseo de Alberto Fernández de cambiar al procurador de la nación, y el candidato que él considera ideal, no cae muy bien dentro de las filas del Senado Nacional.
Una de los primeros temas que incomodó a algunos integrantes del Frente de Todos, específicamente a los senadores, es el deseo del presidente electo Alberto Fernández de designar como procurador de la Nación al juez federal Daniel Rafecas. Interna que ya había anticipado U24 (ver nota relacionada).
Hasta ahora es Eduardo Casal, que es el procurador interino, tras la renuncia de Alejandra Gils Carbó.
Para que su deseo se cumpla, tiene que contar con el aval del Senado. Incluso, trascendió que Alberto F ya tendría el OK de Cristina Fernández de Kirchner para que Rafecas ocupe el cargo, pero el nombre no cayó muy bien en las bancas del Senado.
En el Senado no avalarían a Rafecas por un caso de vieja data, en el que el juez, cuando llevaba una investigación de sobornos dentro del recinto, habría maltratado tanto a senadores como a empleados del Senado nacional.
Pero ahora, se conoció una nueva molestia en el recinto por el deseo de la vicepresidente electa CFK, que quiere para la mendocina Anabel Fernández Sagasti, la jefatura del interbloque oficialista.
Por supuesto que la noticia no cayó para nada bien en las filas del PJ, incluso, su jefe Carlos Caserio, pretende seguir liderando el bloque. Incluso trascendió que desde el PJ van a pedir "una votación", ya que consideran que la postulada de CFK no es merecedora de ocupar la jefatura.
Fuentes cercanas a la expresidente aseguran que la relación de CFK con la mendocina Sagasti se consolidó durante su labor en el Senado y afirman que "tiene ganada la confianza de Cristina".
En ese sentido, se supo que, para tratar de negociar con Caserio, que tiene amplio respaldo de sus compañeros -12 en total-, buscarán convencerlo de ser presidente provisional del Senado, el tercer lugar en la línea sucesoria.